miércoles, 31 de octubre de 2018

Signos de esperanza

Una vez más hemos sufrido el ataque de la gente de la religión tradicional, aunque en realidad no es la religión tradicional baribá. Han secuestrado una mujer casada y que estaba embarazada. Casada por la Iglesia con un catequista. En el pueblo todo el mundo está enfadado, no sólo los católicos. Pero ellos, que no son muy buena gente, se niegan a soltarla y utilizan siempre el miedo. Dicen que si sale de la choza donde está encerrada recibiendo los espíritus (fetiches) que entonces morirá. Fuimos el otro día a hablar con la familia paterna de la mujer, que ha estado de acuerdo con el asunto, para que la liberaran. Allí había un joven musulmán, con barbas de esas que nos harían tener cierto respeto por las apariencias, que defendía la liberación de la mujer con ahínco. Cuando el viejo de la casa le dijo que quienes éramos los cristianos para decir nada sobre el asunto, que éramos los últimos en existir, el joven musulmán le dio una lección de historia y le dijo que existíamos seis siglos antes que el islam y que los curas éramos hombres de Dios. Me quede boquiabierto. Por desgracia, a pesar de haber llevado el caso a la policía, la cosa no ha acabado bien, pues el marido ha tenido miedo (envenenan a la gente antes de dejarlas salir con vida) y ha llegado a un acuerdo con esta gente. En medio de todo este dolor, aun se viven signos de esperanza y hay gente que busca vivir en paz y con respeto.

martes, 16 de octubre de 2018

Nueva escuela


El pasado uno de octubre, las hermanas oblatas de la parroquia inauguraron, por fin, el nuevo colegio de primaria que lleva el nombre de Sta. Teresita de Liseux. Digo por fin porque se suponía que tenían que haberlo inaugurado el curso pasado, pero por problemas logísticos y de personal, hemos tenido que esperar hasta este curso. Se ha incorporado una nueva hermana a la comunidad, ahora son cuatro. Se llama Cecile y tiene el título oficial de maestra. Por el momento empiezan sólo con el primer curso de primaria. El día de la inauguración sólo tenían catorce alumnos, ahora ya tienen veinte. Como hubo dudas de la presencia de esta hermana hasta última hora, no se pudo anunciar con suficiente tiempo. Pero ya es un buen número para empezar. La escuela tiene tres aulas, un despacho y un almacén. La financiación de la construcción ha sido donada por la parroquia, con todas las aportaciones que nos dan, también podemos ayudar a los demás. Esperamos que sea una escuela referente en calidad y buen hacer con los alumnos. De hecho hay familias que han hecho repetir curso a sus hijos para que pudieran estudiar en esta escuela, y en ocasiones han sido los críos los que han pedido repetir para poder estudiar en la escuela de las monjas.

domingo, 30 de septiembre de 2018

Nunca llueve a gusto de todos


A mi retorno de vacaciones me he encontrando los caminos de la misión casi peor que nunca, realmente destrozados. Ya me habían dicho que este año las lluvias habían caído con ganas, una barbaridad, de hecho hay varios caminos a algunos de los pueblos que están intransitables, también para las motos. No he podido llegar a dos celebraciones porque en ambas ocasiones me he encontrado el camino totalmente cortado por camiones que se habían quedado embarrados y hundidos al mismo nivel y habían hecho imposible continuar. Tanta lluvia nos fastidia a los que conducimos, pero como es normal les encanta a los agricultores, aunque alguno ha sufrido que sus campos quedaran arrasados por corrientes de agua. Sin lugar a dudas el clima está cambiando y eso lo notan las gentes que se dedican al campo. Pero en medio de todas esas dificultades y de tener que circular muy despacio con el coche para no estropearlo, una vez más te encuentras a esta gente que son capaces de hacer lo que haga falta para poder trasladar sus casas de un lugar a otro. Auténticos maestros del equilibrio, casi podríamos decir que es milagroso que lleguen al destino sin perder todo el equipaje. Ellos están acostumbrados a las contrariedades y no les desaniman.

miércoles, 25 de julio de 2018

Alejandro

Cuando llegué por estas tierras, fui acogido en la parroquia de Bembereke por Alejandro, burgalés, amante del vino de su tierra por encima de cualquier otro, sacerdote de Oviedo, que estaba solo en esa inmensa parroquia. Hombre cordial, de acogida exquisita, siempre atento a las necesidades de cualquiera. Estos años compartidos han dado fruto a una amistad sincera, lo que no quiere decir que no tengamos diferentes maneras de ver las cosas, y que no hayamos “discutido” más de una vez por “cómo” hacerlas. Pero lo que jamás podré decir a Alejandro es que no haya realizado su labor con todo el corazón, todo el cariño y toda su entrega, pues eso sería faltar a la verdad. Después de catorce años, ha tomado una decisión que a mi parecer es prudente, vuelve a su diócesis de Oviedo a seguir haciendo misión. Como el dijo el día de su despedida, siempre ha llevado a África en el corazón y la seguirá llevando. Gran orador y amante de la buena conversación, hombre bien formado y entusiasta del movimiento cultural cristiano, me ha regalado grandes reflexiones que siempre me han llevado a cuestionarme mis posturas ante la realidad. Doy gracias a Dios por habernos hecho encontrarnos en el tiempo y haber podido compartir con él estos años. En broma, al hacer una excursión y ponérsele el pelo rojo por la tierra, yo le llamé Pumuki pues es bajito y se parecía al duende. Pero es de esos duendes, que aunque tenga cara de trasto, da buenos consejos.

