domingo, 30 de septiembre de 2018

Nunca llueve a gusto de todos


A mi retorno de vacaciones me he encontrando los caminos de la misión casi peor que nunca, realmente destrozados. Ya me habían dicho que este año las lluvias habían caído con ganas, una barbaridad, de hecho hay varios caminos a algunos de los pueblos que están intransitables, también para las motos. No he podido llegar a dos celebraciones porque en ambas ocasiones me he encontrado el camino totalmente cortado por camiones que se habían quedado embarrados y hundidos al mismo nivel y habían hecho imposible continuar. Tanta lluvia nos fastidia a los que conducimos, pero como es normal les encanta a los agricultores, aunque alguno ha sufrido que sus campos quedaran arrasados por corrientes de agua. Sin lugar a dudas el clima está cambiando y eso lo notan las gentes que se dedican al campo. Pero en medio de todas esas dificultades y de tener que circular muy despacio con el coche para no estropearlo, una vez más te encuentras a esta gente que son capaces de hacer lo que haga falta para poder trasladar sus casas de un lugar a otro. Auténticos maestros del equilibrio, casi podríamos decir que es milagroso que lleguen al destino sin perder todo el equipaje. Ellos están acostumbrados a las contrariedades y no les desaniman.

miércoles, 25 de julio de 2018

Alejandro

Cuando llegué por estas tierras, fui acogido en la parroquia de Bembereke por Alejandro, burgalés, amante del vino de su tierra por encima de cualquier otro, sacerdote de Oviedo, que estaba solo en esa inmensa parroquia. Hombre cordial, de acogida exquisita, siempre atento a las necesidades de cualquiera. Estos años compartidos han dado fruto a una amistad sincera, lo que no quiere decir que no tengamos diferentes maneras de ver las cosas, y que no hayamos “discutido” más de una vez por “cómo” hacerlas. Pero lo que jamás podré decir a Alejandro es que no haya realizado su labor con todo el corazón, todo el cariño y toda su entrega, pues eso sería faltar a la verdad. Después de catorce años, ha tomado una decisión que a mi parecer es prudente, vuelve a su diócesis de Oviedo a seguir haciendo misión. Como el dijo el día de su despedida, siempre ha llevado a África en el corazón y la seguirá llevando. Gran orador y amante de la buena conversación, hombre bien formado y entusiasta del movimiento cultural cristiano, me ha regalado grandes reflexiones que siempre me han llevado a cuestionarme mis posturas ante la realidad. Doy gracias a Dios por habernos hecho encontrarnos en el tiempo y haber podido compartir con él estos años. En broma, al hacer una excursión y ponérsele el pelo rojo por la tierra, yo le llamé Pumuki pues es bajito y se parecía al duende. Pero es de esos duendes, que aunque tenga cara de trasto, da buenos consejos.

miércoles, 4 de julio de 2018

El dinero a toda costa

 Últimamente andan las cosas un poco revueltas por nuestro entorno. La conclusión no puede ser otra que cuando el dinero te coge el corazón, todo deja de importarte y no respetas ni la vida humana. Por la zona han vuelto con fuerza las acusaciones de brujería, tienen costumbre de  acusar a gente que está intentando salir de la miseria, luchando por sus vidas y sus familias y que están consiguiendo ahorrar un poco de dinero. Normalmente ganado con mucho esfuerzo y sudores. Los celos son malos compañeros y siempre hay gente envidiosa que utiliza a algún tercero para hacer acusaciones de brujería, normalmente niñas que caen al suelo, tiemblan y gritan. Luego influidas por la persona celosa o por alguien del entorno, comienzan a hacer las acusaciones. Hemos tenido, una semana, en casa del cocinero de la misión, a una mujer protegida pues la habían amenazado con matarla. Hace unas semanas, en un pueblo que pertenecía a nuestra parroquia, mataron a un hombre a palos, también acusado de brujo. La policía está siguiendo el caso, pues los que provocaron la acusación, y estaban a la cabeza de los que pegaron la paliza, resulta que tenían deudas con él, nada mejor que eliminarle para cancelar las deudas. Si te acusan de brujería y das dinero, quedas libre de la acusación. Pero hay un nuevo fenómeno que es todavía más doloroso, el otro día desapareció un niño de cuatro años en un pueblo cercano. A los días encontraron colgando de una cuerda, que estaba en un árbol, un saco. Al abrirlo encontraron el cuerpo del niño sin la cabeza. Parece ser que hay unos señores, llamados gaiman, que se dedican a hacer una serie de celebraciones y sacrificios, cosa hasta ahí normal en el entorno, pero que en su caso lo hacen con sangre y vísceras de niños pequeños y de chicas jóvenes. Resulta que no es el primer niño que desaparece. Esta gente es muy rica, pues para hacer este tipo de sacrificios humanos exigen muchísimo dinero. La ignorancia de la gente, la desesperación por alguna enfermedad o problemas familiares, o simplemente el mal por el mal, hacen que los gaiman se aprovechen para enriquecerse sin escrúpulos. En medio de toda esta barbarie, los chicos siguen alegres y con la esperanza de un futuro mejor. Ya han empezado sus vacaciones que consisten en ir a ayudar al campo para el sustento familiar.

