Este
pasado tiempo de pascua, un buen grupo de la comunidad de Bouanri decidió ir a
evangelizar al pueblo de Kassarou, pueblo de etnia gando, donde jamás se había
anunciado el Evangelio de Jesús. Para ello hablaron con el delegado del pueblo
y algún representante más, los cuales les dijeron que no había ningún problema
para hacerlo. Fueron apoyados por un catequista gando y su mujer que son de
Sisiguru, los cuales tenían que ir traduciendo todo. Al principio no hubo
ningún problema, estuvieron cantando y proclamando la palabra de Dios, algunos
críos y algunas mujeres (un poco a distancia) los escuchaban. Pero al salir un
grupo de hombres de rezar de la mezquita, empezaron a prohibir a los niños
estar allí y también a las mujeres. Los de la comunidad católica no dejaron de
cantar y proclamar la Palabra de Dios, pues pensaron que, aunque fueran las
piedras, alguien los oiría. Por desgracia los radicales se encuentran en todas
partes, así que al ver que no se desanimaban, volvieron con palos y
amenazándoles que se fueran y callaran, que no querían entender en su pueblo la
Palabra de Jesús. Al ver la tensión, los católicos les dijeron que no se enfadaran
que se iban, pero al ir a subirse a las motos, les empezaron a tiras piedras y
palos, que por suerte no lastimaron a nadie. En el siglo XXI en muchos sitios
sigue pasando lo que les ocurrió a los apóstoles y primeros cristianos, por
desgracia.
