El otro día cuando hacía deporte con la bici,
me encontré un grupo de mujeres que iban a pescar. Gran sorpresa para mí, pero
descubrí que en uno de los ríos que está seco, hay un par de zonas donde el
agua queda retenida y donde, según estas mujeres, hay peces. Allí iban con sus
redes artesanales a meterse dentro del agua y pescar. Yo estuve esperando un
buen rato para ver como lo hacían, pero tenían que esperar a que estuvieran
todas para poder comenzar, se juntan mujeres de tres pueblos en ese lugar, todo
está bien organizado. Durante la espera me fije que había redes hechas al
estilo tradicional. Pero que otras habían usado las mosquiteras, que se
distribuyen para protegerse durante la noche de las picaduras de los mosquitos,
para hacer sus redes de pesca. Espero que fueran mosquiteras que ya estaban
viejas, o quizá no. En cualquier caso esas mujeres habían decidido que era
mejor usarlas para encontrar algo de comer, que usarlas para protegerse ellas y
sus hijos de la malaria. Una cosa está clara y no podemos dudar, aquí lo del
reciclaje está muy asumido, casi nada se tira, pues todo tiene algún que otro
uso posterior. Normalmente lo que nos falta es reciclar nuestras ideas y
nuestra forma de pensar. Estamos en tiempo de cuaresma, buen tiempo para
reflexionar si cada uno debemos reciclarnos y mejorar nuestra relación con el
medio ambiente, con los demás y con Dios.martes, 15 de marzo de 2016
Reciclar
El otro día cuando hacía deporte con la bici,
me encontré un grupo de mujeres que iban a pescar. Gran sorpresa para mí, pero
descubrí que en uno de los ríos que está seco, hay un par de zonas donde el
agua queda retenida y donde, según estas mujeres, hay peces. Allí iban con sus
redes artesanales a meterse dentro del agua y pescar. Yo estuve esperando un
buen rato para ver como lo hacían, pero tenían que esperar a que estuvieran
todas para poder comenzar, se juntan mujeres de tres pueblos en ese lugar, todo
está bien organizado. Durante la espera me fije que había redes hechas al
estilo tradicional. Pero que otras habían usado las mosquiteras, que se
distribuyen para protegerse durante la noche de las picaduras de los mosquitos,
para hacer sus redes de pesca. Espero que fueran mosquiteras que ya estaban
viejas, o quizá no. En cualquier caso esas mujeres habían decidido que era
mejor usarlas para encontrar algo de comer, que usarlas para protegerse ellas y
sus hijos de la malaria. Una cosa está clara y no podemos dudar, aquí lo del
reciclaje está muy asumido, casi nada se tira, pues todo tiene algún que otro
uso posterior. Normalmente lo que nos falta es reciclar nuestras ideas y
nuestra forma de pensar. Estamos en tiempo de cuaresma, buen tiempo para
reflexionar si cada uno debemos reciclarnos y mejorar nuestra relación con el
medio ambiente, con los demás y con Dios.sábado, 27 de febrero de 2016
Ancianas agradecidas
Por los caminos, en esta época, vas encontrando algodón caído
de los camiones por todas partes. Los compañeros me contaron que antes las
ancianas recogían ese algodón para poder tener un poco de dinero, pero que eso
había ido desapareciendo, lo cual era signo de evolución del país. Este año me
he encontrado a dos ancianas recogiendo el algodón caído de los camiones,
circunstancia que me ha hecho reflexionar. ¿Cuántas cosas dejamos caer en nuestro
caminar por la vida? ¿A cuántas cosas no les damos valor? ¿Cuántos sueños y
esperanzas abandonadas en la cuneta? Pero siempre hay gente mucho más
necesitada que nosotros, que viven en la miseria y están dispuestos a recoger
cualquiera de nuestros desperdicios, gente que aprovecha hasta lo más mínimo.
