sábado, 6 de octubre de 2012

El Señor nos ha ungido para ...

Todos los misioneros con los dos obispos, foto de familia

Hemos estado de celebración en la misión. Hemos tenido el regalo de la presencia de nuestros obispos y de todos los misioneros riojanos que durante estos últimos veinticinco años han estado anunciando el Evangelio en la parroquia de Fo-Bouré. Nos hemos desgastado y agotado para que toda la gente se sintiera a gusto en la celebración del pasado día 29 de septiembre en nuestra parroquia. Pero nada de eso es importante si perdemos de vista el porqué de la celebración. Sentir la necesidad, en la vida de uno, de anunciar la Buena Noticia que es Jesucristo a los más pobres, conseguir que puedan recuperar su dignidad como seres humanos, que puedan sentir que son amados por Dios y que eso les hace valiosos. Saber que ese Amor les llena de derechos humanos en su vida y les llena de Esperanza. Que puedan sentirse libres de las opresiones que tanta desigualdad en nuestro mundo les genera.  Que la aflicción no ahogue su alegría innata. Por todo ello la Iglesia ha enviado a lo largo de estos años a distintos sacerdotes a esta tierra, ni eran, ni son los mejores. Tenemos muchos defectos, pero ello no nos impide trabajar con esta gente y mucho menos nos impide anunciar el Evangelio. No conozco mejor manera de hacer que la gente salga de todas sus miserias que el anuncio de la Buena Noticia, para eso nos ha ungido el Señor.

viernes, 14 de septiembre de 2012

Dwe Veronique

Veronique recibe la comunión
Hoy celebramos la exaltación de la Santa Cruz, para muchos necedad, para otros escandalo, pero para los cristianos símbolo de salvación. Nuestra querida Veronique, una de las cinco primeras mujeres bautizadas en la parroquia, no lo tuvo fácil a lo largo de su vida. No tuvo hijos, lo que para una mujer africana es una auténtica desgracia, pero su marido no la rechazó como es lo normal. Al final de sus días, ya viuda, contrajo el cáncer de pecho, su familia musulmana la rechazó y no la acogió en casa por ser católica. Tuvo que venir su sobrina Agnes desde Nigeria a cuidarla, junto a ella ha estado estos nueve meses de dolor y sufrimiento. El dolor era cada día mayor en las curas y su sufrimiento palpable, pero al acabar cada cura, nos daba las gracias y quería rezar con nosotros. Las religiosas, la comunidad cristiana y todos los que la hemos acompañado, nos hemos sentido verdaderamente tocados por esta anciana. El día de su muerte llamó a su sobrina y le advirtió que la familia le traería problemas, después le dijo que diese las gracias a la comunidad católica del pueblo, a las religiosas y a los sacerdotes, por todo lo que habían hecho por ella y por haber rezado con ella, se dio media vuelta y murió. Veronique ha vivido la cruz a lo largo de su vida, pero la ha vivido con paz y esperanza, sabiendo que le esperaba la vida eterna junto a Jesús. Veronique no tuvo hijos si hablamos desde la cuestión física, pero ha sido madre de mucha gente al transmitirles la vida verdadera, la vida que ella ha vivido unida a Dios.

