viernes, 17 de enero de 2014

¿Dónde está mi nueva casa?

 En este país, en cuanto alguien tiene un poco de dinero de sobra, se hace una nueva casa. De hecho es escandaloso ver algunos edificios construidos por la “gente grande” con todo el dinero que han “robado” y conseguido de la corrupción. Nuestro amigo Evariste fue acusado, injustamente, de un desfalco en las cuentas de la fundación Juan Pablo II de la familia de Cotonou. Después de años trabajando para la Iglesia y siendo junto a su mujer Charlote pilares fundamentales en la formación sobre la familia. Él nunca estuvo al frente de las cuentas, pero como faltó dinero, se acusó al más débil. Sin juicio y sin pruebas estuvo en la cárcel, una experiencia que siendo dura en cualquier sitio, os puedo asegurar que aquí lo es de manera especial. El caso es que después de unos años allí, salió sin ser juzgado, pues en realidad no había ninguna prueba contra él. Él siempre dijo, si he robado, ¿dónde está mi casa nueva? Pues la realidad es que seguía viviendo austeramente y así ha seguido su familia. Él no ha guardado rencor a la Iglesia, pues sabe que fue cosa de algún mal intencionado. Es hombre alegre, que transmite una fe inquebrantable y que sigue entregado a ayudar en todo lo que puede. Ciertamente es admirable y un placer conocer gente que a pesar de las duras pruebas que la vida les hace pasar, nunca pierden la sonrisa en su rostro.

martes, 31 de diciembre de 2013

Mirar como niños

En el día de hoy todo son buenos deseos para el año que viene. Quizá si mantuviéramos esa actitud a lo largo de todo el año, nuestra manera de mirar la realidad del mundo cambiaría, y algo todavía mejor, cambiaríamos la manera de vivir y comprometernos. Mi deseo es que el niño Dios, que es el Príncipe de la Paz, nos haga a todos vivir en Paz, no sólo el año que viene, sino el resto de nuestras vidas. Paz interior que falta muchas veces, motivada por demasiadas preocupaciones que nos imponemos y también por nuestros errores en nuestros comportamientos. Paz exterior que falta en todo el mundo, pero de manera especial en este continente africano, donde cada día surgen conflictos y violencias. Los niños miran con ilusión y expectación las cosas del día a día, incluso las más simples y corrientes. Recuperemos esa ilusión, aunque nuestra vida no sea todo lo “limpia” que nos hubiera gustado. Disfrutemos de lo que merece la pena y de quienes merecen la pena. Hay mucha gente que nos quiere, aprendamos a reconocerlos  y apreciarlos a lo largo de nuestra vida. Que el año que entra nos traiga a cada uno la buena noticia de sentirnos inmensamente amados. Que hagamos entre todos un feliz año dos mil catorce para la humanidad.

martes, 24 de diciembre de 2013

La ternura de Dios

 En este día de Noche Buena, donde Dios hecho niño se nos ofrece con toda su ternura, no puedo dejar de contar algo que me toca en lo más profundo desde hace tiempo. Es cierto que en ocasiones, cuando uno ve la dureza de la vida, uno se pregunta ¿dónde está Dios? Pero la respuesta la encuentro rápidamente. Cada vez que voy a uno de nuestros pueblos, o salgo a pasear por las calles del que habito. La gente que me saluda y sonríe, los niños llenos de tierra y suciedad que te cogen, te abrazan, te llaman por tu nombre. En esos momentos siento como Dios me está llamando por mi nombre con todo su cariño. Pero lo que me muestra la desbordante ternura de Dios es cuando en cada pueblo se acerca a nosotros la gente discapacitada, sobre todos los que tienen alguna discapacidad psíquica. Su sonrisa, su limpieza de corazón, esos abrazos que hacen a uno conmoverse, aunque también te hagan echar la ropa a lo sucio por como acaba, esos son momentos que no cambiaría por nada. Es pura ternura y afecto la que me dan todas esas personas, no hablan, no me entienden, pero siento como me quieren, me siento verdaderamente conmovido por ese misterio que a uno le descoloca, no es otro que el del Amor sincero. Gracias Dios por ser tierno conmigo, por haberte mostrado pobre en el pesebre y seguir mostrando tu ternura en los más pobres y desfavorecidos. Os deseo feliz Navidad y que cada uno seamos Ternura y Amor para los que nos rodean.

viernes, 13 de diciembre de 2013

¿Tus pechos están dulces?

