sábado, 13 de abril de 2013

Esta mujer necesitaba bautizarse

En este tiempo de Pascua me gustaría compartir una cosa que me sucedió el domingo de resurrección en una comunidad Gando. La pascua es tiempo de bautismos de adultos, ya había celebrado otras dos eucaristías con sus correspondientes bautismos en otras dos comunidades, quedaba la tercera de la mañana. Por primera vez iba a bautizar en lengua fulfulde, cosa que estuve preparando con interés, la cuarta lengua en la que bautizo. Cuando llegué a la iglesia, el catequista me dice que una de las tres mujeres que debía bautizarse no podrá hacerlo, pues ha parido esta madrugada. Así que como es normal aquí, acordamos que no pasaba nada y que ya lo hará el año que viene.  Pero resulta que nada más empezar la celebración aparece una mujer con cara de cansancio y con otra chica que portaba un recién nacido. Miré al catequista y él hizo el gesto afirmativo, era ella. Lo cierto es que me emocioné. El dispensario está al lado de la iglesia, seguro que al oír los canticos de la misa de resurrección no dudó en venir. Sé de la fortaleza de la mujer por estas tierras, de la capacidad de sobreponerse a cualquier sufrimiento y al parto. Pero me dejó maravillado las ganas de bautizarse de esta chica joven. Realmente sentí que la resurrección de Jesús no es en vano, que hay mucha gente humilde que necesita a Dios en su vida.

domingo, 31 de marzo de 2013

¿Quién tiene la última palabra?


 Ayer por la noche y hoy, hemos celebrado en la misión la pascua de resurrección. Han sido dos jornadas intensas con alrededor de 170 nuevos adultos bautizados. Según el diccionario de la RAE la palabra pascua tiene influencia del latín paccum que quiere decir lugar de pastos, de cuando se viene de ayunar. De ahí que este paso de un tiempo de carestía a un tiempo de abundancia y alegría lo hayamos adoptado los cristianos para hablar de los momentos donde celebramos la nueva presencia del Señor de manera intensa. La pascua judía también es signo de la presencia liberadora del Señor al salir de la esclavitud de Israel. El caso es que el otro día fui al pantano del pueblo a ver el huerto de las mujeres y los problemas que tienen con los tomates, para mi sorpresa me encontré con un montón de ovejas de esas altas que se dan por el desierto del Niger, por ejemplo. Estaban cuidadas por pastores peul. Pregunté que si estaban de paso y me dijeron que llevaban tres meses por aquí. Son los desplazados de la guerra vecina de Mali, no eran suficientes los problemas de sequía que sufren normalmente, sino que la guerra les ha convertido a todos en malos. Han venido aquí buscando la paz y la tranquilidad, no quieren saber nada de guerras. Como ellos, está esta tierra africana llena de desplazados y de gente sufriendo por la violencia y la intolerancia.  Muchas veces la pregunta es si tendrá solución, la respuesta está en lo que hemos vivido esta semana. El mal no tiene la última palabra, Dios convierte el signo de sufrimiento que es la cruz en un símbolo de amor, y el Amor de Dios Resucitado es quien tiene la última palabra, no la muerte y la destrucción. Feliz Pascua.

viernes, 15 de marzo de 2013

Hermano sol

Precioso atardecer africano
En estos momentos en los que nuestro nuevo papa Francisco ha escogido el nombre del santo que hizo el cántico a las criaturas, el hermano sol muestra todo su poder en nuestra tierra. Suele coincidir con la cuaresma el tiempo de mayor calor por estas latitudes. No creo que sea por una cuestión de penitencia, pero lo cierto es que lo parece. Es tiempo donde la gente duerme fuera de las casas, sacan sus esterillas y bajo la luz de la hermana luna, o las hermanas estrellas, intentan descansar. En mi caso abro las ventanas y la puerta y por desgracia el hermano viento no hace su aparición. Acostarse a las 11 de las noche a 32 grados tiene su aquel, esta noche no ha disminuido la temperatura de 28,5 grados, así que la sudada está siendo interesante. De día llegamos a los 38,5 grados a la sombra. Pero de día todavía se soporta. El problema es cuando por la noche se hace difícil descansar. La cosa no va a menos, sino a más. En cualquier caso lo que esperamos es que ese calor se contagie a nuestros corazones y podamos transmitirlo en la noche de la Resurrección. Por ahora sólo nos queda dar gracias por la hermana agua y beber a todas horas para no tener problemas con la deshidratación. Me alegraría que llegase antes el enfriamiento de las distintas guerras que asolan este continente, que realmente está pasando un momento complicado, recemos porque llegue la paz y vivamos como hermanos. Como dijo S. Francisco "Señor hazme instrumento de tu paz"

jueves, 28 de febrero de 2013

La envidia ¿puede ser sana?

Algunos no aguantaron el sueño

 El pasado fin de semana estuvimos en la peregrinación mariana de la diócesis. En la misa de clausura del domingo tuvimos como presidente al obispo de Lokosa que al final de la celebración, después de casi cuatro calurosas horas, dijo haber sentido envidia por el ambiente vivido durante los tres días y por la cantidad de fieles congregados. Yo os reconozco que sentí envidia cuando, después de estar sudando de lo lindo, vi como los dos diáconos le acercaban discretamente durante la celebración un vaso y una botella de agua bien fría para que pudiese beber. Ciertamente no fue un pecado capital el que cometí. Hoy renuncia el papa de su cargo, creo que es un gran gesto. La pregunta que me hago y lo que me da envidia de este gesto, es si yo sabré renunciar en su día a las cosas de las que me siento tan atado y me llenan tanto. ¿Sabré darme cuenta del momento en que ya no conecte con los jóvenes, con los niños? ¿Sabré darme cuenta de tantas cosas que uno ya no es capaz de hacer y aun así se empeña en realizarlas? En definitiva, creo que en la vida hay que hacer un continuo ejercicio de humildad y saber reconocer nuestras limitaciones, sin envidiar lo que hacen los otros o lo que tienen, pues genera en el interior un continuo desasosiego y no deja disfrutar de lo que uno si puede hacer. Lo que os puedo asegurar es que no envidio la capacidad de algunos obispos de marcarse una homilía de casi una hora con un calor mayúsculo, eso sí que no es sano para nadie.