martes, 28 de agosto de 2012

Añorar

De esta manera se pone algún camino cuando llueve
Querido lector de este blog, no sé si añorabas mis escritos, pero en cualquier caso yo retomo este espacio para seguir compartiendo mis vivencias por la misión. Cierto es que el ser humano añora lo que no tiene, en mi caso, a lo largo de mi descanso por España he añorado este lugar, he añorado la sonrisa de estos niños, la acogida calurosa de esta buena gente, el poder hacer cuarenta kilómetros bajo una lluvia intensa, que pone el camino difícil, para poder acompañar en su sufrimiento a Veronique que sigue con ese cáncer que se la va comiendo poco a poco, he añorado esas diarreas que se cogen no se sabe por qué y desaparecen también sin saber por qué, he añorado el cansancio por tener que celebrar la eucaristía en lenguas que no domino y que me cuesta pronunciar correctamente, tantas y tantas cosas que uno vive con intensidad y le llenan. En definitiva y sabiendo que es bueno descansar, he añorado lo que da sentido a mi vida que es realizar la misión que la Iglesia me ha encomendado en este momento. Entiendo que añoramos aquello que disfrutamos y aquellos con los que disfrutamos intensamente nuestra vida. Por eso ahora me toca añorar a mi madre, mis hermanos y demás familia, los amigos, mi diócesis. Os he disfrutado este tiempo, aunque por desgracia no he podido veros a todos, pero el sentir en mi corazón que os añoro me hace saber que os quiero. Por suerte nunca añoro a Dios, pues El siempre está conmigo.

miércoles, 9 de mayo de 2012

Estar en el sitio y momento adecuados

El pequeño de la izquierda es Sabi,
aquí junto a sus hermanos el día
de los bautizos de Sonka
 Hace unas semanas, en el pueblo de Sonka después de la catequesis, me vino un señor a contarme que su hijo llevaba malo tres días, con fiebre alta. Le pregunté lo normal, qué si le había llevado al médico. Me contestó algo difícil de comprender para nosotros, pero que aquí es del día a día. La abuela decía que al niño lo que le pasaba es que le había caído el fetiche encima y que no lo podía llevar al dispensario pues llevaría el fetiche a todos los que estuvieran allí. Yo le pregunté si el quería llevarlo al médico y él me dijo que sí pero que no se atrevía a contradecir a la mayor de la familia. Con los catequistas fuimos a la casa y cuando vi al crío fuera sobre una esterilla y con muy mal aspecto, al momento fui a tocarlo. Estaba ardiendo, parecía claro que tenía un paludismo en pleno desarrollo. Así que volví a insistir al padre si quería llevarlo al médico, volvió a decir que sí, cogí al niño en mis brazos y en voz alta dije que cuando un crío estaba así había que llevarlo al médico y que dejarlo allí por la historia de los fetiches era condenar a los críos a la muerte. Nadie dijo nada, nadie se opuso. Le llevamos al dispensario de Fo-Boure y se confirmó lo del paludismo. En esta ocasión llegamos a tiempo y estábamos en el momento adecuado en el sitio adecuado. ¿Cuántas veces por desgracia no es así en nuestras vidas?

miércoles, 2 de mayo de 2012

¿De quién me fío?


Más que el buen pastor con las ovejas parecemos cabras locas

 El domingo pasado era el domingo del Buen Pastor, el que conoce a sus ovejas y ellas le conocen, por eso hay confianza mutua. Me toco celebrar tres misas y las tres en diferente idioma, peul, bariba y francés. Los que me conocéis ya podéis imaginar la escena, todo en plan macarrónico pero sin ninguna vergüenza. A lo largo de mi vida siempre me ha preocupado compartir con la gente desde el corazón, mostrarme tal y como soy e intentar que los otros abran el suyo. Esto me ha llevado a tener muchos y buenos amigos, gente en la que poder confiar y que confía en mi. El caso es que muchas veces me planteo, en mi labor por estas tierras, si me dejo conocer por la gente y si llego a conocerles. Pues algo que resulta a primera vista un inconveniente claro es la dificultad del idioma. Pero profundizando un poco más descubro que a pesar de la cuestión idiomática, es posible conocer y que te conozcan. Una vez más la vida me demuestra que es seguir el ejemplo de Jesús, ser capaces de dar la vida por lo otros. En este caso con compartir el día a día suele ser suficiente, con sus alegrías y sus penas. En cualquier caso el que está enamorado siempre está alegre y dispuesto a alegrar a los demás.

