viernes, 28 de febrero de 2014

Lección de humildad

No sabe ponerse la camisa, pero lee de maravilla
Cuando uno piensa que nada se le resiste porque ya empieza a leer el Evangelio en bariba en misa y porque incluso se atreve a decir unas palabras en la homilía en la lengua local, resulta que unos renacuajos te devuelven a la dura realidad. Queda mucho por trabajar y por seguir practicando y aprendiendo. Da gusto ver a María Dominica o a Gerard, críos que no llegan al ambón para leer, pero que abren la Biblia en su idioma y que leen con una soltura abrumadora. El gusto es doble, porque no permiten que me engría creyendo que se más que ellos, pero además porque en un país donde mucha gente no sabe leer, donde los que lo hacen es en francés en general y de aquellas maneras. Ver críos que están alfabetizados tanto en francés como en bariba es un canto a la esperanza. Me alegra que sean ellos los que me recuerden que debo hacer las cosas con humildad, pues siempre hay alguien que nos supera.

martes, 18 de febrero de 2014

Que difícil

Hasta nuestra parroquia llegan los refugiados de la guerra de Centro África. El otro día una familia compuesta por cinco adultos y tres niños aterrizaron en Siki. Los dos hombres vinieron junto al que les acoge a visitarnos. Querían volverse a la capital, cuatro días viviendo en las condiciones de aquí no les habían convencido para nada. Les intentamos dar consejos, animarles a quedarse e ir conociendo a la gente, buscar algún trabajo en el campo. Por supuesto les dimos alguna cosa básica para su sustento estos primeros días. Pero su corazón desgarrado por los horrores de la guerra estaba cansado de promesas y esperanzas que no se realizaban. Les habían enviado aquí diciéndoles que encontrarían trabajo de profesores y con un buen sueldo. Supongo que en su deambular por estas tierras habrán escuchado muchas cosas y pocas se habrán hecho realidad. Nosotros no pretendimos ofrecerles nada espectacular, que se quedaran aquí, pues aquí encontrarían la paz. La guerra la traían encima, la hermana mayor es musulmana y ellos católicos y no se entienden y se llevan mal. Aquí les dijimos que vivíamos en paz y que la religión no era impedimento para convivir sanamente. Que difícil es sacar la rabia y el rencor de lo más profundo, sobre todo cuando se han vivido situaciones dramáticas. Que difícil es dormir en el suelo, que no haya luz y agua, no entender la lengua, no desayunar muchos o ningún día, sobre todo cuando se ha vivido en una capital y con buen nivel de vida. Al final no escucharon nuestros consejos, se han ido de nuevo a la capital donde nosotros pensamos que lo van a pasar muy mal. Que difícil es saber ofrecer la palabra oportuna para calmar los corazones rotos. Ahora nos queda rezar por ellos y que los más de ochocientos refugiados que han llegado de Centro África encuentren una salida digna para sus vidas, y sobre todo con paz.

martes, 28 de enero de 2014

Un amanecer diferente

El pasado jueves me encontraba solo en la misión, por lo que tuve que pasar la misa de Fo-Boure a la mañana para poder ir a otros pueblos por la tarde. Cuando a las siete menos diez me acerco a la puerta de la capilla, me encuentro que los catequistas están hablando con la monja y con los ancianos. “Mompe, ha fallecido una chica”. Me pongo a su disposición  y acordamos hacer el funeral sin el cuerpo en la Iglesia. Me acerco a la casa donde está la difunta y rezamos, bendigo el cuerpo y la tumba y no espero a que la entierren, el marido está viniendo de viaje desde la capital de la región. De vuelta a casa pregunto qué ha pasado. Era una chica joven, profesora de instituto, en el parto de su segundo hijo todo se complicó y no pudieron salvarla. Por desgracia cosa demasiado frecuente por estos lares. Se había muerto esa misma noche y la trajeron en taxi hasta el pueblo, muchas veces llevan a los difuntos en motos cuando tienen que trasladarlos. Cuando pregunto por qué no se ha podido llevar el cuerpo a la Iglesia la respuesta es contundente. La abrieron para operarla y al morirse pues no la cierran, porque eso cuesta dinero y no tiene ningún sentido gastarlo en un muerto. Por lo que todas las tripas y líquidos se le salían y era mejor no mover el cuerpo. Era una chica alegre y llena de vida Serafine, había hecho un gran esfuerzo para llegar a ser profesora de instituto, mujer y rural, una combinación que suele ser una gran barrera en este país para progresar. Estaba casada con un musulmán, pero nunca abandonó su fe. Aunque yo no la conocí personalmente, creo que es un ejemplo de mujer que con fe fue capaz de mover montañas para conseguir sus sueños.

viernes, 17 de enero de 2014

¿Dónde está mi nueva casa?

