viernes, 31 de diciembre de 2021

Lazare

 

Hombre de mediana edad, responsable de la comunidad de Bouanri, nos podríamos preguntar por qué hablar de él. Pues porque es un ejemplo de entrega y respuesta, ha entendido el Evangelio a la primera y no se hace el remolón a la hora de arrimar el hombro.

 Como casi todos los hombres de Bouanri y del entorno, es un agricultor, con una vida bastante austera, aunque en Europa lo calificaríamos de pobre de solemnidad, aquí no es así. Tiene su choza donde dormir y consigue comer todo el año, tanto él como su familia. El agua hay que ir a buscarla al pozo y la luz comprando pilas para la linterna, aunque ya hay linternas solares lo que les reduce bastante el gasto, al ser nigerianas no son muy caras, ni de muy buena calidad tampoco.

Cuando Lazare oye que alguien necesita algo, rápidamente, vende parte de su maíz y se lo da. Cuando sabe que alguien está enfermo y no puede ir al campo, pues también se apunta el primero para ir a ayudar, todo en detrimento de sus faenas y recursos. Quién me contaba esto, me dijo que se volvió así desde que conoció a Jesús y que lo que le fata es pararse un poco y reflexionar antes de hacer ciertas cosas, pues a veces se ha encontrado que después de tanta generosidad se había quedado sin comida para él y su familia. Pero siempre ha salido adelante y luchado por sacar a su familia.

En el año que llevo en la parroquia no le he visto quejarse de nada que le haya podido ocurrir, siempre sonriente, da gusto verle pues transmite alegría. El mejor regalo que podemos hacer a este mundo demasiado triste y con tanto agobio. Para mi este hombre es un ejemplo.

Y para remate discreto, no le verás nunca ponerse por delante de los demás, siendo el responsable de la comunidad, muchas veces tengo que recordárselo, pues los hay que les gusta figurar y se ponen por delante de él. Tan discreto que he descubierto que no tengo ni una foto suya, aunque si de la comunidad, que es lo que le importa como buen responsable.

lunes, 29 de noviembre de 2021

Adicciones

 


 Iba a haber titulado este escrito como malditas adicciones, pero me he dado cuenta de que hay gente que tiene adicciones a cosas buenas y que no les hace esclavo de ellas, cosas sanas y sentimientos positivos. Sin embargo, hay demasiadas adicciones que nos esclavizan, nos destruyen como personas y nos hacen perder la dignidad. Por desgracia esto pasa en el mundo entero. Yo pensaba que entre la gente más humilde del planeta no habría tantas, pero sí las hay. El otro día tuvimos que internar a un catequista de la parroquia para ser tratado de su adicción al alcohol y los comprimidos. Cuando no tienes mucho que hacer durante la tarde, y te has pasado el día en el campo, cuando no tienes ninguna afición, ni posibilidad de entretenerte, es fácil caer en el “vamos a tomarnos algo” que suele ser un alcohol tradicional de fuerte graduación. Esto entre los hombres de estos pueblos es, con demasiada frecuencia, una costumbre instaurada. Sobre todo, los días de mercado y los domingos. Algunos saben controlar y no se aficionan mucho, pero más de los debidos no saben parar y acaban bebiendo a diario, de hecho, el alcohol es lo que ingieren desde primera hora de la mañana. Cuando les dices que tienen un problema, siempre contestan que lo tienen controlado y que lo pueden dejar cuando quieran, pero no es verdad. Aquí no hay muchos medios ni soluciones para ayudarles, y el ambiente tampoco es favorable para ello, pues de hecho a los borrachos no les dan dinero para comer, pero si para beber. Cuando fui a saludar el otro día al catequista, me lo encontré con la cabeza totalmente perdida, lo sujetaban los de la familia y acababa de tener un accidente con la moto. Estuvo a punto de llevarse por delante a los hijos pequeños de su vecino, que por supuesto estaba que trinaba. Le hice una cura de urgencia a sus pequeñas heridas e intenté poner un poco de paz con el vecino. Le dije a la gran familia que había que llevarlo al dispensario de las monjas donde intentan medicarles para tenerlos sedados y ver que podemos hacer.