miércoles, 4 de julio de 2018

El dinero a toda costa

 Últimamente andan las cosas un poco revueltas por nuestro entorno. La conclusión no puede ser otra que cuando el dinero te coge el corazón, todo deja de importarte y no respetas ni la vida humana. Por la zona han vuelto con fuerza las acusaciones de brujería, tienen costumbre de  acusar a gente que está intentando salir de la miseria, luchando por sus vidas y sus familias y que están consiguiendo ahorrar un poco de dinero. Normalmente ganado con mucho esfuerzo y sudores. Los celos son malos compañeros y siempre hay gente envidiosa que utiliza a algún tercero para hacer acusaciones de brujería, normalmente niñas que caen al suelo, tiemblan y gritan. Luego influidas por la persona celosa o por alguien del entorno, comienzan a hacer las acusaciones. Hemos tenido, una semana, en casa del cocinero de la misión, a una mujer protegida pues la habían amenazado con matarla. Hace unas semanas, en un pueblo que pertenecía a nuestra parroquia, mataron a un hombre a palos, también acusado de brujo. La policía está siguiendo el caso, pues los que provocaron la acusación, y estaban a la cabeza de los que pegaron la paliza, resulta que tenían deudas con él, nada mejor que eliminarle para cancelar las deudas. Si te acusan de brujería y das dinero, quedas libre de la acusación. Pero hay un nuevo fenómeno que es todavía más doloroso, el otro día desapareció un niño de cuatro años en un pueblo cercano. A los días encontraron colgando de una cuerda, que estaba en un árbol, un saco. Al abrirlo encontraron el cuerpo del niño sin la cabeza. Parece ser que hay unos señores, llamados gaiman, que se dedican a hacer una serie de celebraciones y sacrificios, cosa hasta ahí normal en el entorno, pero que en su caso lo hacen con sangre y vísceras de niños pequeños y de chicas jóvenes. Resulta que no es el primer niño que desaparece. Esta gente es muy rica, pues para hacer este tipo de sacrificios humanos exigen muchísimo dinero. La ignorancia de la gente, la desesperación por alguna enfermedad o problemas familiares, o simplemente el mal por el mal, hacen que los gaiman se aprovechen para enriquecerse sin escrúpulos. En medio de toda esta barbarie, los chicos siguen alegres y con la esperanza de un futuro mejor. Ya han empezado sus vacaciones que consisten en ir a ayudar al campo para el sustento familiar.

viernes, 22 de junio de 2018

La retaguardia


El otro día hicimos la habitual reunión de catequistas y presidentes, pero esta vez invitamos a sus mujeres a participar. La idea era agradecerles que fueran apoyo para sus parejas, y que tuvieran que soportar el peso de la casa  ellas solas, cuando los catequistas o presidentes tenían reuniones de formación, trabajo en la comunidad, etc. Abrimos un diálogo interesante donde compartieron sus alegrías y dificultades. Pero todas estaban orgullosas de poder colaborar. Muchas veces hemos agradecido a los catequistas y presidentes su abnegada labor para sostener nuestra Iglesia, pero ellos no podrían hacer nada si en casa no estuvieran ellas. Finalizamos con una comida festiva que a todo el mundo agradó.
 Tenemos la costumbre de agradecer las cosas solamente a la persona que es más visible, sin darnos cuenta que en la mayoría de las ocasiones, siempre hay alguien en la retaguardia cuidando de su vida, la de los suyos y apoyándole en las cosas más básicas y en las más exigentes. Tanta y tanta gente que hay en el mundo haciendo esa labor callada, discreta, pero tan necesaria.
 Muchas veces se habla de los misioneros como protagonistas de algo muy especial, cuando en realidad hay mucha gente, tanto aquí, como allí, que están sosteniendo toda nuestra labor y haciendo posible que podamos desarrollar nuestro trabajo. A todos los que formáis la retaguardia de uno u otro modo, gracias.

sábado, 2 de junio de 2018

Encuentros

Foto tomada el año pasado en Parakou
Hace unos días celebraron de nuevo el encuentro propiciado por la fundación Salvador Soler, este año tocaba en España de nuevo. Es un “buen lugar” donde los misioneros, clero beninés, religiosas de los dos países, representantes de la iglesia evangélica y distintas organizaciones no gubernamentales que ayudan en Benín, nos encontramos para compartir experiencias y trabajos realizados, con la idea, y es lo más importante, de sentirnos unidos y echarnos una mano en las distintas tareas que realizamos. Por desgracia muchas veces pecamos de demasiado individualismo, y lo importante es mi misión y lo que yo hago, y nos preocupa incluso compartir quienes son nuestras fuentes de financiación. ¿La razón? Miedo a que esas instituciones o personas compartan sus recursos con otros y nos dejen a nosotros sin recursos. Quizá miedo a que nos quiten el protagonismo. Por encima de todo está el saber que tenemos una labor común, que el único sentido de nuestra presencia aquí es el Evangelio, que da vida, devuelve dignidad a los pisoteados por la miseria y las injusticias, y que nos hace vivir y sentirnos como hermanos. Por eso los miedos han caído y en estos años en los que Ramiro nos ha propuesto encontrarnos, las reuniones han sido un éxito y muy enriquecedoras. En Benín esperamos el segundo encuentro por estas tierras con ilusión, hay demasiados desencuentros en nuestro mundo y en nuestra vida como para desaprovechar estas ocasiones.