La vida tiene que continuar
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Abel haciendo cuerda |
Hace
unos días ha fallecido Issa Mompere, un peul muy cercano a la misión, él, sus
dos mujeres y sus doce hijos. Un hombre joven cuyo hígado ha fallado, a pesar
de todos los esfuerzos que hemos hecho por poder sanarlo. Issa conoció a
Jesucristo y quiso seguirlo y que lo siguiera toda su familia. Su entorno está
completamente islamizado y es muy difícil mantenerse firme en la fe. Pero él nunca
tuvo miedo, aunque sí problemas. Por su situación de poligamia no pudieron
bautizarse ni él ni sus mujeres, pero hicieron su catequesis. Sin embargo sus
hijos mayores están bautizados y confirmados. Siempre nos ha acogido en su casa
con cariño, tanto cuando íbamos a rezar, como cuando íbamos con las visitas
para que conocieran la vida de estos ganaderos de tradición trashumante. A mi
me enseñaba alguna palabra fulfulde y alguna expresión, que incluso me
escribía, pues el iba a clase de alfabetización de su lengua. Issa se empeñó en
que todos sus hijos fueran a la escuela y que no dejasen de estar preparados
para el futuro. La situación que le queda a esta familia en la actualidad es
complicada, ahora las viudas tienen que seguir la tradición y estar cuatro
meses en casa sin poder salir del entorno. Los hijos seguirán yendo al colegio
y al instituto y tendremos que estar pendientes de que con esta nueva situación
no se despisten con el esfuerzo del trabajo escolar. Y seguir ayudándoles
económicamente con las cosas del cole. También habrá que vigilar que algún
familiar no intente aprovecharse de la situación para quitarles las vacas que
tienen y dejarlos en la más absoluta indigencia, pues ya ha comenzado algún
problema. En medio de esta situación, Abel, el hijo mayor, continua con las
labores cotidianas cuando no está en el instituto, pues sabe que la vida tiene
que continuar y que él es referente para sus muchos hermanos pequeños.