lunes, 30 de agosto de 2021

Woru Mako

 
Jacques Julia llegó a Benin en el año 66, un joven de 30 años, con ganas de transmitir toda la pasión que tenía por el Evangelio a estas buenas gentes del norte. Cinco años más, tarde, y ya han pasado 50, fundó la parroquia de Fo-Bouré, un día 15 de agosto de 1971. En la celebración nos explicó por qué eligió ese pueblo como centro de la parroquia, y nos dijo que fue porque es el lugar donde con más entusiasmo le acogieron. El rey que había en aquella época, de la familia de los mako, le dijo, tu eres mi hijo, el primero, de ahí el nombre de Woru, que es como llaman al primer hijo varón los bariba, y le ofrecieron todo el terreno que el quisiera para establecerse entre ellos y hablarles de esa nueva religión que les traía. Nos dijo que ha sido feliz durante todo su ministerio, pero que los 16 años que pasó en la parroquia de Fo-Boure quizá fueron los más bonitos para su recuerdo. En aquella época estar por estas tierras era una auténtica aventura, mucho mayor que ahora, eran gente valiente y sobre todo con una gran vocación. Las historias que puede contar son interminables, pero me quedo con la de que una de las tantas veces que se le rompió el dos caballos, en el pueblo donde se le estropeó, todos hicieron una colecta y le ayudaron para la reparación del coche, pues no era el coche del sacerdote, sino el de toda la comunidad, pues con él realizaba todas las labores sociales que se puedan imaginar para todas aquellas gentes. A sus 85 años está fundando su tercera parroquia un poco más al norte. Que Dios le siga dando fuerzas para hacer tan buena labor como hasta ahora.

sábado, 31 de julio de 2021

Abel

 

Abel es un chico peulh de Dukagungu, tiene 19 años, y desde el 2015 es huérfano de padre. Su familia quedó bastante mal después del deceso, no es que antes fueran ricos, siempre han sido bastante pobres, pero la muerte del cabeza de familia trajo conflicto entre sus dos esposas y consecuentemente entre los hermanos. Esto afectó mucho a Abel, hasta el punto de estar bastante enfermo y perder un poco la cabeza. Gracias a Dios y a los cuidados de la misión, se fue recuperando. Le hemos seguido acompañando en sus estudios, de hecho, desde esa fecha estuvo interno en el internado de la parroquia de Bembereke. Este año ha terminado el bachiller con una nota bastante buena en el examen de acceso a la universidad, y una vez más descubrimos que las cosas no están preparadas para los pobres, y que la información escasea si no tienes recursos y vives en una ciudad con una buena conexión. Pero es un chico que se hace querer y que sus profesores cuidan, fue el primero de la clase y eso lo tienen en cuenta. Para acceder a las becas universitarias, hay que tener conexión internet, dinero para poder depositar el dossier, etc. ¿Cómo puede un pobre de solemnidad acceder a las nuevas tecnologías si no tiene ni teléfono? Por suerte hemos estado atentos y le hemos hecho todos los trámites para que pueda tener su beca, ahora le toca hacer unas pruebas para todos los que quieran acceder a las becas del estado, no tienen en cuenta el nivel económico, sólo el nivel académico. Para ello tiene que viajar a la ciudad, y también depositar el dossier físicamente en la universidad. Viajes y más viajes que cuestan dinero. Luego vendrán todos los gastos de vivir en la ciudad y todos los gastos de la universidad. Por lo que sigo agradeciendo a toda la gente que generosamente ayuda a la misión, con vuestras aportaciones podemos dar oportunidad de estudiar a más jóvenes como Abel e intentar que tengan un futuro un poco más esperanzador.

sábado, 26 de junio de 2021

Salomón y Rosalie

Una mañana fui a celebrar a un pueblo gando pero el catequista se había olvidado de anunciar la celebración, busque por el pueblo y encontré a Salomón, al cual le dije que me llevara a conocer su casa y poder saludarles. No viven en el pueblo sino un poco alejados, en medio de los campos. Gando, según una de las muchas explicaciones que he recibido y me parece coherente, quiere decir no es dulce, son una etnia que en realidad son bariba que fueron rechazados cuando eran pequeños por acusación de brujería, y fueron acogidos por los peulh, pues si los niños brujos se alejaban de la familia no les traerían los malos espíritus a la familia. Podía ser porque les saliesen los dientes de arriba antes que los de abajo, nacer de culo, que la madre muriese en el parto. La otra opción era matarlos, cosa de la que había en cada pueblo una persona encargada de hacerlo. Así que estos bariba que hablaban peulh acabaron convirtiéndose en la edad adulta y con el paso de los años en una nueva etnia. Los gando son gente muy trabajadora, y sorprende como viven porque no parece que les rente tanto esfuerzo. Salomón y Rosalie son encantadores, me acogieron con todo cariño, estuve con ellos y sus hijos, ninguno escolarizado, y me enseñaron los campos que tenían y los animales que cuidaban. También dónde cogían el agua para beber y hacer la comida, absolutamente insalubre, pero así lo han hecho durante años y a ellos no les importa. Al final de la visita se pusieron a correr detrás de un gallo, pues no podían dejarme ir sin hacerme ese regalo y un saco de ñames. Acogedores y muy generosos en su pobreza. En realidad, mucho más ricos que muchos de nosotros a la hora de amar.


