viernes, 15 de abril de 2016

¿Aventura o derroche?

El miércoles por la tarde, cuando acabábamos de volver de nuestra salida en bici con los jóvenes por la Pascua, aparece en la misión un chico de Nueva Andalucía (Málaga) con su bici cargada de alforjas y con una pinta de curtido por el sol y por el cansancio bastante curiosa. Venía desde España, había atravesado el Estrecho de Gibraltar en piragua y pretendía llegar hasta Sur África con la bici. Todo esto no lo más recto posible, sino donde le fuera guiando la intuición y las ganas de compartir su vida con la gente de este continente. Ya lleva seis meses de andadura y más de doce mil kilómetros. Al contárselo a los lugareños las reacciones fueron de asombro y admiración, los comentarios de lo más diversos, muchos insinuaron si estaba un poco mal de la chaveta. Pero me quedé con el comentario de un joven,  “es mal gastar el tiempo y el dinero”. Me resultó curiosa su forma de ver la cuestión, pues para ellos es inconcebible poder hacer eso, cuando cada día tienen que madrugar para poder sobrevivir ellos y su familia. Cogerse dos días ya es un lujo, pero tanto tiempo es imposible. Está claro que cierto tipo de aventuras es imposible poder vivirlas cuando uno es extremadamente pobre. Pero el acoger, dar cariño y desear lo mejor a Santi, tal y como él nos ha contado, por todo África, sigue siendo algo al alcance de su vida y que los africanos nos dejan de hacer. Esperemos que Santi llegué a buen puerto sin contratiempos y que la experiencia de compartir con nuestra gente haya enriquecido su vida. Que Dios le guarde en el camino.

jueves, 31 de marzo de 2016

Marie Claire

Esta Pascua hemos bautizado a 116 adultos. Entre ellos se encontraban tres peul, una etnia nómada que se va asentando. Es complicado tener peul bautizados, pues su religión es el islam y suelen ser polígamos. A mí me tocó bautizar a Marie Claire, una joven que lleva unos años en casa de las monjas aprendiendo a ser auxiliar de enfermería, una chica que tiene dificultades con el francés, pero que es seria y muy competente en su trabajo. Tanto la hermana enfermera, como la asociación de médicos franceses que apoyan el dispensario, están encantados con el trabajo que realiza. El otro día fue a saludar a la familia para comunicarles que se bautizaba, toda su familia es musulmana, a todos les pareció normal, pues lleva unos cuantos años con las monjas, pero la abuela preguntó cuándo volvería a casa para ayudarla. Parece que antes de llegar a trabajar con las monjas se dedicaba a ser la sirvienta de la abuela. De hecho ésta dijo que la necesitaba para que le limpiase la choza y le hiciese la comida. Ese es el futuro de muchas jóvenes que no tienen acceso a estudiar o a acceder a alguna formación, hasta que encuentran un marido. Con el marido siguen siendo las sirvientas, pero con la alegría que le pueden dar hijos. Marie Claire viene a diario a la celebración pues ha encontrado sentido a su vida y libertad junto a Jesucristo. Todo  un honor haberla bautizado.

martes, 15 de marzo de 2016

Reciclar

 El otro día cuando hacía deporte con la bici, me encontré un grupo de mujeres que iban a pescar. Gran sorpresa para mí, pero descubrí que en uno de los ríos que está seco, hay un par de zonas donde el agua queda retenida y donde, según estas mujeres, hay peces. Allí iban con sus redes artesanales a meterse dentro del agua y pescar. Yo estuve esperando un buen rato para ver como lo hacían, pero tenían que esperar a que estuvieran todas para poder comenzar, se juntan mujeres de tres pueblos en ese lugar, todo está bien organizado. Durante la espera me fije que había redes hechas al estilo tradicional. Pero que otras habían usado las mosquiteras, que se distribuyen para protegerse durante la noche de las picaduras de los mosquitos, para hacer sus redes de pesca. Espero que fueran mosquiteras que ya estaban viejas, o quizá no. En cualquier caso esas mujeres habían decidido que era mejor usarlas para encontrar algo de comer, que usarlas para protegerse ellas y sus hijos de la malaria. Una cosa está clara y no podemos dudar, aquí lo del reciclaje está muy asumido, casi nada se tira, pues todo tiene algún que otro uso posterior. Normalmente lo que nos falta es reciclar nuestras ideas y nuestra forma de pensar. Estamos en tiempo de cuaresma, buen tiempo para reflexionar si cada uno debemos reciclarnos y mejorar nuestra relación con el medio ambiente, con los demás y con Dios.

