Cuando a finales de noviembre me volví de España, las calles
ya estaban iluminadas, las tiendas llenas de luces y cosas que comprar. En la
televisión había anuncios que mencionaban la Navidad pero cuyo destino era únicamente
vender y vender. Ya se intuían días de gastos y comilonas. Al llegar aquí todo
seguía igual, ni adornos, ni luces, pero con la ilusión de prepararse bien para
la Navidad. Ya había empezado el adviento y se nota en el ambiente de la gente
de las comunidades, confesiones, oraciones por los enfermos, reuniones con los
padres que quieren bautizar a sus hijos. Y también hay que decirlo, algún paño
con motivo navideño para hacerse alguna ropa nueva para la fiesta. Eso si los
que dispongan de unos diez euros para poderse hacer el traje completo. Los
motivos navideños no son otros que el Niño Jesús o la familia de Nazareth, no
comprenderían ninguna otra decoración de las que usamos por España. El día 24
todos los jóvenes estarán limpiando la Iglesia, instalando el Belén y poniendo
alguna decoración por la Iglesia. Esa noche bautizaremos a los niños menores de
cuatro años. Todo un acontecimiento que pasa desapercibido para la mayoría de
la población que no es cristiana. Os aseguro que los de la comunidad se
encargarán de transmitir el sentido profundo de la Navidad con alegría, cantos, cosas compartidas. Los críos y
los jóvenes llevan días preparando teatros, cantos y bailes para festejar la
tarde del 25. Una buena preparación nos lleva a vivir una buena fiesta.
jueves, 22 de diciembre de 2016
sábado, 22 de octubre de 2016
Tan cerca y tan lejos
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| Fernando el primero por la izquierda |
Una de las cosas que siempre se me hacen más
difíciles de ser misionero es el día que abrazas y te despides de la gente
querida. La distancia es larga, en recorrido y en días de volver a verse.
Siempre está esa sensación extraña de saber si es la última vez que abrazarás a
ciertas personas, con la manía de creer que serán los más mayores los que a lo
mejor no volverás a ver. La muerte la vemos tan lejos y está tan cerca. Esta
mañana he recibido la dolorosa noticia de que mi cuñado Fernando ha tenido un
infarto, nada más y nada menos que en Laos. Ya no está entre nosotros físicamente,
pero siempre estará con nosotros, porque nos dejó todo su amor y cariño y eso
no se borra. ¡Cuánto echo de menos no poder estar junto a mi hermana y sobrinos
para abrazarles y darles todo mi cariño y apoyo! Pero eso es parte de la vida
de un misionero. Tengo la gran suerte de tener mucha gente detrás de mi y poder viajar lo
antes posible para reencontrarme con ellos y poder llorar juntos su pérdida.
Hay que vivir intensamente cada relación, que no se nos quede nada en el
tintero, sólo así viviremos muy cerca del corazón de la gente querida, a pesar
de que estemos lejos en la distancia. En la jazz band del cielo se ha
incorporado un excelente saxofonista, que siga sonando esa música celestial.
martes, 16 de agosto de 2016
Dura decisión
El otro día se acercó a la misión la abuela de
un niño que había nacido prematuramente. Por desgracia con una malformación
llamada eventración. Dicha malformación, en los países ricos, se suele detectar
en las ecografías y cuando los niños nacen, el equipo de cirujanos está
preparado para operarle y volver a meter todos los intestinos en su sitio. Pero
aquí las cosas no funcionan así. Lo primero es que en el hospital donde le
hicieron la cesárea a su madre, les dijeron que era una fístula. Eso sí, les
dijeron que tenían que llevar al niño al hospital de Tanguieta urgentemente.
Hasta el día siguiente no encontraron una moto para coger al recién nacido y
volvieron a casa. Cuando nosotros le vimos, lo primero que hicimos fue llamar a
la hermana encargada de prematuros del hospital. “Hermana, ¿merece la pena que
llevemos al niño hasta allí?” La contestación fue escalofriante. “Podéis
enviarlo pero no se va a salvar, probablemente morirá en el viaje”. Decirle a
una mujer que todo lo que podemos hacer por esa criatura recién nacida es
esperar, resulta duro. Sobre todo resulta duro para los que sabemos que en
nuestra tierra ese niño viviría sin más problemas. La mujer, con dolor, dijo
que si no se podía salvar, que entonces guardaba el dinero para poder sacar a
su hija del hospital. Junto a los de cáritas de la parroquia le dijimos que la
ayudaríamos, pero eso no me quitó de la cabeza durante la noche lo injusta que
resulta la muerte de esa criatura.
