sábado, 14 de noviembre de 2015

Intransigencia

Dominica en la celebración de su primera etapa
Por desgracia en el mundo hay quien quiere imponer sus ideas. Esta gente está dispuesta a usar la violencia más radical o a impedir, a quienes piensan distinto a ellos, poder acceder a estudios o una vida digna. Noticias como la de ayer de París nos golpean a todos y nos hacen estremecernos. Hace quince días, una chica que ha empezado el catecumenado en la Iglesia, me llamó diciéndome que su tío, que la debía acoger en Parakou, no la acogía en su casa si iba a la Iglesia. Si quería quedarse en su casa para estudiar, tenía que ir a la mezquita. Como nosotros la hemos ayudado a pagar sus estudios de ayudante de enfermería, me llamó a preguntarme si podía cambiar de centro e ir a otra ciudad a estudiar, pues no quería dejar de ir a la Iglesia. Por supuesto mi respuesta fue que encantado. Esta chica ha demostrado tener mucho valor al enfrentarse a su tío, hay mucha gente incapaz de hacerlo, o simplemente sin posibilidad de poder cambiar su destino. Mucha gente ha descubierto en esta tierra que seguir a Jesucristo les da libertad, y les enseña a vivir respetando la libertad, los cual les hace recuperar su dignidad de ser humano. Los intransigentes llevan a una vida de esclavitud a mucha gente, que no puede vivir según sus ideales. En esta tierra y en nuestro planeta, hay demasiada gente sometida.

viernes, 30 de octubre de 2015

Dar lo que se tiene

 Con motivo de la división de la parroquia tuvimos la visita del obispo de Logroño y del emérito de Barbastro-Monzón. D. Alfonso es un hombre valiente y enamorado de la misión desde la primera vez que vino, y no quiso desaprovechar esta segunda oportunidad. Los dos primeros días estuvo disfrutando, dando el cariño que le sale de natural y celebrando en un par de comunidades de la parroquia. Pero un golpe de calor lo dejó cao. Nos dio un buen susto, pues su salud pasó a ser preocupante. Por suerte tenemos recursos y pudimos llevarle al hospital, donde le atendieron de maravilla y acabo recuperándose. ¿Qué podía ofrecerle nuestra gente como apoyo? Ya le habían regalado alguna gallina en las comunidades, pero ellos poco más podían hacer. Sin embargo una ola de solidaridad estuvo presente en la misión y en todo momento del día y de la noche. Las llamadas a nuestros teléfonos no pararon, la preocupación por su salud se extendió por cada pueblo pequeño, no sólo por parte de los católicos, sino que, en cuanto el rey de Siki se enteró, vino hasta casa a preguntarnos cómo estaba el enfermo. Pero sobre todo, lo que si nos obsequiaron en cantidad fue con oraciones continuas. Todo el mundo rezaba por el restablecimiento del extranjero, el padre que había dejado venir a uno de sus sacerdotes, con generosidad, para trabajar junto a ellos. Gente agradecida que da lo que tiene, su fe, el valor más profundo de su vida.

sábado, 24 de octubre de 2015

Divide y vencerás

 
depositando las reliquias de santos de la Iglesia en el altar
La semana pasada se hizo efectiva la división en dos de nuestra parroquia, ahora la parroquia de Fo-Boure cubre solamente la mitad del territorio que cubría, pues el resto lo cubre la nueva parroquia de Jesús Buen Pastor de Sinende. Esto sin lugar a dudas es una gran noticia, pues nos permitirá, al tener menos kilómetros y comunidades, atender con más tiempo y dedicación a la porción del pueblo de Dios que nos queda. Es importante poder ganar en calidad con lo que se hace. El que mucho abarca poco aprieta. Es una buena ocasión para agradecer de corazón a todos los que durante cuarenta y cuatro años han atendido con denuedo el trabajo pastoral y social de la parroquia de Fo-Boure, los frutos son claros, tenemos una nueva parroquia y con sacerdote local, por lo que los esfuerzos de estos largos años no han caído en balde. Dividirse para hacer el Bien y perseguir lo bueno, es lo correcto. Pero dividir para que gane el Mal, eso es lo que es un verdadero problema. Seguro que esta nueva situación será para el bien de todos.

