Ya
sabemos como acaba el dicho, pero en ocasiones es difícil que llegue la calma,
aunque a decir verdad, esta gente la pierde mucho menos de lo que nosotros la
perderíamos. Hace dos domingos, por la tarde, vino una tormenta. Cuando empezó
todos estábamos alegres, es un tiempo de muchísimo calor y que caiga un poco de
agua siempre refresca el ambiente. Pero en esta ocasión vino con un viento
fortísimo que no nos hizo ningún bien. En la misión vi como se tronchaban ramas
bien gordas de tres árboles, las chapas de los tejados sonaban como si fueran a
volar todas, pero no llegó a más. Al día siguiente cuando salí y comencé a
mirar si había desperfectos, me dijo la gente que la mitad del pueblo había
sido duramente castigada por el temporal de la tarde anterior. Postes de luz
rotos, incluso los grandes cables que gestiona el estado, muchísimas casas sin techo, la gente pasando la tormenta a la intemperie, intentando salvar
algunas pertenencias. Incluso alguna casa con muros caídos. En una casa se habían
achicharrado nueve cabritos, pues la chapa del tejado al salir volando cortó el
cable de la luz, y este al caer al suelo sobre un charco, mató a los animales.
Fui a visitar a la gente y aunque estaban tristes y preocupados, no habían
perdido la calma. ¡Qué capacidad de aceptación de las desgracias! Con cierta
preocupación y tristeza, pero ya se habían puesto en marcha para sacar la ropa
y demás cosas y ponerlas a secar al sol, en varias casas ya estaban arreglando
las chapas de los tejados. Sobre todo y lo que más impresiona es que no oyes a
nadie quejándose de la desgracia. De hecho, el domingo por la mañana habían
celebrado la terminación de una nueva casa, por la tarde toda la casa estaba
hundida excepto una columna decorativa que habían hecho a la entrada. Ahora que
está la tormenta del virus, deberíamos plantearnos con qué espíritu querremos
afrontar lo que venga.
jueves, 30 de abril de 2020
martes, 31 de marzo de 2020
La vida se abre camino
Mucha
gente pregunta si el famoso bicho ha llegado aquí y también sobre qué medidas
se están tomando para frenarlo. Lo cierto es que la información-desinformación
que tenemos a cerca de cómo esta pandemia está afectando en Benin es escasa. Es
difícil creer los datos oficiales que nos dan, sólo seis contagiados en todo el
país, todos venían de fuera, todos evolucionan favorablemente, nadie ha muerto
o va a morir. Pero a la vez han cerrado diez alcaldías del sur, se pide a la
gente que no haga muchos viajes, están enviando mensajes para protegerse y recomendando
quedarse en casa. En todos los países que nos rodean, las cifras son superiores
y todos tienen muertos por el virus. Por el momento la gente no es consciente
de la que se nos puede venir encima, es cierto que están acostumbrados a lidiar
con infinidad de enfermedades, y mucho más familiarizados a lidiar con la
muerte que cualquier ciudadano europeo. Tienen soluciones para todo, de hecho
ya les dije que el sodabi (aguardiente local) y la pimienta no protegían de
esta enfermedad, se echaron a reír, no podía ser de otra manera. No respetan lo
de no juntarse y siguen haciendo vida normal. Si guardas las distancias y les
dices que tengan cuidado, piensan que tienes miedo, nunca que seas prudente. En
esta ocasión la Iglesia se adelantó al gobierno y nos pidieron que cerráramos
las iglesias hace diez días, el gobierno no había cerrado nada. Ayer fue el
primer día en el que se cerraron los centros educativos, y eso que era un
clamor popular el que se cerrasen desde la semana pasada. Como casi siempre, el
argumento para no cerrar las cosas era el económico. Aquí es imposible confinar
a la gente en sus casas, simplemente porque no tienen casas donde poder
confinarse, ni medios. Nada tiene que ver el modo de vivir de esta gente con el
de Europa, no hay supermercados donde comprar alimentos, no hay agua en las
casas, hay que ir a buscarla al pozo o la fuente común si tienen suerte. Por lo
que en lo que insistimos es en que guarden la distancia y que se laven mucho
las manos con jabón, si conseguimos eso, ya habremos conseguido mucho. Pero la
vida se hace, por obligación, en la calle, en los pequeños mercados de cada
pueblo. La última celebración que hice con fieles fue en Tume, en la capilla de
la visitación, donde un dibujo recuerda el encuentro entre Isabel y María,
están abrazándose. Todos volvemos a soñar en el día en que podamos abrazarnos.