 En este país, en cuanto alguien tiene un poco de dinero de sobra, se hace una nueva casa. De hecho es escandaloso ver algunos edificios construidos por la “gente grande” con todo el dinero que han “robado” y conseguido de la corrupción. Nuestro amigo Evariste fue acusado, injustamente, de un desfalco en las cuentas de la fundación Juan Pablo II de la familia de Cotonou. Después de años trabajando para la Iglesia y siendo junto a su mujer Charlote pilares fundamentales en la formación sobre la familia. Él nunca estuvo al frente de las cuentas, pero como faltó dinero, se acusó al más débil. Sin juicio y sin pruebas estuvo en la cárcel, una experiencia que siendo dura en cualquier sitio, os puedo asegurar que aquí lo es de manera especial. El caso es que después de unos años allí, salió sin ser juzgado, pues en realidad no había ninguna prueba contra él. Él siempre dijo, si he robado, ¿dónde está mi casa nueva? Pues la realidad es que seguía viviendo austeramente y así ha seguido su familia. Él no ha guardado rencor a la Iglesia, pues sabe que fue cosa de algún mal intencionado. Es hombre alegre, que transmite una fe inquebrantable y que sigue entregado a ayudar en todo lo que puede. Ciertamente es admirable y un placer conocer gente que a pesar de las duras pruebas que la vida les hace pasar, nunca pierden la sonrisa en su rostro.

martes, 31 de diciembre de 2013

Mirar como niños

En el día de hoy todo son buenos deseos para el año que viene. Quizá si mantuviéramos esa actitud a lo largo de todo el año, nuestra manera de mirar la realidad del mundo cambiaría, y algo todavía mejor, cambiaríamos la manera de vivir y comprometernos. Mi deseo es que el niño Dios, que es el Príncipe de la Paz, nos haga a todos vivir en Paz, no sólo el año que viene, sino el resto de nuestras vidas. Paz interior que falta muchas veces, motivada por demasiadas preocupaciones que nos imponemos y también por nuestros errores en nuestros comportamientos. Paz exterior que falta en todo el mundo, pero de manera especial en este continente africano, donde cada día surgen conflictos y violencias. Los niños miran con ilusión y expectación las cosas del día a día, incluso las más simples y corrientes. Recuperemos esa ilusión, aunque nuestra vida no sea todo lo “limpia” que nos hubiera gustado. Disfrutemos de lo que merece la pena y de quienes merecen la pena. Hay mucha gente que nos quiere, aprendamos a reconocerlos  y apreciarlos a lo largo de nuestra vida. Que el año que entra nos traiga a cada uno la buena noticia de sentirnos inmensamente amados. Que hagamos entre todos un feliz año dos mil catorce para la humanidad.

martes, 24 de diciembre de 2013

La ternura de Dios

 En este día de Noche Buena, donde Dios hecho niño se nos ofrece con toda su ternura, no puedo dejar de contar algo que me toca en lo más profundo desde hace tiempo. Es cierto que en ocasiones, cuando uno ve la dureza de la vida, uno se pregunta ¿dónde está Dios? Pero la respuesta la encuentro rápidamente. Cada vez que voy a uno de nuestros pueblos, o salgo a pasear por las calles del que habito. La gente que me saluda y sonríe, los niños llenos de tierra y suciedad que te cogen, te abrazan, te llaman por tu nombre. En esos momentos siento como Dios me está llamando por mi nombre con todo su cariño. Pero lo que me muestra la desbordante ternura de Dios es cuando en cada pueblo se acerca a nosotros la gente discapacitada, sobre todos los que tienen alguna discapacidad psíquica. Su sonrisa, su limpieza de corazón, esos abrazos que hacen a uno conmoverse, aunque también te hagan echar la ropa a lo sucio por como acaba, esos son momentos que no cambiaría por nada. Es pura ternura y afecto la que me dan todas esas personas, no hablan, no me entienden, pero siento como me quieren, me siento verdaderamente conmovido por ese misterio que a uno le descoloca, no es otro que el del Amor sincero. Gracias Dios por ser tierno conmigo, por haberte mostrado pobre en el pesebre y seguir mostrando tu ternura en los más pobres y desfavorecidos. Os deseo feliz Navidad y que cada uno seamos Ternura y Amor para los que nos rodean.

viernes, 13 de diciembre de 2013

¿Tus pechos están dulces?

Esta es la forma de decir ¿qué tal estás? por estas tierras. El martes pasado traje hasta el centro de niños desnutridos de las hermanas de Fo-Bouré a dos niñas gemelas. Su madre no tenía leche en los pechos y por suerte para estas niñas, las monjas ayudarán a esa madre para intentar sacarlas adelante. Pero la vida aquí siempre ha dependido de los pechos dulces de la madre. Si la madre no tiene leche, o está enferma y la leche no es de buena calidad, los niños se mueren. Pues no hay otra forma, asequible para ellos, de sacarlos adelante. En el centro de las monjas se siguen muriendo demasiados niños, muchos llegan demasiado tarde para que se pueda hacer nada. Pero también es cierto que se salva la vida de muchos otros y se educa a las madres para que sepan alimentarlos en el futuro y detectar las carencias nutritivas. El lenguaje viene determinado por la cultura y esta a su vez por la vida. Por eso es importante que nuestros pechos estén dulces, eso querrá decir que disfrutamos de buena salud y nos encontramos bien. Pero lo que es más importante, que sabremos dar vida a quien nos necesite. Esperemos que ante la venida del Niño Dios todos sepamos acogerle con ese dulzor tan necesario para nuestras vidas.