sábado, 27 de febrero de 2016

Ancianas agradecidas

Por los caminos, en esta época, vas encontrando algodón caído de los camiones por todas partes. Los compañeros me contaron que antes las ancianas recogían ese algodón para poder tener un poco de dinero, pero que eso había ido desapareciendo, lo cual era signo de evolución del país. Este año me he encontrado a dos ancianas recogiendo el algodón caído de los camiones, circunstancia que me ha hecho reflexionar. ¿Cuántas cosas dejamos caer en nuestro caminar por la vida? ¿A cuántas cosas no les damos valor? ¿Cuántos sueños y esperanzas abandonadas en la cuneta? Pero siempre hay gente mucho más necesitada que nosotros, que viven en la miseria y están dispuestos a recoger cualquiera de nuestros desperdicios, gente que aprovecha hasta lo más mínimo. Gente que lucha por cada sueño, por cada pequeña esperanza que se presenta cada día. Gente que sigue apreciando los pequeños regalos que da la vida. Gente a la que no se le caen los anillos por volver a tener que hacer trabajos que parecían haber desaparecido, pues es lo único que tienen. Mientras sigan pasando esos grandes camiones, símbolo de la opulencia, derramando lo que les sobra, habrá ancianas dispuestas a agradecer a Dios esa oportunidad para poder sobrevivir.

lunes, 8 de febrero de 2016

Treinta y un años después


 Ayer por la tarde, cuando acababa de hacer el rezo de vísperas, recibí una llamada telefónica de Jean, el presidente de los jóvenes que es de Siki. Me dice que está siguiendo un elefante, y como es lógico yo le pregunto dónde está, pues pienso que ha ido a alguno de los dos parques nacionales del país. No, está en su pueblo y el elefante ha tomado dirección hacia Fo-Boure. Así que cojo la moto, la cámara de fotos y me dirijo corriendo hacia allí. Efectivamente, un enorme paquidermo, con un colmillo roto, corre delante de la gente que le sigue con excitación y emoción. Estos animales están en su país, los ancianos los veían con frecuencia, pero fue desapareciendo casi toda la fauna, y estas cosas sólo pasan de vez en cuando. De hecho la última vez que habían visto un elefante solitario pasar por aquí fue en 1985, hace treinta y un años. Para todos los habitantes de la zona fue un regalo a la vista, la alegría se notaba en los gritos que pegaban, aunque al pobre animal más bien le asustaban. Gracias a Dios no estaba herido, pues eso les convierte en muy peligrosos, y tampoco se sintió acorralado. Todo acabo a la caída del sol, entonces hubo que dejarle seguir su senda, en busca de un lugar más tranquilo.

viernes, 29 de enero de 2016

Moderna esclavitud

 Estamos en la época de recogida y venta de algodón. Dicen que el algodón de Benín es de los de mejor calidad y toda la producción sale para la exportación, normalmente a Estados Unidos, aunque también sale para China. Trabajo duro y mal pagado, pero el gobierno hace campañas y presión para que los agricultores lo siembren. A cambio recibirán ayudas de los países interesados en comprarlo. Estos países establecen el precio del mercado mundial de algodón, que es bajísimo, por lo que los agricultores, una vez descontados los gastos, no ganan casi dinero y en ocasiones pierden. Muchos agricultores han empezado a dejar de plantarlo, pero entonces el gobierno pone normas para que el precio del maíz u otros productos no suba y también se encuentren con dificultades para poder conseguir algo de dinero. Otra de las maniobras que hacen es que el precio de los fertilizantes y pesticidas los pone el gobierno. Si tienes algodón te lo venden mucho más barato que si no has sembrado. Como dice Jaques, cocinero de Bembereke, seguimos siendo los mismos esclavos que recogemos el algodón, pero ahora no nos tienen que dar de comer y curar. Nos han devuelto a nuestra tierra, con el mismo trabajo, por nada o casi nada y somos nosotros los que tenemos que procurarnos el alimento, la casa, cuidar la salud. Mientras tanto, cuatro dirigentes corruptos siguen llenándose los bolsillos con la connivencia de los poderosos del mundo. Aun así, nuestra gente sonríe y disfruta la vida empobrecida, por lo menos ya no les dan latigazos.

miércoles, 13 de enero de 2016

Material escolar

Gracias a la fundación Crecer Jugando, nos llegó a la misión material escolar de primera necesidad, sobre todo para las escuelas bombón, que son los jardines de infancia de aquí. No es fácil que los críos asistan a tan tierna edad a la escuela, sin embargo lo vemos esencial, pues comienzan a aprender sus primeras palabras en francés, empiezan a leer y escribir alguna cosa, hacen sus primeras sumas, y también comienzan a saber compartir con más chavales estando en grupos numerosos. Dentro del aprendizaje del compartir, nos parece básico que sepan hacerlo con estos artículos de “lujo” que hemos entregado a unas cuantas escuelas, muñecas, camiones de plástico, etc. Algún director nos pidió que le entregáramos las cosas para regalárselas a los críos con motivo de la Navidad. Pero les dijimos que eso no motivaría a los críos a compartir y tampoco a asistir a la escuela. Sin embargo, si todo eso se queda en el entorno escolar los críos irán con ganas al cole y también se sumará algún nuevo alumno. Sigue emocionando ver como los críos reciben estas cosas sencillas con una sonrisa de oreja a oreja, y eso que no es propiedad particular, sino para compartir.