Aprovecho para recordar que cada día hay que abrazar la Vida, dar gracias por
el nuevo amanecer, y saber que la Vida sigue abriéndose camino en medio de los
tiempos más dolorosos y duros.
viernes, 28 de febrero de 2020
El Troco
![]() |
| Jesús junto a Paul disfrutando de ofrecernos una paella, 2012 |
Jesús Fernández de Troconiz, el Troco, nos dejó con el
corazón encogido el pasado día 8 de febrero. No se encontraba bien, y había
decidido irse a España a restablecerse para poder seguir ayudando, desde la
limitación de su capacidad pulmonar, a hacer la animación misionera. Pero esta
vez fue la definitiva, y en realidad lo que él deseaba. Había dejado su vida en
África y aquí quería encontrarse con el Señor. Cincuenta y un años de vida
dedicada a esta tierra, a sus gentes. Hombre acogedor, que sabía escuchar y dar
buenos consejos. A ningún misionero le faltaron sus cuidados cuando los
necesitó. También sabía regañar y mandar, una semana antes de morirse me dijo, “yo
he mandado toda mi vida y así será hasta el día de mi muerte”. Y así fue,
recordaba junto a Roberto Carlos, el diácono que le acompañó en la clínica sus
últimos días, que no hacía nada más que darle órdenes, nos reíamos por eso. Ángel,
compañero y amigo ha estado junto a él estos últimos años, le ha tocado salir
pitando de la misión para llevarle al médico cuando le daban crisis, y también
ha sabido ser dócil y obediente a Jesús. Pero me decía el otro día “cuanto he
aprendido de él”. Estuvimos hace unos días comiendo con ellos y nos dejó de
nuevo tocados el ver como Jesús cuidaba y mimaba a su compañero y amigo
Guillermo, el cual es vegetariano. Para todos los demás había buena carnaza,
aunque se quedó un poco dura y Jesús se llevó un gran disgusto. Para Guillermo
había preparado una gran ensalada, le hizo sentarse al lado suyo y se aseguró
que comiera bien y de todo, decía que estaba demasiado delgado. Jesús era así,
le gustaba desvivirse por todo el mundo y tenía metido hasta los tuétanos la
importancia que se da a la acogida en estas tierras. Espéranos en el cielo y prepáranos
una gran acogida como tú sabes hacerlo.
jueves, 30 de enero de 2020
Enamorado
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| Jacques a la entrada de su primera choza en Fô-Bouré 1971 |
lunes, 30 de diciembre de 2019
Economía familiar
Desde
la diócesis este año le han querido dar un impulso a la pastoral juvenil, y con
ese motivo nos han propuesto a las parroquias desarrollar un tema cada mes. En
el mes de noviembre el tema a desarrollar era sobre la economía. Gracias a Dios
tenemos en la parroquia un chico que ha estudiado económicas y le pedí que
diera esas charlas de formación. La perspectiva desde la que las hemos hecho es
hablando de una economía de base, de cada casa. Por desgracia nuestra gente
vive al día, muchas veces pidiendo dinero por adelantado. Como podéis imaginar,
los que prestan dinero no suelen ser almas de la caridad y buscan beneficios
enormes, por lo que los paisanos, una vez recolectado todo el fruto de la
tierra y después de pagar deudas, se quedan muchas veces con una mano delante y
otra detrás, para empezar de nuevo a pedir préstamos que les es imposible
devolver. Tampoco son muy duchos a la hora de saber prever los distintos
imprevistos que puedan venir lo que aumenta su pobreza. Una manera de solucionarlo
es darles un poco de formación y abrirles los ojos y el entendimiento para que
sean capaces de gestionar lo poco que tienen de una manera más eficaz. No
sabíamos que repercusión tendrían las charlas, pero lo cierto es que no sólo
asistieron jóvenes, también la gente de más edad. Todos quedaron satisfechos y
agradecidos, de hecho nos hemos visto obligados a dar esa charla en más foros,
pues la gente la demanda. Que todo sirva para poder mejorar un poco la vida de
esta gente, que no creo que lleguen a ser ricos, pero que cuidando un poco las
cuentas de cada día podrán llegar a hacer cosas que ni se imaginan. Deseando a
todos los que seguís este blog que el año que va a empezar traiga más justicia
y paz a nuestro mundo.
