sábado, 13 de abril de 2013
Esta mujer necesitaba bautizarse
domingo, 31 de marzo de 2013
¿Quién tiene la última palabra?
viernes, 15 de marzo de 2013
Hermano sol
| Precioso atardecer africano |
En
estos momentos en los que nuestro nuevo papa Francisco ha escogido el nombre
del santo que hizo el cántico a las criaturas, el hermano sol muestra todo su
poder en nuestra tierra. Suele coincidir con la cuaresma el tiempo de mayor
calor por estas latitudes. No creo que sea por una cuestión de penitencia, pero lo
cierto es que lo parece. Es tiempo donde la gente duerme fuera de las casas,
sacan sus esterillas y bajo la luz de la hermana luna, o las hermanas
estrellas, intentan descansar. En mi caso abro las ventanas y la puerta y por
desgracia el hermano viento no hace su aparición. Acostarse a las 11 de las
noche a 32 grados tiene su aquel, esta noche no ha disminuido la temperatura de
28,5 grados, así que la sudada está siendo interesante. De día llegamos a los
38,5 grados a la sombra. Pero de día todavía se soporta. El problema es cuando
por la noche se hace difícil descansar. La cosa no va a menos, sino a más. En cualquier
caso lo que esperamos es que ese calor se contagie a nuestros corazones y
podamos transmitirlo en la noche de la Resurrección. Por ahora sólo nos queda
dar gracias por la hermana agua y beber a todas horas para no tener problemas
con la deshidratación. Me alegraría que llegase antes el enfriamiento de las
distintas guerras que asolan este continente, que realmente está pasando un
momento complicado, recemos porque llegue la paz y vivamos como hermanos. Como dijo S. Francisco "Señor hazme instrumento de tu paz"
jueves, 28 de febrero de 2013
La envidia ¿puede ser sana?
| Algunos no aguantaron el sueño |
El pasado fin de
semana estuvimos en la peregrinación mariana de la diócesis. En la misa de
clausura del domingo tuvimos como presidente al obispo de Lokosa que al final
de la celebración, después de casi cuatro calurosas horas, dijo haber sentido
envidia por el ambiente vivido durante los tres días y por la cantidad de
fieles congregados. Yo os reconozco que sentí envidia cuando, después de estar
sudando de lo lindo, vi como los dos diáconos le acercaban discretamente
durante la celebración un vaso y una botella de agua bien fría para que pudiese
beber. Ciertamente no fue un pecado capital el que cometí. Hoy renuncia el papa
de su cargo, creo que es un gran gesto. La pregunta que me hago y lo que me da
envidia de este gesto, es si yo sabré renunciar en su día a las cosas de las
que me siento tan atado y me llenan tanto. ¿Sabré darme cuenta del momento en
que ya no conecte con los jóvenes, con los niños? ¿Sabré darme cuenta de tantas
cosas que uno ya no es capaz de hacer y aun así se empeña en realizarlas? En
definitiva, creo que en la vida hay que hacer un continuo ejercicio de humildad
y saber reconocer nuestras limitaciones, sin envidiar lo que hacen los otros o
lo que tienen, pues genera en el interior un continuo desasosiego y no deja
disfrutar de lo que uno si puede hacer. Lo que os puedo asegurar es que no
envidio la capacidad de algunos obispos de marcarse una homilía de casi una
hora con un calor mayúsculo, eso sí que no es sano para nadie.
