domingo, 27 de febrero de 2022

Vivir en paz

 

Este fin de semana acabamos de celebrar la peregrinación anual de la diócesis en el santuario de Nuestra Señora de la Paz. Siempre es necesaria la paz, la de las naciones, la de las familias y la interior de cada uno. Pero ciertamente, en los últimos tiempos y esta semana claramente, es algo que nos toca a todos el corazón. Ver como por distintos intereses, la mayoría de las veces económicos, somos capaces de comenzar conflictos bélicos, es algo espeluznante. La mayoría de la gente de esta zona no tiene ni idea de donde se encuentra Ucrania, igual que mucho europeo no sabe donde está Benín. Todos quedamos muy lejos los unos de los otros. Pero esta gente sí sabe lo que es vivir la violencia, que te arrebaten lo poco que tienes por la fuerza, e incluso vivir con miedo a causa de atentados terroristas en nombre del yihadismo, recientemente hemos sufrido varios atentados en suelo beninés. Por lo que no les cuesta nada sentirse solidarios y conmovidos por todos los conflictos que aparecen en distintas partes del mundo, y rezan con profunda confianza en el Señor, para que vuelva a instaurarse la paz. Quizá este problema global lo estamos creando entre todos, lo digo en el sentido de que si fuéramos más generosos y mirásemos menos nuestros propios intereses, a lo mejor habría más concordia en nuestro planeta. Vivamos sin violencias.

lunes, 31 de enero de 2022

Charles, un maestro

 


De las primeras personas que conocí cuando llegué a este país fue Charles Monra Mansa, mi maestro de lengua bariba, de eso ya escribí en este blog en marzo del 2011. Pero quiero hacer un homenaje a este hombre que según fui conociendo más profundamente, descubrí que era alguien a quien merecía la pena escuchar, había vivido mucho y había vencido grandes fragilidades, siempre sonriente y disponible. Estuvo alcoholizado un tiempo y logró salir sin volver a recaer nunca más, aunque eso le dejó una huella imborrable en su hígado, que al final ha terminado por llevarle junto al Padre Eterno. Nunca se avergonzó de contar su propia historia, siempre que sirviera para poder ayudar a otros que tenían el mismo problema, para intentar que cesaran con esa adicción. Era un enamorado de la vida, pues sabía que era un regalo de Dios, y así lo transmitía cada vez que tenía que dar sus catequesis, cada vez que leía la biblia en su lengua natal, cada vez que tenía que traducir las palabras de los misioneros. Siempre tenía la palabra adecuada y el ejemplo oportuno para hacer comprender nuestros conceptos a la gente sencilla de los pueblos. Fiel esposo y padre preocupado por sus siete hijos, sobre todo para que fueran gente de bien. Charles era un maestro de la vida, un maestro de la Palabra de Dios, un maestro en conservar las buenas amistades, un maestro en saber agradecer las pequeñas cosas de cada día. Su entierro y funeral fueron de una asistencia masiva y conmovedora. Hay más maestros por el mundo y debemos siempre acercarnos a ellos con el respeto que merecen, no desaprovechar las oportunidades cuando se presentan.

viernes, 31 de diciembre de 2021

Lazare

 

Hombre de mediana edad, responsable de la comunidad de Bouanri, nos podríamos preguntar por qué hablar de él. Pues porque es un ejemplo de entrega y respuesta, ha entendido el Evangelio a la primera y no se hace el remolón a la hora de arrimar el hombro.

 Como casi todos los hombres de Bouanri y del entorno, es un agricultor, con una vida bastante austera, aunque en Europa lo calificaríamos de pobre de solemnidad, aquí no es así. Tiene su choza donde dormir y consigue comer todo el año, tanto él como su familia. El agua hay que ir a buscarla al pozo y la luz comprando pilas para la linterna, aunque ya hay linternas solares lo que les reduce bastante el gasto, al ser nigerianas no son muy caras, ni de muy buena calidad tampoco.