viernes, 29 de noviembre de 2019
Misioneros
Siempre que pensamos en los misioneros y en su
importancia, pensamos en esa gente que ha salido de Europa o Norte América para
ayudar en los países más empobrecidos de la tierra y llevar la Buena Noticia.
El pasado mes de octubre hubo una convocatoria especial para recordarnos a
todos, que la misión es una labor de cada bautizado. El último domingo de
octubre nos juntamos las parroquias de Sinende y Fô-Bouré para meditar, rezar y
celebrar nuestro ser misionero. La respuesta de la gente fue espectacular, la alegría
de estar juntos, se sentirse familia, de saber que queda mucho por hacer. Ser
conscientes de que hay una Buena Noticia que anunciar, y de que hay que dar
testimonio de ese Amor que Dios ha sembrado en cada uno de nuestros corazones,
podía sentirse durante la tarde del sábado y la mañana del domingo en el que
tuvo lugar nuestra peregrinación misionera. Nuestra gente sencilla y
empobrecida, entiende perfectamente que su vida tiene mucho más sentido cuando
son solidarios, capaces de dar su tiempo y su vida por los otros, y también
cuando son capaces de compartir los pocos recursos de que disponen. Les llena y
les hace felices. Estos misioneros que hay aquí son los que nos evangelizan a
los que venimos de fuera. Dios ya estaba presente en medio de estas gentes
antes de nuestra llegada.
jueves, 31 de octubre de 2019
El alcohol
Un gran problema entre muchos hombres y
jóvenes de nuestra zona es la ingesta excesiva de alcohol. De hecho el
alcoholismo es una realidad, por desgracia, demasiado frecuente. Podemos dar
mil explicaciones al por qué de este fenómeno, falta de motivaciones, ningún
entretenimiento, cuestión un poco cultural. En el caso de los jóvenes, pues los
mismos motivos que en España, por hacerse el mayor al principio, pasarlo bien,
desinhibirse; a lo que hay que añadir, que muchos no tienen grandes expectativas
de futuro cuando salen de la universidad. El mayor problema es que no está mal
visto socialmente, e incluso les hace gracia ver a los borrachillos de turno.
Les dan dinero para beber, pero no se lo darían para comer.
En
medio de este clima, debo decir, que gracias a Dios, hay gente que quiere salir
de este problema, que se hacen conscientes de lo grave que es, y que han puesto
los medios para dejar de beber. Hay dos catequistas que llevan más de un año
sin probar una gota, y hace poco otro más también ha dejado la bebida; estos
son ayudados por un catequista de otra parroquia que sufrió la misma adicción y
que ya lleva muchos años sin probarlo.
Dos
jóvenes de la parroquia, que se encontraban realmente hundidos y en una
situación límite, por fin pidieron ayuda. Les hemos comprado un tratamiento a
base de infusiones y otros productos naturales que venden en un centro de
rehabilitación en Cotonou, y les hemos enviado a otra misión, donde los
compañeros, muy amablemente, los han acogido y les están siguiendo de manera
estricta para que no beban. Por supuesto, durante el tiempo que están allí, van
charlando con ellos y trabajando de dónde viene el problema. Es una gran
alegría para toda la parroquia.
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