domingo, 27 de febrero de 2022
Vivir en paz
lunes, 31 de enero de 2022
Charles, un maestro
De las
primeras personas que conocí cuando llegué a este país fue Charles Monra Mansa,
mi maestro de lengua bariba, de eso ya escribí en este blog en marzo del 2011.
Pero quiero hacer un homenaje a este hombre que según fui conociendo más profundamente,
descubrí que era alguien a quien merecía la pena escuchar, había vivido mucho y
había vencido grandes fragilidades, siempre sonriente y disponible. Estuvo alcoholizado
un tiempo y logró salir sin volver a recaer nunca más, aunque eso le dejó una huella
imborrable en su hígado, que al final ha terminado por llevarle junto al Padre
Eterno. Nunca se avergonzó de contar su propia historia, siempre que sirviera
para poder ayudar a otros que tenían el mismo problema, para intentar que cesaran
con esa adicción. Era un enamorado de la vida, pues sabía que era un regalo de
Dios, y así lo transmitía cada vez que tenía que dar sus catequesis, cada vez
que leía la biblia en su lengua natal, cada vez que tenía que traducir las
palabras de los misioneros. Siempre tenía la palabra adecuada y el ejemplo oportuno
para hacer comprender nuestros conceptos a la gente sencilla de los pueblos. Fiel
esposo y padre preocupado por sus siete hijos, sobre todo para que fueran gente
de bien. Charles era un maestro de la vida, un maestro de la Palabra de Dios,
un maestro en conservar las buenas amistades, un maestro en saber agradecer las
pequeñas cosas de cada día. Su entierro y funeral fueron de una asistencia
masiva y conmovedora. Hay más maestros por el mundo y debemos siempre acercarnos
a ellos con el respeto que merecen, no desaprovechar las oportunidades cuando
se presentan.
viernes, 31 de diciembre de 2021
Lazare
Hombre de mediana edad, responsable de la comunidad de Bouanri, nos podríamos preguntar por qué hablar de él. Pues porque es un ejemplo de entrega y respuesta, ha entendido el Evangelio a la primera y no se hace el remolón a la hora de arrimar el hombro.
Como casi todos los hombres
de Bouanri y del entorno, es un agricultor, con una vida bastante austera,
aunque en Europa lo calificaríamos de pobre de solemnidad, aquí no es así. Tiene
su choza donde dormir y consigue comer todo el año, tanto él como su familia.
El agua hay que ir a buscarla al pozo y la luz comprando pilas para la
linterna, aunque ya hay linternas solares lo que les reduce bastante el gasto,
al ser nigerianas no son muy caras, ni de muy buena calidad tampoco.
Cuando Lazare oye que alguien necesita algo, rápidamente,
vende parte de su maíz y se lo da. Cuando sabe que alguien está enfermo y no puede
ir al campo, pues también se apunta el primero para ir a ayudar, todo en
detrimento de sus faenas y recursos. Quién me contaba esto, me dijo que se
volvió así desde que conoció a Jesús y que lo que le fata es pararse un poco y
reflexionar antes de hacer ciertas cosas, pues a veces se ha encontrado que
después de tanta generosidad se había quedado sin comida para él y su familia.
Pero siempre ha salido adelante y luchado por sacar a su familia.
En el año que llevo en la parroquia no le he visto quejarse
de nada que le haya podido ocurrir, siempre sonriente, da gusto verle pues
transmite alegría. El mejor regalo que podemos hacer a este mundo demasiado
triste y con tanto agobio. Para mi este hombre es un ejemplo.
Y para remate discreto, no le verás nunca ponerse por delante
de los demás, siendo el responsable de la comunidad, muchas veces tengo que
recordárselo, pues los hay que les gusta figurar y se ponen por delante de él.
Tan discreto que he descubierto que no tengo ni una foto suya, aunque si de la
comunidad, que es lo que le importa como buen responsable.
lunes, 29 de noviembre de 2021
Adicciones
lunes, 30 de agosto de 2021
Woru Mako
sábado, 31 de julio de 2021
Abel
Abel es un chico peulh de Dukagungu, tiene 19 años, y desde el 2015 es huérfano de padre. Su familia quedó bastante mal después del deceso, no es que antes fueran ricos, siempre han sido bastante pobres, pero la muerte del cabeza de familia trajo conflicto entre sus dos esposas y consecuentemente entre los hermanos. Esto afectó mucho a Abel, hasta el punto de estar bastante enfermo y perder un poco la cabeza. Gracias a Dios y a los cuidados de la misión, se fue recuperando. Le hemos seguido acompañando en sus estudios, de hecho, desde esa fecha estuvo interno en el internado de la parroquia de Bembereke. Este año ha terminado el bachiller con una nota bastante buena en el examen de acceso a la universidad, y una vez más descubrimos que las cosas no están preparadas para los pobres, y que la información escasea si no tienes recursos y vives en una ciudad con una buena conexión. Pero es un chico que se hace querer y que sus profesores cuidan, fue el primero de la clase y eso lo tienen en cuenta. Para acceder a las becas universitarias, hay que tener conexión internet, dinero para poder depositar el dossier, etc. ¿Cómo puede un pobre de solemnidad acceder a las nuevas tecnologías si no tiene ni teléfono? Por suerte hemos estado atentos y le hemos hecho todos los trámites para que pueda tener su beca, ahora le toca hacer unas pruebas para todos los que quieran acceder a las becas del estado, no tienen en cuenta el nivel económico, sólo el nivel académico. Para ello tiene que viajar a la ciudad, y también depositar el dossier físicamente en la universidad. Viajes y más viajes que cuestan dinero. Luego vendrán todos los gastos de vivir en la ciudad y todos los gastos de la universidad. Por lo que sigo agradeciendo a toda la gente que generosamente ayuda a la misión, con vuestras aportaciones podemos dar oportunidad de estudiar a más jóvenes como Abel e intentar que tengan un futuro un poco más esperanzador.