Gente que lucha por cada sueño, por cada pequeña esperanza que se presenta cada
día. Gente que sigue apreciando los pequeños regalos que da la vida. Gente a la
que no se le caen los anillos por volver a tener que hacer trabajos que
parecían haber desaparecido, pues es lo único que tienen. Mientras sigan
pasando esos grandes camiones, símbolo de la opulencia, derramando lo que les
sobra, habrá ancianas dispuestas a agradecer a Dios esa oportunidad para poder
sobrevivir.
lunes, 8 de febrero de 2016
Treinta y un años después
viernes, 29 de enero de 2016
Moderna esclavitud
Estamos en la época de recogida y venta de
algodón. Dicen que el algodón de Benín es de los de mejor calidad y toda la
producción sale para la exportación, normalmente a Estados Unidos, aunque
también sale para China. Trabajo duro y mal pagado, pero el gobierno hace
campañas y presión para que los agricultores lo siembren. A cambio recibirán
ayudas de los países interesados en comprarlo. Estos países establecen el
precio del mercado mundial de algodón, que es bajísimo, por lo que los
agricultores, una vez descontados los gastos, no ganan casi dinero y en
ocasiones pierden. Muchos agricultores han empezado a dejar de plantarlo, pero
entonces el gobierno pone normas para que el precio del maíz u otros productos
no suba y también se encuentren con dificultades para poder conseguir algo de
dinero. Otra de las maniobras que hacen es que el precio de los fertilizantes y
pesticidas los pone el gobierno. Si tienes algodón te lo venden mucho más
barato que si no has sembrado. Como dice Jaques, cocinero de Bembereke,
seguimos siendo los mismos esclavos que recogemos el algodón, pero ahora no nos
tienen que dar de comer y curar. Nos han devuelto a nuestra tierra, con el
mismo trabajo, por nada o casi nada y somos nosotros los que tenemos que
procurarnos el alimento, la casa, cuidar la salud. Mientras tanto, cuatro
dirigentes corruptos siguen llenándose los bolsillos con la connivencia de los
poderosos del mundo. Aun así, nuestra gente sonríe y disfruta la vida empobrecida,
por lo menos ya no les dan latigazos.
miércoles, 13 de enero de 2016
Material escolar
Gracias
a la fundación Crecer Jugando, nos llegó a la misión material escolar de
primera necesidad, sobre todo para las escuelas bombón, que son los jardines de
infancia de aquí. No es fácil que los críos asistan a tan tierna edad a la
escuela, sin embargo lo vemos esencial, pues comienzan a aprender sus primeras
palabras en francés, empiezan a leer y escribir alguna cosa, hacen sus primeras
sumas, y también comienzan a saber compartir con más chavales estando en grupos
numerosos. Dentro del aprendizaje del compartir, nos parece básico que sepan
hacerlo con estos artículos de “lujo” que hemos entregado a unas cuantas
escuelas, muñecas, camiones de plástico, etc. Algún director nos pidió que le
entregáramos las cosas para regalárselas a los críos con motivo de la Navidad.
Pero les dijimos que eso no motivaría a los críos a compartir y tampoco a
asistir a la escuela. Sin embargo, si todo eso se queda en el entorno escolar
los críos irán con ganas al cole y también se sumará algún nuevo alumno. Sigue
emocionando ver como los críos reciben estas cosas sencillas con una sonrisa de
oreja a oreja, y eso que no es propiedad particular, sino para compartir.
miércoles, 30 de diciembre de 2015
La importancia de lo esencial
Estoy
agradecido a tanta gente que me pregunta cómo vivimos aquí la Navidad, si es
muy diferente. Al principio pensaba que sí, casi todos los signos externos y
tradiciones que tenemos en España no se corresponden con lo que se vive aquí.
No hay comilonas, no hay dulces típicos, no hay luces que iluminen las calles
de colores, de hecho no hay luces en las calles y tampoco en las casas. La
mayoría de la población no sabe lo que se celebra, eso es igual que en España,
aquí porque son de otras religiones, en España porque no son de ninguna, o
quizá de la religión del consumo y el placer instantáneo. Pero en el transcurso
de los años descubro que en el fondo, en lo que es realmente esencial, la
Navidad es igual en todas partes. Si crees, si celebras el nacimiento del Niño
Dios, da igual el idioma en que lo hagas, las canciones que uses, la
temperatura exterior o los medios que tengas para hacerlo. Al final lo esencial
es lo importante, y todo lo envuelve la sencillez de aquel portal de Belén, donde
lo más grande se encontraba en el más pequeño. Que el Niño Dios nos llene de su
misericordia y que así construyamos un mundo más sencillo, donde las relaciones
sean de verdadero amor, donde de verdad nos interesemos por los demás con
generosidad. Volvamos a descubrir las cosas esenciales de la vida y seremos
mucho más felices, nos sentiremos de verdad queridos. Aquí lo tenemos más
fácil, pues no estamos rodeados de tantas cosas que nos distraigan.
lunes, 14 de diciembre de 2015
La vida tiene que continuar
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| Abel haciendo cuerda |
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