sábado, 16 de febrero de 2013
Noche de juerga
| Da gusto ver una nueva vida y verla sonreír |
Algo
de lo que no os he hablado hasta ahora es de las noches que viene alguna mujer
a sacarnos de juerga. En mi caso, como mi sueño es profundo, les ha tocado
salir más a mis compañeros que a mí, pues ciertamente yo cuando ronco no suelo
enterarme de nada. La cuestión es que el pasado lunes por la noche, alrededor de
la una y media, momento en el que me encontraba solo e la misión, oigo la voz
de dos mujeres que vienen a sacarme del merecido descanso. Os recuerdo que fue
un día intenso de emociones con el anuncio de la renuncia del papa y por
supuesto con el trabajo para mí solo. Efectivamente, la ayudante de la
comadrona y otra mujer me dicen lo que ya suponía, otro parto difícil. Así que
se van a la maternidad, yo me visto, preparo el coche y me voy a la maternidad
más dormido que otra cosa. En ese momento le pedí al Señor que no me entrase
sueño en el regreso del hospital, que está a cuarenta kilómetros por pistas de
tierra. La verdad es que no estaba nervioso porque el parto se diera en el
coche. Cuando llegué allí, abrí las puertas del coche para que entrasen la
parturienta y la ayudante de comadrona, dispuesto a emprender el viaje y llegar
a tiempo para salvar a la criatura mediante una cesárea. Allí no salía nadie,
así que me acerco a la puerta y digo, que ya estoy aquí. Lo que me encuentro es
una mujer en el suelo, lleno este de sangre y dos hermosos gemelos atendidos
por la comadrona y su ayudante. Al final no hizo falta hacer el servicio. Así
que felicité a la mamá y vuelta para casa a intentar dormir otro poco antes de
que sonara el despertador a las seis y media de la mañana para comenzar una
jornada apretada. Aunque al día siguiente estuve un poco cansado, doy gracias a
Dios porque me concedió la capacidad de escuchar la llamada de auxilio y pude
responder. Cuando están los compañeros, creo que Dios les prefiere a ellos como
ambulancieros nocturnos.
jueves, 31 de enero de 2013
Manos sucias
| Nestor con su mujer nos visitaron en casa |
Un
domingo llegué a una de nuestras comunidades a celebrar, allí me encontré al
presidente de los catequistas de nuestra parroquia. Iba con las manos sucias y,
como es costumbre, me ofreció la muñeca para que estrechase mi mano y no
manchármela. Era justo antes de empezar la celebración y era extraño, pues como
todos, se pone muy elegante y limpio para la misa. Sospechaba el porqué de la
situación, pero aun así le tome el pelo. “¿Cómo llevas las manos tan sucias
justo antes de la celebración?” El Evangelio de aquel día hablaba precisamente
de los que van limpios por fuera, pero por dentro dejan mucho que desear. Luego
continué “parece mentira que un hombre como tú no esté bien aseado para la
celebración”. Me miró fijo a los ojos y me dijo que tenía razón, nada más. Pero
yo sabía que había algo más y continué. “No será que te ha tocado limpiar toda
la capilla porque no estaba preparada y limpia a tiempo por quienes les tocaba
hacerlo”. Él, como con vergüenza asintió. Me descubro ante gente de este
calibre, que ejerciendo un puesto importantísimo y reconocido en la comunidad,
haciendo horas y gastando su poco dinero, siempre que hace falta, en favor de
cualquiera que le necesita; no tiene ningún problema en remangarse y hacer el
trabajo que otros han dejado de hacer por el motivo que fuera. Para evangelizar
hay que estar dispuesto a tener las manos sucias y llenas de porquería de vez
en cuando.
miércoles, 16 de enero de 2013
¡Qué grandes son los más pequeños!
El domingo pasado fuimos de visita a las
misiones de Kalale y Buka. Tengo una presencia muy especial estos días conmigo,
pues mi madre está aquí, con mi madrina y mi hermana pequeña. En Buka nos
encontramos a Jesús, el misionero que actualmente está allí, con el presidente
de la comunidad, el catequista y un chico de unos 12 años que estaba con la
camiseta totalmente ensangrentada. La historia del chaval es simple, ha
decidido asistir a la oración de los domingos junto a los católicos. Su padre y
su hermano se enfadan y le dicen que no puede ir. Es la tercera vez que le dan
una paliza, en esta ocasión le han dejado molido a palos, sin conocimiento, en
medio del campo. El chaval no ha vuelto a su casa, se ha dirigido al presidente
de la comunidad y al catequista, y estos al misionero. Intentarán solucionar
las cosas por las buenas, antes de recurrir a la policía. El chico ha dicho que
aunque le peguen el seguirá yendo a la oración, pues de verdad quiere seguir el
camino de Jesús. ¡Qué grandes son los más pequeños! Hay que tener valor y
convicción en lo que uno cree. Jesús, el misionero, le impuso la cruz de la
primera etapa. Nosotros, conmovidos, no nos queda más que rezar para que ese
chico pueda ejercer y vivir con libertad y paz lo que cree con profundidad. Una
vez más nos llevamos en la mochila una lección de valentía que sólo puede dar
Dios.
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