sábado, 30 de julio de 2016
Reuniones de jóvenes
Durante todo el año
los jóvenes de las dos comunidades más grandes se han estado reuniendo cada
viernes. Un viernes por separado cada uno en su pueblo, y el otro les llevo en
coche y los junto a todos en uno de los dos pueblos. Ahora en tiempo de
vacaciones escolares el número de participantes ha aumentado, pues todos los
que están estudiando fuera, al estar en su casa ayudando a las labores del
campo familiar, pueden asistir. Ayer estaríamos cerca de ochenta, no tantos
como en Cracovia, pero no estuvo mal. Los jóvenes tienen ganas de comprender,
de descubrir y de saber los por qué de las cosas. Viven intensamente cada
pequeño detalle y todas las dificultades y alegrías de la vida. Aquí no es diferente,
pero si son diferentes las vivencias y las maneras de afrontarlas. También se
plantean de manera muy seria que cuando se equivocan, deben seguir lo que el
Evangelio les dice, y viven con preocupación lo difícil que les resulta
hacerlo. Ya les digo que seguir el Evangelio no es fácil, que hay que ser
valientes y tomar opciones muy comprometidas. Que en su entorno no van a
entender que actúen conforme a esos valores y que se van a reír de ellos. Pero
eso no les amedranta. Aun así ser fieles en todo momento no es labor sencilla,
y reconocen sus errores. La pregunta que me hicieron ayer es ¿cómo podían
ayudar a los amigos que habían extraviado su camino? Pregunta que les pedí que
reflexionaran entre ellos el próximo día.viernes, 15 de julio de 2016
Hablar bien del trabajo
Estamos en época de
lluvias, que no acaban de caer como debieran, pero poco a poco van dejándose
sentir. Tiempo de trabajo fuerte para poder comer luego el resto del año. Hay
que ir al campo a hacer las labores oportunas, para poder sembrar y al final
poder recolectar. Nuestra gente nos pidió que recuperáramos la tradición de
bendecir todo ese trabajo, lo que siempre se dijo bendecir los campos. Para
ello aportan cruces a la iglesia e incluso simientes, hacemos una oración que
habla del trabajo de los agricultores y posteriormente bendecimos con agua todo
ello. Luego plantan las cruces en los campos donde cultivan, lo cual les
recuerda durante su duro trabajo en Quien tienen que confiar y a Quien tienen
que dar las gracias por el don de la lluvia y de tener salud por poder trabajar
y poder comer. Actitud agradecida a Dios de esta gente en todo momento. Yo
supongo que muchos nos quejaríamos de tener que hacerlo todo a mano, como única
herramienta la azada, caminando horas para llegar al campo y sin muchos recursos
para poder abonar, o tratar los campos para proteger la producción. Bendecir
viene de hablar bien, estoy seguro que Dios bendice a esta gente por su
esfuerzo y su actitud positiva.martes, 28 de junio de 2016
Miedo ante las desgracias
sábado, 18 de junio de 2016
Conciencia libre
Esta
semana he viajado a una ciudad del norte a hacer diferentes gestiones y
visitas. Entre las visitas he saludado a Tierri, un joven de nuestra parroquia
que desde hace cuatro años es policía. Charlar con él resulta muy interesante,
a la vez que edificante y estimulante. ¿Por qué? Pues porque tiene una visión,
desde dentro, de toda la corrupción y de todas las injusticias que se cometen
por parte de la “autoridad” en este país. Hasta el día de hoy, el se niega a
entrar en esa dinámica, pero lo que es todavía más admirable, es que no se
calla la boca y cuando tiene que decir que algo es injusto o está mal hecho, lo
dice. Esto le está acarreando muchísimos problemas y castigos injustos dentro
de la policía, como arrestos semanales. Sus dos jefes y sus cobardes compañeros
(me dijo que había otros dos compañeros que hacían lo mismo que él) le
califican de mal camarada. Hay que tener caradura para ello. Pero es que gente
así es incómoda, pues con su actitud, cuestiona el comportamiento rastrero y
abusivo de los que lo hacen mal. A la pregunta de si sufre, me dijo que sí,
pero que ya se va acostumbrando a los castigos, que sus jefes están
desesperados porque no pueden hacer nada más contra él, y que al final, el
piensa, que ganará la verdad. Que no le importa sufrir, que prefiere todo eso a
no poder dormir con la “conciencia libre”. La gente que no defiende la verdad,
un día acabará estallando pues las injusticias serán cometidas contra ellos y
no lo aguantarán. Por ahora es incapaz de hacer otra cosa, eso es lo que ha
aprendido desde pequeño y eso es lo que le exige su fe en Jesús. Ser cristiano
exige tener la conciencia libre de culpa.
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