El pasado sábado 20 de mayo volvimos a reunir
a los niños de la parroquia, este año lo hicimos en Wari. Los de ese pueblo
estaban preocupados pues les dijimos que irían alrededor de cuatrocientos
chavales, y no nos equivocamos, estuvieron tres ciento noventa chavales.
Más los que había del pueblo que no pagaron la inscripción. Este año
participaron chavales de algunos pueblos que llevaban tiempo sin venir, y
también vinieron por primera vez chicos de Gamagui, un pequeño pueblo gando.
Hubo un grupo que vino a pie, pues no tenían medio de transporte, unos diez
kilómetros de caminata, los recogimos para la vuelta y los llevamos en nuestros
coches, estaban bastante cansados después de toda la actividad del día. Durante
el día reflexionamos sobre la importancia de ser valientes a la hora de
transmitir el evangelio, que aunque fueran niños y pobres, tenían lo mejor que
se puede ofrecer, a Jesús. Que en su medio no les sería fácil, pero que con
alegría y amor todo se puede hacer. La verdad es que ver sus caras llenas
de entusiasmo es una gozada. Poder unirse, es algo que les recarga las pilas. Los de Wari
se pegaron un palizón, pero no faltó de nada y los críos pudieron comer bien.
Hubo un camión que no vino a recoger a los chavales de tres pueblos y al final
tuvimos que buscar otro. Cuando quisieron llegar a casa eran las once de la
noche. Pero por suerte todo el mundo llegó bien y sin incidentes, aunque un
poco cansados. Reconozco que estos críos agotan, pero dan vida.martes, 30 de mayo de 2017
Un año más
El pasado sábado 20 de mayo volvimos a reunir
a los niños de la parroquia, este año lo hicimos en Wari. Los de ese pueblo
estaban preocupados pues les dijimos que irían alrededor de cuatrocientos
chavales, y no nos equivocamos, estuvieron tres ciento noventa chavales.
Más los que había del pueblo que no pagaron la inscripción. Este año
participaron chavales de algunos pueblos que llevaban tiempo sin venir, y
también vinieron por primera vez chicos de Gamagui, un pequeño pueblo gando.
Hubo un grupo que vino a pie, pues no tenían medio de transporte, unos diez
kilómetros de caminata, los recogimos para la vuelta y los llevamos en nuestros
coches, estaban bastante cansados después de toda la actividad del día. Durante
el día reflexionamos sobre la importancia de ser valientes a la hora de
transmitir el evangelio, que aunque fueran niños y pobres, tenían lo mejor que
se puede ofrecer, a Jesús. Que en su medio no les sería fácil, pero que con
alegría y amor todo se puede hacer. La verdad es que ver sus caras llenas
de entusiasmo es una gozada. Poder unirse, es algo que les recarga las pilas. Los de Wari
se pegaron un palizón, pero no faltó de nada y los críos pudieron comer bien.
Hubo un camión que no vino a recoger a los chavales de tres pueblos y al final
tuvimos que buscar otro. Cuando quisieron llegar a casa eran las once de la
noche. Pero por suerte todo el mundo llegó bien y sin incidentes, aunque un
poco cansados. Reconozco que estos críos agotan, pero dan vida.sábado, 13 de mayo de 2017
Juan Pablo
Alrededor de seis años
y medio he compartido mi vida y la misión con Juan Pablo. El ha estado en
Fo-Boure más de veinte años. Este misionero ha entregado media vida y casi por
completo su ministerio, hasta ahora, en este rincón del mundo. Hombre
entregado, trabajador como el que más, con las ideas claras de cómo poder
ayudar al desarrollo del entorno, preocupado por anunciar la Buena Nueva y que
esta llegase a todo el mundo. Por eso ha hecho el esfuerzo de hablar
correctamente las lenguas del lugar, ha procurado traducir un buen número de
textos sagrados y litúrgicos, tanto al baribá como al peul. Ha amado
intensamente a esta gente y así lo han sentido todos los que forman la
parroquia, que no han dudado en agradecerle, con mucho cariño, toda la
dedicación que él les ha mostrado. Desde aquí le agradezco la paciencia que ha
tenido conmigo. Como hermano mayor en la misión, me ha enseñado y guiado en
muchísimas cosas, y yo como hermano pequeño no siempre he respondido como
debía. Ya se sabe que los hermanos pequeños son rebeldes en ocasiones. Pero al
final las cosas no caen en saco roto y espero poder seguir la labor que tanto
él, como los que le han antecedido, han hecho por el bien de esta parroquia.
