lunes, 28 de octubre de 2013
Compartir es algo deliciosamente duro
martes, 22 de octubre de 2013
La punta del iceberg
lunes, 30 de septiembre de 2013
¿Por qué no me quieren?
lunes, 16 de septiembre de 2013
Dejar elegir
sábado, 31 de agosto de 2013
Compartir lo bueno y lo malo
| A Luis le ha calado el estilo bariba |
Después
de un tiempo de vacaciones y habiendo regresado a la misión en este mes que está
concluyendo, me dispongo a hablar de mi amigo Luis. Él ha concluido su servicio
de casi ocho años en este rincón de África. La vida está teñida de distintas
experiencias y las situaciones que vivimos son de muy distinta índole. Aquí nos
encontramos lejos de casa, en una cultura distinta, con muchas cosas por
aprender, y en ocasiones, la dificultad con el idioma y el entorno se hacen
duras. Por ello es bueno y necesario saber compartir lo que uno va viviendo y
sintiendo. Desde el primer día Luis me abrió su corazón y compartió conmigo sus
alegrías y sus penas, algo muy de agradecer pues no nos conocíamos de nada. Así
ha sido a lo largo de estos casi tres años que hemos vivido juntos. Con su carácter
de hombre de sierra ha dado lo mejor de sí mismo por esta buena gente. Hombre
seco y cerrado en ocasiones, pero alegre y guasón en muchas otras. Sobre todo
ha querido ser consecuente con lo que pensaba y sentía. Desde aquí te agradezco
este tiempo compartido y deseo que sigas llenando tu ministerio con muchos
rostros nuevos a los que anunciar la Buena Noticia. Todos deberíamos compartir
lo más profundo de lo que somos y vivimos.
miércoles, 12 de junio de 2013
Lo que cuesta escuchar
| Hay comida, es para estar alegres |
Una de las cosas más
importantes que hago en mi vida es escuchar. Aquí es una de las cosas que más echo
en falta, pues al no entender bien la lengua, cuando alguien quiere contarme
algún problema, la situación puede llegar a ser muy complicada. Que gusto nos da
cuando alguien nos cuenta algo bello, alguna cosa acontecida en su vida que le
llena de felicidad y por eso la comparte. Muy diferente resulta cuando alguien viene
a compartir su dolor, sus preocupaciones, incluso sus angustias. Estamos en la
época en la que empieza a llover, todo vuelve a estar de un verde intenso, la
gente va con sus azadas al campo para poder trabajarlo y posteriormente
sembrar. Si todo va bien la cosecha podrá ser abundante y tener comida para el
año que viene. Pero este tiempo es de mucho trabajo y la comida del año pasado
escasea desde hace meses. Que duro se me hizo escuchar el otro día al
catequista más antiguo de la parroquia “no tengo nada para dar de comer a mi
familia”. Después de hablarlo con los compañeros le dimos dos sacos de maíz prestados,
ahora el maíz tiene un precio altísimo, no es como cuando lo acaban de recoger,
si puede ya nos lo devolverá. Ayer por la noche la misma situación nos ha
pasado con el catequista más joven. Estos son dos ejemplos, pero en esta tierra
hay muchas familias que ya no tienen nada para comer, o que sólo comen una vez
al día desde hace unos meses. Por suerte se me sigue haciendo duro escuchar
esto. Le pido a Dios que nos de inteligencia para poder ayudar a toda esta
gente.
jueves, 23 de mayo de 2013
Estadísticas
Suscribirse a:
Entradas (Atom)