lunes, 31 de mayo de 2021

Construyendo

Ya llevamos un tiempo construyendo la nueva parroquia, sobre todo a nivel físico, poniendo los cimientos y ladrillos que harán de hogar para todo el que se acerque a servir en la parroquia de Bouanri. Por culpa del Covid y la situación actual de la zona, los precios de los materiales de construcción han subido muchísimo, pero intentaremos hacerlo lo mejor posible. Sin lugar a duda, una de las cosas que debo destacar, es las ganas que tiene la gente de que su sacerdote pueda estar viviendo en el mismo lugar que ellos. Lo tienen claro, igual que tienen claro que la misión que se está construyendo, no es para mí, sino para su propio beneficio, pues acogerá a todos los sacerdotes que vengan a servirles a lo largo de los años. La gente se organiza en grupos para cavar, cargar tierra, descargar hierros, etc. Todos los trabajos que no necesitan un especialista, y también a ayudar a los trabajadores de diferentes oficios. No se quedan ahí, sino que también se organizan para dar de comer a los que les toca el día de trabajo. Lo hacen con alegría y el orgullo de ver como se levanta todo aquello. No puedo decir que esta cuestión no me preocupe, pero me preocupa más construir comunidades vivas, donde ese espíritu de colaboración y ayuda esté siempre presente y no descuidemos nunca a los que nos necesitan en los pueblos. Una comunidad, en definitiva, donde celebrar los sacramentos, sea festejar que vivimos el Amor de Cristo en lo cotidiano. A ver si para otoño puedo irme a vivir allí, los caminos empiezan a complicarse con las lluvias, aunque estemos acostumbrados siempre es un extra de cansancio.

viernes, 30 de abril de 2021

Realidad o ficción

 

Sin mascara ninguna
Cuando poníamos el cine de acción en los pueblos, sobre todo las películas de superhéroes, no era extraño que viniesen algunos chavales, de los que estaban en el instituto, a preguntarnos que cosas eran reales y cuales ficción. Pues para ellos un simple ascensor o unas escaleras mecánicas son algo desconocido y que no saben si existen en este mundo real. El otro día me vacunaron para protegerme del Covid. Sorprendente, a este país han llegado muy pocas vacunas. ¿Cómo es que no hay ningún problema en ponérsela? Pues porque casi nadie quiere hacerlo. Esta pandemia no ha tocado casi en este país, dicen que hay más casos en la capital, pero la manera de vivir aquí, la poca movilidad, etc, hace que no tenga mucha expansión. Por lo que la población no tiene conciencia de que haya que protegerse de algo que no les afecta. Aparte del miedo que les producen las agujas y todo lo desconocido. Entonces, para esta gente ¿esta enfermedad es real o ficticia? Muchos te dicen que es una enfermedad de blancos y que por eso les quieren imponer todas las limitaciones y nuevas leyes restrictivas. En realidad, es una ficción creada por gente poderosa para elevar los precios de los mercados y pagarles menos por sus productos del campo. Así es como lo ven, aunque respetan lo que se les ordena, no son negacionistas, simplemente aquí no ha llegado la enfermedad. Al ir a vacunarme me preguntaron si me valía la vacuna sinovac (la china) tras consultar con la gente de España, me dijeron que no. Entonces les dije que la astrazeneca. Problema, esa viene en viales de 10 dosis y yo estaba solo, no querían desperdiciar 9 dosis, lo cual alabé y he esperado a un día que hubiese más candidatos. Por cierto, el que venía detrás de mí a vacunarse, había hecho 110 kms para poder hacerlo, pues es Bembereke el único sitio de esta zona del norte donde se hace. Hay gente que sí esta concienciada.