Seguro que en la nueva misión que le encomiende el obispo en tierras riojanas,
sabrá seguir dando lo mejor de si mismo y todo esto con toda la sabiduría que ha
aprehendido durante este tiempo en la misión. Que Dios le guarde y le ayude
siempre.domingo, 30 de abril de 2017
Acogedoras petitas
Al poco tiempo de mi llegada a Benin tuve la
suerte de conocer en Natitangou a las hermanas franciscanas de la pequeña familia
de María, una congregación panameña que lleva en Benín quince años. El nombre
es muy largo, por lo que por aquí las llamamos las petitas. Gente sencilla,
acogedora, cariñosa, con ternura y mirada limpia. Siempre ilusionadas con sus
proyectos y sobre todo con la vida de oración. Cada vez que alguien venía a
visitarme, normalmente conocían a estas buenas amigas, y todo el mundo se sintió
como en casa, pues nos abrían las puertas de su hogar como si fuéramos alguien más
de su familia. Por desgracia las hermanas han sido reclamadas por el obispo de
origen para que vuelvan allí. Les obligan a cerrar la misión, son de derecho diocesano
y no pontificio. Con gran dolor de corazón tienen que obedecer, aunque no
entiendan la decisión, pero no se van de vacío. Han dejado, con su presencia a
lo largo de estos pocos años, un recuerdo muy especial en medio de sus gentes,
son mujeres que han sabido amar desde la sencillez de S. Francisco y con la
humildad y acogida de María. Tienen una chica que acaba de hacer los votos
temporales, a ella le han ofrecido quedarse en Benín, pues es lugareña, y
buscarle alguna solución, u otra congregación donde poder vivir su vocación.
Pero Chimene, que es como se llama, es valiente y está enamorada de su
vocación, así que también se va a Panamá, por lo menos a intentarlo. Es la
riqueza de la Iglesia, sabemos que no importa donde estemos, pues siempre nos
encontramos en familia. Una vez más la vida nos enseña que toca separarse de
gente a la que has cogido cariño y amado, pero la misión continua para todos.
sábado, 22 de abril de 2017
Dar valor a las cosas
Un año más celebramos la Pascua, el Señor ha resucitado, está
vivo, y junto con los jóvenes de tres parroquias quisimos manifestarlo el otro
día. ¿Cómo? Pues haciendo nuestra ya tradicional salida de Pascua con las
bicis. Esta vez fuimos a una parroquia vecina, la de Tobre. Parroquia que
pertenece a otra diócesis e incluso a otra región, pero que es de cultura baribá.
Allí el nuevo párroco no había conseguido movilizar mucho a los jóvenes, así
que se nos ocurrió montar esta movida allí para animarlos. Fuimos con los
jóvenes de nuestra parroquia y los de la parroquia de Sinende. En total
participaron 172 jovenes, no está mal el número. Hizo un calor terrible, lo
cual hizo la marcha más dura. No es que hagamos una gran fiesta con grandes
medios, pero sí que aportamos ilusión y alegría. La gente de Tobre, su rey a la
cabeza, junto al imán y la población valoraron y agradecieron nuestra
presencia.
Como veis en la foto este chaval fue con esa bici, un poco
pequeña para la ocasión y sobre todo para hacer en dos días 66 kms. Pero la
cosa no queda ahí, si os fijáis bien es una bici vieja, de esas con sillín de
cuero con agujericos. La bici tendrá unos cuarenta años, una BH de esas
antiguas, indestructible, que por supuesto en España ya nadie valoraba, sin
embargo aquí, es un tesoro, sobre todo porque es sólida y no se rompe como las
que pueden adquirir aquí. Lo que unos no quieren, para otros son tesoros.
viernes, 31 de marzo de 2017
Florentine
Con 15
años recién cumplidos, bautizada el año pasado y tenía que confirmarse esta Pascua, encontró la muerte por culpa de las supersticiones, las ignorancias y
sobre todo, porque de todo ello siempre hay alguien que se aprovecha y saca
tajada. En un pueblo de la alcaldía vecina, un joven (que era maestro de
escuela sin titulación) decidió que tenía poderes para curar y poder expulsar
malos espíritus. También para liberar de la brujería a cualquier persona que lo
fuera. Su técnica comienza por golpear, en algún caso hasta la muerte del
individuo, a la persona aquejada por algún mal, luego les da brebajes que se
inventa, como por ejemplo sangre de una cabra mezclada con sangre de una
gallina (esto lo hizo el otro día en nuestro pueblo). Les golpea con una vara
especial que ha hecho. Esta gente, que tiene miedo, y ha nacido en creencias
de este tipo, se agarra a un clavo ardiendo cuando se trata, no de una
enfermedad real, sino de algún problema que tienen en la vida. Hay que echar la
culpa a alguien, y es en ese momento cuando empiezan las acusaciones de brujería,
las envidias y los celos llevan a muchas de esas acusaciones. El rumor de los
poderes sobrenaturales del susodicho se va extendiendo, y acaba apareciendo
gente de lugares lejanos a verle y a tratarse. El chico se está haciendo de
oro. Como muchos de los males que aquejan a la gente que asiste son
psicológicos y en realidad no hay enfermedades sino miedos, ellos vuelven a
casa creyéndose curados. Si de verdad hay alguna enfermedad, rápido descubren
que no ha habido ninguna sanación milagrosa, entonces vienen a nosotros para
que les ayudemos. La madre de Florentine acusa a su cuñada de brujería y no se
le ocurre otra cosa que coger a sus hijas y llevarlas al tipo este. Florentine
fue sana hasta allí, al tiempo tuvo que volver urgente al pueblo pues se
encontraba muy mal, allí relato que este hombre le había pegado y dado unas
cosas a beber. Rápidamente la intentaron llevar al hospital, pero no llegó y
fue en el camino donde la encontré. Sigo rebelándome profundamente contra todas
estas injusticias y sobre todo porque veo que de los más débiles siempre hay alguien
que abusa y se aprovecha, que difícil es sacar ciertas ideas de la cabeza
cuando se han mamado desde la infancia.