Cuando Lazare oye que alguien necesita algo, rápidamente, vende parte de su maíz y se lo da. Cuando sabe que alguien está enfermo y no puede ir al campo, pues también se apunta el primero para ir a ayudar, todo en detrimento de sus faenas y recursos. Quién me contaba esto, me dijo que se volvió así desde que conoció a Jesús y que lo que le fata es pararse un poco y reflexionar antes de hacer ciertas cosas, pues a veces se ha encontrado que después de tanta generosidad se había quedado sin comida para él y su familia. Pero siempre ha salido adelante y luchado por sacar a su familia.

En el año que llevo en la parroquia no le he visto quejarse de nada que le haya podido ocurrir, siempre sonriente, da gusto verle pues transmite alegría. El mejor regalo que podemos hacer a este mundo demasiado triste y con tanto agobio. Para mi este hombre es un ejemplo.

Y para remate discreto, no le verás nunca ponerse por delante de los demás, siendo el responsable de la comunidad, muchas veces tengo que recordárselo, pues los hay que les gusta figurar y se ponen por delante de él. Tan discreto que he descubierto que no tengo ni una foto suya, aunque si de la comunidad, que es lo que le importa como buen responsable.

lunes, 29 de noviembre de 2021

Adicciones

 


 Iba a haber titulado este escrito como malditas adicciones, pero me he dado cuenta de que hay gente que tiene adicciones a cosas buenas y que no les hace esclavo de ellas, cosas sanas y sentimientos positivos. Sin embargo, hay demasiadas adicciones que nos esclavizan, nos destruyen como personas y nos hacen perder la dignidad. Por desgracia esto pasa en el mundo entero. Yo pensaba que entre la gente más humilde del planeta no habría tantas, pero sí las hay. El otro día tuvimos que internar a un catequista de la parroquia para ser tratado de su adicción al alcohol y los comprimidos. Cuando no tienes mucho que hacer durante la tarde, y te has pasado el día en el campo, cuando no tienes ninguna afición, ni posibilidad de entretenerte, es fácil caer en el “vamos a tomarnos algo” que suele ser un alcohol tradicional de fuerte graduación. Esto entre los hombres de estos pueblos es, con demasiada frecuencia, una costumbre instaurada. Sobre todo, los días de mercado y los domingos. Algunos saben controlar y no se aficionan mucho, pero más de los debidos no saben parar y acaban bebiendo a diario, de hecho, el alcohol es lo que ingieren desde primera hora de la mañana. Cuando les dices que tienen un problema, siempre contestan que lo tienen controlado y que lo pueden dejar cuando quieran, pero no es verdad. Aquí no hay muchos medios ni soluciones para ayudarles, y el ambiente tampoco es favorable para ello, pues de hecho a los borrachos no les dan dinero para comer, pero si para beber. Cuando fui a saludar el otro día al catequista, me lo encontré con la cabeza totalmente perdida, lo sujetaban los de la familia y acababa de tener un accidente con la moto. Estuvo a punto de llevarse por delante a los hijos pequeños de su vecino, que por supuesto estaba que trinaba. Le hice una cura de urgencia a sus pequeñas heridas e intenté poner un poco de paz con el vecino. Le dije a la gran familia que había que llevarlo al dispensario de las monjas donde intentan medicarles para tenerlos sedados y ver que podemos hacer.

lunes, 30 de agosto de 2021

Woru Mako

 
Jacques Julia llegó a Benin en el año 66, un joven de 30 años, con ganas de transmitir toda la pasión que tenía por el Evangelio a estas buenas gentes del norte. Cinco años más, tarde, y ya han pasado 50, fundó la parroquia de Fo-Bouré, un día 15 de agosto de 1971. En la celebración nos explicó por qué eligió ese pueblo como centro de la parroquia, y nos dijo que fue porque es el lugar donde con más entusiasmo le acogieron. El rey que había en aquella época, de la familia de los mako, le dijo, tu eres mi hijo, el primero, de ahí el nombre de Woru, que es como llaman al primer hijo varón los bariba, y le ofrecieron todo el terreno que el quisiera para establecerse entre ellos y hablarles de esa nueva religión que les traía. Nos dijo que ha sido feliz durante todo su ministerio, pero que los 16 años que pasó en la parroquia de Fo-Boure quizá fueron los más bonitos para su recuerdo. En aquella época estar por estas tierras era una auténtica aventura, mucho mayor que ahora, eran gente valiente y sobre todo con una gran vocación. Las historias que puede contar son interminables, pero me quedo con la de que una de las tantas veces que se le rompió el dos caballos, en el pueblo donde se le estropeó, todos hicieron una colecta y le ayudaron para la reparación del coche, pues no era el coche del sacerdote, sino el de toda la comunidad, pues con él realizaba todas las labores sociales que se puedan imaginar para todas aquellas gentes. A sus 85 años está fundando su tercera parroquia un poco más al norte. Que Dios le siga dando fuerzas para hacer tan buena labor como hasta ahora.