martes, 17 de abril de 2012

La fe da valor


Moisés en medio con su inseparable flauta en el pecho
El pasado lunes de pascua, cuando volvíamos a casa de nuestra vuelta con los jóvenes en bicicleta, nos enteramos de un problema que había sucedido en el pueblo de Siki. Allí reside Moisés con su familia en uno de los dos barrios gandos. En ese barrio son los únicos católicos, por lo que sufren a menudo insultos y desprecios de los otros. Pero tanto él como su mujer, los dos están bautizados, como sus siete hijos que hacen el catecumenado, no tienen ningún miedo a la situación, aunque es verdad que se les hace dura en muchas ocasiones. El caso es que el abuelo de la familia es de una de las religiones tradicionales más beligerantes, son los bukakari, e intentó que la hija mayor de Moisés entrara a ser poseída por los fetiches y fuera fetichesa. Si esto ocurre es muy complicado que luego puedan salir. La llevó al lugar donde se hacían las ceremonias y al verlo Moisés los siguió. Cuando Moisés vio que metían a la chica en la casa de iniciación se opuso, pero la presión de la gente era muy grande, por lo que se decidió a pedir ayuda a la comunidad católica. Fue en busca de un catequista y del presidente de la comunidad, estos le acompañaron al lugar y le dijeron que la sacara de allí. Corriendo se fueron a su casa para que no les apaleasen, entre el desconcierto la gente les dejó ir, pero el abuelo de la familia cogió un gran palo, fue a la casa y les amenazó a todos, rompió el molino de harina con el que trabaja Moisés y muchas cosas de su casa y les amenazó diciendo que si no devolvían a la chica a la iniciación de los bukakari les mataba a palos. Ellos se quedaron de pie y le dijeron que no tenían miedo, que Jesús resucitado estaba con ellos y que no pensaban devolver a la chica. Al final la chica está en Fô-Bouré por un tiempo escondida en casa de las monjas hasta que las aguas vuelvan a su cauce. Al día siguiente fuimos los tres curas a ver a los responsables de la comunidad y nos contaron todo con detalles, nos fuimos todos a ver a la máxima responsable de los bukakari que pidió perdón y dijo que ellos estaban en contra de meter a ninguna chica de manera forzada. Por cierto a esta mujer la llaman kumba y venía de la mezquita de rezar, una cosa es la fe y otra la manera de alimentarse con el miedo de los otros.

miércoles, 4 de abril de 2012

Renovar las promesas ayuda a intentar cumplirlas

Veronique, una mujer alegre a pesar del dolor

 Ayer por la mañana celebramos la misa crismal en Perere. En esa misa se bendicen los oleos para los enfermos, los catecúmenos y el santo crisma que se usa en los bautizos, confirmaciones y ordenaciones sacerdotales. Pero algo muy importante que se hace durante esta celebración es renovar las promesas que hicimos los sacerdotes el día de nuestra ordenación. El Evangelio que se lee durante esta celebración es el de Lc 4, 16-21, en el cual Jesús desenrollando el libro de Isaías lee que el Señor le ha ungido a proclamar la buena nueva a los más pobres, la liberación a los cautivos, dar la vista a los ciegos y proclamar un año de gracia del Señor. Lo cierto es que se me hace un nudo en la garganta cuando reflexiono seriamente esto, pero a la vez me llena de alegría saber que un día ungieron mis manos para intentar realizarlo. Llevar a cabo esta labor con fidelidad es difícil, pero sé que cuento con muchos de vosotros, creyentes y no creyentes, que rezáis por mí o simplemente me tenéis en vuestro recuerdo. Algo que aquí se vive con facilidad es sentir la universalidad de esta llamada, pues en la celebración nos encontramos sacerdotes de muy distintos lugares del mundo. Gente como Veronique, a la cual por fin no llevaremos al hospital pues nos dijo el médico que moriría allí, me hace sentir que la opción que tomé un día de seguir el camino del sacerdocio no fue, no es y nunca será un error.