sábado, 11 de marzo de 2017
¿Aceptar lo inevitable?
Está
resultando duro el comienzo de la cuaresma. El jueves después de la ceniza tuve
que enterrar a Frederic, un crío que ocho meses muerto por una anemia, la cual
estaba producida por una malaria sin curar. El primer domingo de cuaresma
enterré a Juliene, mujer de avanzada edad, la cual llevaba un tiempo enferma,
pero por supuesto sin ir al médico, aquí cuando uno es mayor acepta que la vida
se apaga. El miércoles recibo la mala noticia de España que mi tía Mari Carmen
había fallecido por tres ictus consecutivos, con los mejores medios y haciendo
todo lo que se pudo por ella. Ese mismo día al volver de Bembereke, de mis
clases de baribá, me encuentro en el camino una chica de catorce años que se
acababa de morir en una moto cuando la llevaban hacia el hospital. Al pararme
me doy cuenta que es una chica de la comunidad de Siki, que este año tenía que
hacer la confirmación. Me toca cargarla en el coche, pues no les hace gracia
tocar una chica tan joven muerta. La llevé a su pueblo y allí nos enteramos que
por en medio había cuestiones de acusaciones de brujería. Pero de eso escribiré
en otro blog. De remate ayer recibo la noticia de que mi tío Carlos había
muerto de repente yendo al baño. Cuaresma es un camino de conversión, de
reflexionar sobre nuestras vidas y de cambiar aquello que no hacemos bien, que
no pensamos bien, que no vivimos bien. Una de las certezas de la vida es que
somos limitados y que algún día nos llegará la muerte. En ocasiones me rebelo,
cuando la gente se muere por falta de medios o por ignorancia. Pero no hago lo
mismo cuando seres muy queridos mueren sabiendo que se ha hecho lo que se ha
podido, o porque la muerte ha sido repentina. Hay que ser humildes para aceptar
la muerte con dignidad, sin culpar a nadie. Es parte de nuestra existencia. Hay
que ser humildes y aceptar lo inevitable, somos limitados. Se tenga fe o no, la
certeza de que nuestra vida es finita la tenemos. Si se tiene fe, siempre se
vive con la Esperanza de terminar la cuaresma de la vida para poder comenzar la
Pascua de la Resurrección.
martes, 28 de febrero de 2017
Gente necesaria
![]() |
| Jean Noel con mujeres de nuestras cooperativas |
Hace unos días nos
visitó el nuevo párroco de Tobre. Tobre es la parroquia vecina a treinta
kilómetros de casa, pero ya pertenece a otra región y a otra diócesis. Jean
Noel es un hombre agradable, de la etnia otamari que sufre con el baribá igual
que yo. Durante la conversación en la comida, me contó una historia sobre su
parroquia ciertamente interesante. La parroquia de Tobre estuvo once años
cerrada por falta de sacerdotes, y eso que había sido una de las primeras en
abrirse por los misioneros SMA en la región. Era una situación negativa para
los católicos de la parroquia, por lo que el imán de Tobre, juntó a unos cuantos
católicos y se fue a ver al obispo, que vive a unos 120 kilómetros por pistas,
para decirle que no podía seguir así la situación, que era imprescindible que
enviase un pastor para los católicos de la zona. Que eso haría mucho bien a
toda la población. Cuando estamos en un mundo donde cada uno mira sólo por sus
intereses, cuando parece que el islamismo radical quiere imponerse a cualquier otra
forma de pensar, resulta que sigue habiendo gente buena en nuestra sociedad.
Quizá si tuviéramos una mirada limpia como la del imán de Tobre, si supiéramos
estar atentos a las necesidades de los que nos rodean como lo hizo este buen
hombre, quizá podríamos construir un mundo mejor. Más gente como él necesita el
mundo. La cuestión llegó al nuncio, el cual envió un sacerdote del sur hasta
ese pueblo perdido en medio de la nada.
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