viernes, 27 de marzo de 2015

Cuando no vemos claro

 El otro día volviendo de una excursión con los presidentes, el coche decidió estropearse y estuvo a punto de no llegar a casa. El caso es que se estropeó también algo del sistema eléctrico y no funcionaban los limpiaparabrisas. Mi comentario fue, menos mal que no nos lloverá, pues en tal caso tendríamos problemas serios. Pues veinticinco kilómetros antes de llegar a casa cayó la gran tormenta. Camino de tierra, todo lleno de barro y los cristales con una cantidad de agua que no dejaban ver ni un poco el camino. En la cabina del coche íbamos siete y fuera en la parte de atrás diez. No me quedó más remedio que abrir la ventana del conductor e ir con la cabeza fuera para ir viendo por donde tenía que ir. Por supuesto la marcha fue lenta y cuando llegué a casa estaba totalmente empapado. Muchas veces en la vida no tenemos claro por dónde ir, como hacer para avanzar y que el camino no se vuelva peligroso. Si además te toca estar acompañando gente que te pide que les guíes y lleves por el buen camino, la verdad es que la situación se convierte en una responsabilidad importante. Toca mojarse en muchas situaciones, aunque las ganas sean de refugiarse en lugar seguro, seco y calentito.

lunes, 9 de marzo de 2015

Perderse

 El otro día, en una de esas vueltas que me doy con la bici para mantenerme en forma, intenté conocer nuevos caminos. Después de las explicaciones de Jean Eudes, probé suerte y disfruté de un camino nuevo, bonito y con sombra. Dios me regaló el que se me cruzase un cerdo verrugoso delante de mí, algo realmente inusual por estos parajes. Al llegar a unos veintidós kilómetros de recorrido, encontré la casa de la que me había hablado Jean, pero lo que no encontré fue el camino tan claro que me había dicho que tenía que tomar. Probé por un lado y no era, según me indicaba la alta tecnología del GPS, retrocedí un poco y a probar otro camino, tampoco resultó ser, aunque el aparato me decía que no iba desencaminado, la gente que encontré en medio de la foresta me dijo que no había camino para retornar a casa. Así que vuelta atrás y a rehacer los caminos. Al final me pegué cincuenta y dos kilómetros de bici a una temperatura ciertamente curiosa. Pude parar en una bomba de agua de los peul y saciar mi sed. Esto me hizo ver que la vida es así. Queremos tomar caminos nuevos y pensamos que por ir bien equipados todo está solucionado. Dinero, comodidades, alta tecnología. Pero los caminos de la vida no siempre son fáciles, se vuelven estrechos y la gente que encontramos no nos sabe guiar. Al final la mejor manera de no perderse, es llevar alguien que te acompañe y que sea de confianza. Para eso tienes que saber que te quiere.  A mí me faltó Jean, pero no me falta Dios en mi caminar por la vida. Aunque a veces me despisto y me pierdo un poco, no pasa nada por deshacer lo andado y recuperar la buena senda.

viernes, 27 de febrero de 2015

Veronique

 El otro día nos enteramos que Veronique, una chica de quince años de uno de nuestros pueblos, había dejado el instituto. Estaba cursando el penúltimo curso de lo que corresponde a la E.S.O. Es una chica con buenas notas y que nunca había repetido. Además observamos que había dejado de ayudar en la Iglesia como monaguillo y que en Navidad no había venido a todas las reuniones como el año pasado. Así que le pregunté qué pasaba. Al final se acercó con su padre a la misión y nos contó que se había echado novio, que es un chico de la comunidad que no estudiaba, era agricultor. Parece ser que este chico le había pedido que dejara la escuela y que fuera a trabajar con él al campo. A cambio el chico le da cada día doscientos francos al día, lo cual corresponde a unos treinta céntimos de euro. Para ella eso es un signo de que él la quiere de verdad. Nosotros le dijimos que se estaba equivocando, que debía seguir sus estudios para ser el día de mañana independiente y no verse sometida a su marido toda la vida. Pues al final eso es lo que les ocurre a muchas mujeres de aquí. Acaban siendo las esclavas para todo de sus maridos y teniendo que sacar a los niños ellas solas adelante. ¿Cómo acabará la cosa? Pues no lo tenemos claro, por el momento ella sigue sin ir al instituto, dice que este año lo ha perdido y que volverá el año que viene. Eso si no se queda embarazada antes. Como consuelo nos queda que al ser el chico de la comunidad, en principio no cogerá más mujeres. 