sábado, 31 de julio de 2021

Abel

 

Abel es un chico peulh de Dukagungu, tiene 19 años, y desde el 2015 es huérfano de padre. Su familia quedó bastante mal después del deceso, no es que antes fueran ricos, siempre han sido bastante pobres, pero la muerte del cabeza de familia trajo conflicto entre sus dos esposas y consecuentemente entre los hermanos. Esto afectó mucho a Abel, hasta el punto de estar bastante enfermo y perder un poco la cabeza. Gracias a Dios y a los cuidados de la misión, se fue recuperando. Le hemos seguido acompañando en sus estudios, de hecho, desde esa fecha estuvo interno en el internado de la parroquia de Bembereke. Este año ha terminado el bachiller con una nota bastante buena en el examen de acceso a la universidad, y una vez más descubrimos que las cosas no están preparadas para los pobres, y que la información escasea si no tienes recursos y vives en una ciudad con una buena conexión. Pero es un chico que se hace querer y que sus profesores cuidan, fue el primero de la clase y eso lo tienen en cuenta. Para acceder a las becas universitarias, hay que tener conexión internet, dinero para poder depositar el dossier, etc. ¿Cómo puede un pobre de solemnidad acceder a las nuevas tecnologías si no tiene ni teléfono? Por suerte hemos estado atentos y le hemos hecho todos los trámites para que pueda tener su beca, ahora le toca hacer unas pruebas para todos los que quieran acceder a las becas del estado, no tienen en cuenta el nivel económico, sólo el nivel académico. Para ello tiene que viajar a la ciudad, y también depositar el dossier físicamente en la universidad. Viajes y más viajes que cuestan dinero. Luego vendrán todos los gastos de vivir en la ciudad y todos los gastos de la universidad. Por lo que sigo agradeciendo a toda la gente que generosamente ayuda a la misión, con vuestras aportaciones podemos dar oportunidad de estudiar a más jóvenes como Abel e intentar que tengan un futuro un poco más esperanzador.

sábado, 26 de junio de 2021

Salomón y Rosalie

Una mañana fui a celebrar a un pueblo gando pero el catequista se había olvidado de anunciar la celebración, busque por el pueblo y encontré a Salomón, al cual le dije que me llevara a conocer su casa y poder saludarles. No viven en el pueblo sino un poco alejados, en medio de los campos. Gando, según una de las muchas explicaciones que he recibido y me parece coherente, quiere decir no es dulce, son una etnia que en realidad son bariba que fueron rechazados cuando eran pequeños por acusación de brujería, y fueron acogidos por los peulh, pues si los niños brujos se alejaban de la familia no les traerían los malos espíritus a la familia. Podía ser porque les saliesen los dientes de arriba antes que los de abajo, nacer de culo, que la madre muriese en el parto. La otra opción era matarlos, cosa de la que había en cada pueblo una persona encargada de hacerlo. Así que estos bariba que hablaban peulh acabaron convirtiéndose en la edad adulta y con el paso de los años en una nueva etnia. Los gando son gente muy trabajadora, y sorprende como viven porque no parece que les rente tanto esfuerzo. Salomón y Rosalie son encantadores, me acogieron con todo cariño, estuve con ellos y sus hijos, ninguno escolarizado, y me enseñaron los campos que tenían y los animales que cuidaban. También dónde cogían el agua para beber y hacer la comida, absolutamente insalubre, pero así lo han hecho durante años y a ellos no les importa. Al final de la visita se pusieron a correr detrás de un gallo, pues no podían dejarme ir sin hacerme ese regalo y un saco de ñames. Acogedores y muy generosos en su pobreza. En realidad, mucho más ricos que muchos de nosotros a la hora de amar.