Esta es la forma de decir ¿qué tal estás? por estas tierras. El martes pasado traje hasta el centro de niños desnutridos de las hermanas de Fo-Bouré a dos niñas gemelas. Su madre no tenía leche en los pechos y por suerte para estas niñas, las monjas ayudarán a esa madre para intentar sacarlas adelante. Pero la vida aquí siempre ha dependido de los pechos dulces de la madre. Si la madre no tiene leche, o está enferma y la leche no es de buena calidad, los niños se mueren. Pues no hay otra forma, asequible para ellos, de sacarlos adelante. En el centro de las monjas se siguen muriendo demasiados niños, muchos llegan demasiado tarde para que se pueda hacer nada. Pero también es cierto que se salva la vida de muchos otros y se educa a las madres para que sepan alimentarlos en el futuro y detectar las carencias nutritivas. El lenguaje viene determinado por la cultura y esta a su vez por la vida. Por eso es importante que nuestros pechos estén dulces, eso querrá decir que disfrutamos de buena salud y nos encontramos bien. Pero lo que es más importante, que sabremos dar vida a quien nos necesite. Esperemos que ante la venida del Niño Dios todos sepamos acogerle con ese dulzor tan necesario para nuestras vidas.

jueves, 28 de noviembre de 2013

Arrastrarse

Jano contagiado por la alegría de Marian
Hay gente que desde su nacimiento, como es el caso de Marian, se ve obligada a arrastrarse por el suelo. Pero es una cuestión meramente física. Sin embargo conozco demasiada gente que anda arrastrándose en la vida sin saberlo. Arrastrándose para conseguir más dinero, arrastrándose para conseguir más notoriedad, arrastrándose para conseguir más… El peso de todas esas “necesidades” creadas por ellos mismos les hace vivir oprimidos y son incapaces de levantar la cabeza. En el Evangelio vemos como Jesús endereza a la gente, les hace recuperar su dignidad. Quizá nos falta mirar más arriba y contemplar la belleza del “cielo”. En el caso de Marian, a pesar de su discapacidad física y de ser sordo muda, hace tiempo que mira hacia arriba, que es capaz de sonreír a la vida, que es feliz, hace tiempo que se sabe querida por Dios y vive con toda dignidad. Da gusto verla venir a las catequesis y a la misa, arrastrándose por el suelo, apoyando sus manos en unas sandalias para poder avanzar, pero con una sonrisa cautivadora, que anima a cualquiera. La verdad es que mirar hacia abajo, donde se encuentra ella, es como mirar a lo más alto, pues es un auténtico encuentro con el Amor de Dios. Por suerte, y como siempre gracias a la ayuda de buenos amigos, hemos podido comprarle una silla de ruedas con manivela (que cuesta como una moto) para que pueda moverse más libremente por el pueblo.

lunes, 11 de noviembre de 2013

Rosine, una buena maestra

Rosine
 El miércoles pasado me toco celebrar el entierro de Rosine, justo el mes que cumplía veintiún años. El cáncer, gracias a Dios, se la ha llevado sin alargar mucho su agonía. Hace tiempo que no me pregunto el porqué de la enfermedad y de la muerte, pues he aceptado que nuestra condición humana es limitada. La gran pregunta es cómo puede este mundo seguir siendo tan desigual. Hoy en día hay medios suficientes para que todo el mundo pueda acceder a unos mínimos higiénicos-sanitarios. Se me ha hecho muy duro ver a una joven moribunda escupiendo sangre en una esterilla en el suelo. Se me ha hecho muy duro sólo poder darle paracetamol para los inmensos dolores que debía estar sufriendo.
 Pero debo decir que también ha sido un regalo el contacto con ella. Verla serena, sin quejarse, lo más que decía es que le costaba respirar o dormir. Pero no la oí una queja contra el dolor, no escuché ninguna protesta contra Dios de sus labios. Rosine se bautizó en el año 2009 y ha muerto como ha vivido, enganchada a la Vida que es Cristo. Deseando que la llevásemos la eucaristía, habiendo recibido la unción de enfermos después de haberse confesado de manera profunda. Realmente emocionaba ver como rezaba con dificultad, porque le costaba hasta respirar, pero sabiendo que de la oración y la eucaristía es de donde sacaba las fuerzas.

 De Rosine he recibido una lección de las que es difícil olvidarse, ha sabido morir en paz porque ha sabido vivir en paz.

lunes, 28 de octubre de 2013

Compartir es algo deliciosamente duro

Hace un par de fines de semana me fui al pueblo de Bori junto con los responsables del movimiento de los niños de la diócesis. Fin de semana intenso, con trabajo y charlas que dar y escuchar. Es una alegría compartir con los otros los proyectos comunes y las ilusiones para este curso. Sin lugar a dudas tomar un buen sokuru (ñame pilado) con salsa es algo muy agradable, aunque lo tengas que hacer con las manos. Eso sí, siempre que la salsa no esté muy picante. Algo más durillo se hace el desayuno con esa papilla agría que llaman bulli, pero todo puede pasar. Donde realmente uno descubre que empieza a hacerse mayor es cuando toca intentar  dormir toda la noche sobre una esterilla de plástico, con algún escorpión paseando por el lugar (al que vimos lo matamos) y con una temperatura nada fresca. ¿Dónde quedaron los años de campamentos? Me encanta hacer intercambio de culturas, compartir con ellos su vida, pero reconozco que tengo mis limitaciones y que ya no estoy para ciertos jolgorios. Aunque para acabar nos deleitaron con una bebida extraída de los palmerales. Una bebida con alcohol y algo dulce llamada bam. Por suerte algo que siempre se puede compartir es el Amor verdadero, por eso a Jesucristo se le entiende en cualquier cultura.