lunes, 9 de febrero de 2015

Encadenados


Gregoire nos enseña como encuentra a la gente

El otro día tuvimos la visita de Gregoire, un reparador de neumáticos que hace años cambió su vida por ayudar a todos los enfermos mentales que se iba encontrando. Dice que antes ni los miraba, pero que ante un problema grave que tuvo, con intento de suicidio, se dio cuenta de que hay mucha gente necesitada de ser querida, y que ese es el primer paso para poder sanar cualquier enfermedad mental. A lo largo de estos años se ha encontrado por todo el África Occidental con muchísimos enfermos mentales a los cuales se les trata como endemoniados. Caminan desnudos por las ciudades o pueblos, están encadenados a un tronco durante años o en medio del campo encadenados a un árbol por el cuello, nadie se acerca a ellos por miedo a ser atacados. En definitiva encadenados como fieras salvajes a causa de su enfermedad. Explicó claramente que su método no es otro que cuidar de esa gente y prometerles que no les abandonará. Les acoge en las casas de su asociación, los asea, les alimenta y es posteriormente cuando pasan al tratamiento médico. Pero nunca abandona la acogida calurosa y cariñosa hacia todos ellos. El problema no es sólo de gente que tiene enfermedades mentales graves, sino que te puede ocurrir por una simple epilepsia. El miedo a lo desconocido sigue estando en el trasfondo del problema. Quizá el problema mayor no sea el encadenamiento físico de esta gente, sino a la cantidad de cosas que todos nos encontramos encadenados de manera menos visible. Por suerte Dios nos libera de cualquier cadena.
Enfermos mentales de nuestra zona

lunes, 26 de enero de 2015

Ola de frío, calor humano


Recientemente y debido al harmatán, que es el viento del norte, vamos del desierto, hemos tenido por aquí una ola de frío que nos ha dejado tiritando. Los termómetros por la mañana llegaban a señalar unos quince grados, por lo que ahí nos teníais a todos bien tapaditos para que los catarros no fueran a más. Las noticias escuchadas de tanta violencia por el mundo y la persecución contra los cristianos también nos helaban el corazón. Pero al mismo tiempo hemos tenido durante diez días a los catecúmenos de la parroquia en la misión. En diversas tandas han estado unos setecientos. Con su ilusión, alegría, ganas sinceras de seguir a Cristo y animándonos a los que se supone que estamos en ese camino desde hace tiempo. Gente sencilla, pobre, que duermen en esteras, se lavan con el cubo que les dejamos en la misión y comparten los platos para comer. En definitiva, los sencillos de los que habla Jesús, son ellos los que entenderán verdaderamente el mensaje de Amor y Paz que necesita este mundo. Alguno acabó en el hospital de vuelta a casa por tener accidente de moto, pero por fortuna todos han acabado bien. Ante la frialdad de este mundo, el calor humano, que se consigue con el amor sincero, es la única solución.

lunes, 5 de enero de 2015

Manifestarse, una buena manera de comenzar

Ayer domingo celebrábamos la fiesta de la Epifanía en Fo-Bouré. En España lo haréis mañana día 6, igual que en muchas partes del mundo. Dios se manifiesta, sale a la calle, se reivindica y nos ilumina como una estrella para decirnos que hay una manera más sabia de vivir. Donde gente de todos los rincones del mundo pueden hacer las cosas en común, igual que los hicieron los magos de oriente. Que se puede vivir en paz y armonía. Para ello es importante tomarse un poco de tiempo y reflexionar sobre cómo vivimos. La buena gente de mi parroquia de origen rezó por esta misión para despedir el año y nosotros desde aquí rezamos por ellos. El primer día del año celebramos la misa a las ocho de la mañana, manifestando que el Mensajero de la Paz está presente en medio de este mundo donde parece que la violencia, el miedo y la injusticia prevalecen sobre los valores positivos. Ver que ayer terminaban la sesión de formación 355 chavales, de los que van al colegio, para seguir su catecumenado es una manifestación clara de que Dios sigue tocando el corazón de mucha gente que quiere cambiar el mundo desde los valores del Evangelio. Debemos quitar el miedo de nuestra vida, esto nos hace libres. Así lo demuestran la minoría de católicos en esta tierra, que manifiestan su fe sin pudor y con alegría.

miércoles, 31 de diciembre de 2014

Cena de Noche Buena

Algo habitual en estas fechas es preguntar con quién vas a cenar la Noche Buena y comer el día de Navidad. Yo no soy distinto a los demás y también se me pregunta lo mismo. Tengo que decir que, como no podía ser de otra manera, esa noche santa, donde el contemplar el nacimiento del niño Dios es algo verdaderamente emocionante e impactante, mi cena consiste en celebrar dos eucaristías donde bautizamos niños pequeños. Algo realmente significativo. Pues las celebraciones son participadas y con una alegría que desborda por todas partes. Una gran cena cuando no se puede estar en casa con padres y hermanos. Estar con el Dios más indefenso, más sencillo y a la vez el auténtico mensajero de la Paz. Poder cenar el cuerpo y sangre de Cristo junto a esta familia es algo realmente entrañable. Poder seguir viendo el nacimiento de Jesús entre esta gente es un regalo diario. Lo veo en los brazos de la hermana Felicité acogiendo niños desnutridos; en la sonrisa de Lauraine cuando desnuda, con sus dos añicos, viene a la misión a saludarnos y en muchas cosas más de cada día. Espero que todos podamos disfrutar de las cosas sencillas este año que entra.