sábado, 16 de febrero de 2013

Noche de juerga

Da gusto ver una nueva vida y verla sonreír
Algo de lo que no os he hablado hasta ahora es de las noches que viene alguna mujer a sacarnos de juerga. En mi caso, como mi sueño es profundo, les ha tocado salir más a mis compañeros que a mí, pues ciertamente yo cuando ronco no suelo enterarme de nada. La cuestión es que el pasado lunes por la noche, alrededor de la una y media, momento en el que me encontraba solo e la misión, oigo la voz de dos mujeres que vienen a sacarme del merecido descanso. Os recuerdo que fue un día intenso de emociones con el anuncio de la renuncia del papa y por supuesto con el trabajo para mí solo. Efectivamente, la ayudante de la comadrona y otra mujer me dicen lo que ya suponía, otro parto difícil. Así que se van a la maternidad, yo me visto, preparo el coche y me voy a la maternidad más dormido que otra cosa. En ese momento le pedí al Señor que no me entrase sueño en el regreso del hospital, que está a cuarenta kilómetros por pistas de tierra. La verdad es que no estaba nervioso porque el parto se diera en el coche. Cuando llegué allí, abrí las puertas del coche para que entrasen la parturienta y la ayudante de comadrona, dispuesto a emprender el viaje y llegar a tiempo para salvar a la criatura mediante una cesárea. Allí no salía nadie, así que me acerco a la puerta y digo, que ya estoy aquí. Lo que me encuentro es una mujer en el suelo, lleno este de sangre y dos hermosos gemelos atendidos por la comadrona y su ayudante. Al final no hizo falta hacer el servicio. Así que felicité a la mamá y vuelta para casa a intentar dormir otro poco antes de que sonara el despertador a las seis y media de la mañana para comenzar una jornada apretada. Aunque al día siguiente estuve un poco cansado, doy gracias a Dios porque me concedió la capacidad de escuchar la llamada de auxilio y pude responder. Cuando están los compañeros, creo que Dios les prefiere a ellos como ambulancieros nocturnos.

jueves, 31 de enero de 2013

Manos sucias

Nestor con su mujer nos visitaron en casa
Un domingo llegué a una de nuestras comunidades a celebrar, allí me encontré al presidente de los catequistas de nuestra parroquia. Iba con las manos sucias y, como es costumbre, me ofreció la muñeca para que estrechase mi mano y no manchármela. Era justo antes de empezar la celebración y era extraño, pues como todos, se pone muy elegante y limpio para la misa. Sospechaba el porqué de la situación, pero aun así le tome el pelo. “¿Cómo llevas las manos tan sucias justo antes de la celebración?” El Evangelio de aquel día hablaba precisamente de los que van limpios por fuera, pero por dentro dejan mucho que desear. Luego continué “parece mentira que un hombre como tú no esté bien aseado para la celebración”. Me miró fijo a los ojos y me dijo que tenía razón, nada más. Pero yo sabía que había algo más y continué. “No será que te ha tocado limpiar toda la capilla porque no estaba preparada y limpia a tiempo por quienes les tocaba hacerlo”. Él, como con vergüenza asintió. Me descubro ante gente de este calibre, que ejerciendo un puesto importantísimo y reconocido en la comunidad, haciendo horas y gastando su poco dinero, siempre que hace falta, en favor de cualquiera que le necesita; no tiene ningún problema en remangarse y hacer el trabajo que otros han dejado de hacer por el motivo que fuera. Para evangelizar hay que estar dispuesto a tener las manos sucias y llenas de porquería de vez en cuando. 

miércoles, 16 de enero de 2013

¡Qué grandes son los más pequeños!

 El domingo pasado fuimos de visita a las misiones de Kalale y Buka. Tengo una presencia muy especial estos días conmigo, pues mi madre está aquí, con mi madrina y mi hermana pequeña. En Buka nos encontramos a Jesús, el misionero que actualmente está allí, con el presidente de la comunidad, el catequista y un chico de unos 12 años que estaba con la camiseta totalmente ensangrentada. La historia del chaval es simple, ha decidido asistir a la oración de los domingos junto a los católicos. Su padre y su hermano se enfadan y le dicen que no puede ir. Es la tercera vez que le dan una paliza, en esta ocasión le han dejado molido a palos, sin conocimiento, en medio del campo. El chaval no ha vuelto a su casa, se ha dirigido al presidente de la comunidad y al catequista, y estos al misionero. Intentarán solucionar las cosas por las buenas, antes de recurrir a la policía. El chico ha dicho que aunque le peguen el seguirá yendo a la oración, pues de verdad quiere seguir el camino de Jesús. ¡Qué grandes son los más pequeños! Hay que tener valor y convicción en lo que uno cree. Jesús, el misionero, le impuso la cruz de la primera etapa. Nosotros, conmovidos, no nos queda más que rezar para que ese chico pueda ejercer y vivir con libertad y paz lo que cree con profundidad. Una vez más nos llevamos en la mochila una lección de valentía que sólo puede dar Dios.