jueves, 23 de mayo de 2013
Estadísticas
viernes, 10 de mayo de 2013
Familias que saben acoger
| En la celebración con Poulu (Pablo), el presidente de Yaro |
Como ya os conté en el
escrito anterior, hace poco hicimos un encuentro de jóvenes en el que
participaron doscientos cincuenta y cinco, de los cuales doscientos once eran
de fuera de la localidad que nos acogía. Se nos ocurrió decirle a la comunidad
que si les parecía bien acoger a los jóvenes en sus casas, ellos contestaron rápidamente
que sí, que lo harían encantados, es algo que está impregnado en la cultura
bariba, acoger al extranjero. Hicieron una lista para acoger a los chavales que
vinieran, mi preocupación era que faltaran casas. La realidad fue la contraria,
hubo muchas casas que se quedaron sin jóvenes para acoger, con el consiguiente
disgusto que esto les generó. Esto fue una buena experiencia por parte de
todos, los jóvenes no se limitaron a cenar, dormir y desayunar en las casas,
sino que compartieron su fe con las
distintas familias. El resultado fue más que positivo, todos estaban encantados.
Muchas veces tenemos pereza o reticencias a la hora de acoger alguien
desconocido en nuestra casa, más si son un grupo de jóvenes, mucho más si son
pobres. En eso, una vez más, esta gente nos vuelve a dar la lección de tener
sus hogares abiertos. Sólo te puedes plantear hacer esto si tienes un corazón
abierto y acogedor. Fue un gran reflejo de lo que debe ser siempre la Iglesia,
lugar de acogida con el Amor de Dios para todos. Espero que ese Amor nos toque
el corazón y sepamos hacer lo mismo.
martes, 30 de abril de 2013
El que algo quiere, algo le cuesta
sábado, 13 de abril de 2013
Esta mujer necesitaba bautizarse
domingo, 31 de marzo de 2013
¿Quién tiene la última palabra?
viernes, 15 de marzo de 2013
Hermano sol
| Precioso atardecer africano |
En
estos momentos en los que nuestro nuevo papa Francisco ha escogido el nombre
del santo que hizo el cántico a las criaturas, el hermano sol muestra todo su
poder en nuestra tierra. Suele coincidir con la cuaresma el tiempo de mayor
calor por estas latitudes. No creo que sea por una cuestión de penitencia, pero lo
cierto es que lo parece. Es tiempo donde la gente duerme fuera de las casas,
sacan sus esterillas y bajo la luz de la hermana luna, o las hermanas
estrellas, intentan descansar. En mi caso abro las ventanas y la puerta y por
desgracia el hermano viento no hace su aparición. Acostarse a las 11 de las
noche a 32 grados tiene su aquel, esta noche no ha disminuido la temperatura de
28,5 grados, así que la sudada está siendo interesante. De día llegamos a los
38,5 grados a la sombra. Pero de día todavía se soporta. El problema es cuando
por la noche se hace difícil descansar. La cosa no va a menos, sino a más. En cualquier
caso lo que esperamos es que ese calor se contagie a nuestros corazones y
podamos transmitirlo en la noche de la Resurrección. Por ahora sólo nos queda
dar gracias por la hermana agua y beber a todas horas para no tener problemas
con la deshidratación. Me alegraría que llegase antes el enfriamiento de las
distintas guerras que asolan este continente, que realmente está pasando un
momento complicado, recemos porque llegue la paz y vivamos como hermanos. Como dijo S. Francisco "Señor hazme instrumento de tu paz"
jueves, 28 de febrero de 2013
La envidia ¿puede ser sana?
| Algunos no aguantaron el sueño |
El pasado fin de
semana estuvimos en la peregrinación mariana de la diócesis. En la misa de
clausura del domingo tuvimos como presidente al obispo de Lokosa que al final
de la celebración, después de casi cuatro calurosas horas, dijo haber sentido
envidia por el ambiente vivido durante los tres días y por la cantidad de
fieles congregados. Yo os reconozco que sentí envidia cuando, después de estar
sudando de lo lindo, vi como los dos diáconos le acercaban discretamente
durante la celebración un vaso y una botella de agua bien fría para que pudiese
beber. Ciertamente no fue un pecado capital el que cometí. Hoy renuncia el papa
de su cargo, creo que es un gran gesto. La pregunta que me hago y lo que me da
envidia de este gesto, es si yo sabré renunciar en su día a las cosas de las
que me siento tan atado y me llenan tanto. ¿Sabré darme cuenta del momento en
que ya no conecte con los jóvenes, con los niños? ¿Sabré darme cuenta de tantas
cosas que uno ya no es capaz de hacer y aun así se empeña en realizarlas? En
definitiva, creo que en la vida hay que hacer un continuo ejercicio de humildad
y saber reconocer nuestras limitaciones, sin envidiar lo que hacen los otros o
lo que tienen, pues genera en el interior un continuo desasosiego y no deja
disfrutar de lo que uno si puede hacer. Lo que os puedo asegurar es que no
envidio la capacidad de algunos obispos de marcarse una homilía de casi una
hora con un calor mayúsculo, eso sí que no es sano para nadie.
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