miércoles, 30 de septiembre de 2015

Vanidad versus humildad


El pasado domingo se juntaron los jóvenes de la comunidad de Fo-Boure para hacer un día de encuentro y reflexión, sí sí, he dicho reflexión. Además de bailar, jugar, comer, charlar, también tuvieron un pequeño espacio donde estuvieron pensando cómo debían actuar en el día a día, qué debían cambiar y mejorar para poder transformar su realidad. Escuché propuestas realmente interesantes. El tema de la reflexión era la vanidad, cogida de un texto del Eclesiastés 11,8-10. Un tema interesante también para la edad madura. ¿En qué cosas ponemos nuestro orgullo y nuestras alegrías? La conclusión fue que una vida es grande, cuando en el pensamiento están antes los demás que uno mismo. Para lo cual una de las cosas que tiene que cambiar en nuestros corazones es la capacidad de compartir. Goldwin, un chico nigeriano que vive aquí, les regalo bastantes latas de refrescos, galletas y dulces, todos estaban sorprendidos y agradecidos. Fue un testimonio claro del camino que todos nosotros debemos tomar, compartir lo que tenemos y lo que somos nos engrandece a todos. Vanagloriarse es absurdo, aunque se reciba el reconocimiento temporal, sólo la  humildad puede llevar al camino del reconocimiento permanente, aunque uno no se entere de ello.

martes, 15 de septiembre de 2015

Conjugar tradición y modernidad


Ayer lunes tuvimos la fiesta en Kosia, al finalizar la celebración, como es normal, los jóvenes bailaban y cantaban, tocaban los tambores, y disfrutaban con sus tradiciones. Al lado de ellos había otro grupo que escuchaba música por los altavoces y también bailaba. Lo cierto es que todos se lo estaban pasando en grande, la alegría del día de fiesta se notaba en el ambiente. A lo mejor porque ese día no tuvieron que ir al campo a trabajar. Muchas veces centramos nuestros debates en si hay que seguir las tradiciones o dejar paso a la modernidad. Bien cierto es que dejar morir las tradiciones da pena, pero no dejar paso a nuevas tendencias también es un empobrecimiento. El caso es que ayer pude comprobar que lo importante es disfrutar con lo que se hace, saber conjugarlo y convivir en armonía. No veo que tengamos que buscar conflictos donde no los hay, eso sólo ocurre cuando se quiere imponer un gusto u opinión a los demás. Cuando existe la posibilidad de conjugar las cosas, el enriquecimiento para todos es incuestionable. A todo esto hay que añadir que las ancianas, mientras comían sentadicas en sus bancos, miraban con aire de satisfacción la escena en su conjunto. “¡Ay si nos hubieran dejado hacer a nosotras esto en nuestros tiempos!”

miércoles, 26 de agosto de 2015

Curar heridas

Por tercer año consecutivo nos acompaña en la misión, durante unos cuantos meses, Angelines. Esta matrona jubilada que salva la vida de muchos niños y sus madres en los partos de la maternidad del pueblo. Cada vez que viene aumentan las consultas y curas de todo tipo en la misión. Quemaduras, dolores, heridas. La gente está encantada con el trato que les da, no sólo profesional, sino con el cariño con que lo hace. Les cuesta un poco comprender que las heridas y dolencias no se curan en la primera visita y que hay que seguir unas pautas para poder sanar. Los que son fieles, que por desgracia no son todos, consiguen salir sanos, hasta los casos más extremos. Por desgracia, hay heridas y dolencias que no son físicas, sino afectivas y propias de la vida. Situaciones muy duras que les toca vivir. ¡Qué difícil es acompañar estos casos! Pero aunque el tratamiento de choque sea doloroso en primera instancia, igual que ocurre cuando visitan a Angelines, el que consigue aguantar, muy probablemente acaba sanando y mirando la vida con esperanza. Todos padecemos sufrimientos de este tipo en la vida, lo importante es dejarnos acompañar y aconsejar.

viernes, 14 de agosto de 2015

Conseguir un sueño

Abraham ha sido ordenado sacerdote el pasado sábado. Cuando llegó a la parroquia hace veinte años, siendo un adolescente, acababa de terminar la escuela coránica. Al conocer la comunidad católica de Gesubaani quiso hacerse católico, y más aun, casi desde el principio dijo que quería ser sacerdote. Sus padres al enterarse de la noticia, le pegaron una paliza, le prohibieron la entrada a su casa y no le hablaron más. El tuvo que empezar con los cursos infantiles del colegio. Luego tuvo que estudiar el instituto en Cotonou, donde por las noches para sobrevivir hacía de taxi-moto. Un problemilla con el obispo de la diócesis le hizo volver a su diócesis de origen, donde ha sido ordenado. La ayuda de la parroquia de Fo-Boure y de alguna familia en especial le ha animado siempre. Su padre murió el año pasado sin hablarle, pero su madre ha estado en la ordenación y en un rito muy bonito se lo ha entregado al obispo. Abraham ha conseguido su sueño, ser sacerdote y sobre todo que su familia lo acepte con alegría, aunque sean musulmanes. El sueño de Abraham, como el de mucha gente, es conseguir la paz y el diálogo entre la gente de distintas razas y religiones. Esperemos poder conseguir ese sueño entre todos.