viernes, 22 de junio de 2018

La retaguardia


El otro día hicimos la habitual reunión de catequistas y presidentes, pero esta vez invitamos a sus mujeres a participar. La idea era agradecerles que fueran apoyo para sus parejas, y que tuvieran que soportar el peso de la casa  ellas solas, cuando los catequistas o presidentes tenían reuniones de formación, trabajo en la comunidad, etc. Abrimos un diálogo interesante donde compartieron sus alegrías y dificultades. Pero todas estaban orgullosas de poder colaborar. Muchas veces hemos agradecido a los catequistas y presidentes su abnegada labor para sostener nuestra Iglesia, pero ellos no podrían hacer nada si en casa no estuvieran ellas. Finalizamos con una comida festiva que a todo el mundo agradó.
 Tenemos la costumbre de agradecer las cosas solamente a la persona que es más visible, sin darnos cuenta que en la mayoría de las ocasiones, siempre hay alguien en la retaguardia cuidando de su vida, la de los suyos y apoyándole en las cosas más básicas y en las más exigentes. Tanta y tanta gente que hay en el mundo haciendo esa labor callada, discreta, pero tan necesaria.
 Muchas veces se habla de los misioneros como protagonistas de algo muy especial, cuando en realidad hay mucha gente, tanto aquí, como allí, que están sosteniendo toda nuestra labor y haciendo posible que podamos desarrollar nuestro trabajo. A todos los que formáis la retaguardia de uno u otro modo, gracias.

sábado, 2 de junio de 2018

Encuentros

Foto tomada el año pasado en Parakou
Hace unos días celebraron de nuevo el encuentro propiciado por la fundación Salvador Soler, este año tocaba en España de nuevo. Es un “buen lugar” donde los misioneros, clero beninés, religiosas de los dos países, representantes de la iglesia evangélica y distintas organizaciones no gubernamentales que ayudan en Benín, nos encontramos para compartir experiencias y trabajos realizados, con la idea, y es lo más importante, de sentirnos unidos y echarnos una mano en las distintas tareas que realizamos. Por desgracia muchas veces pecamos de demasiado individualismo, y lo importante es mi misión y lo que yo hago, y nos preocupa incluso compartir quienes son nuestras fuentes de financiación. ¿La razón? Miedo a que esas instituciones o personas compartan sus recursos con otros y nos dejen a nosotros sin recursos. Quizá miedo a que nos quiten el protagonismo. Por encima de todo está el saber que tenemos una labor común, que el único sentido de nuestra presencia aquí es el Evangelio, que da vida, devuelve dignidad a los pisoteados por la miseria y las injusticias, y que nos hace vivir y sentirnos como hermanos. Por eso los miedos han caído y en estos años en los que Ramiro nos ha propuesto encontrarnos, las reuniones han sido un éxito y muy enriquecedoras. En Benín esperamos el segundo encuentro por estas tierras con ilusión, hay demasiados desencuentros en nuestro mundo y en nuestra vida como para desaprovechar estas ocasiones.

miércoles, 23 de mayo de 2018

Si se quiere, se puede

Hace unos días celebramos el encuentro anual de niños de la parroquia, la participación fue abundante, pues acudieron 353 chavales. Como siempre ocurre, no podían faltar problemas de transporte. Camiones viejos, a pie, en motos. Muchas veces, transportes poco dignos y seguros para los participantes. En esta ocasión, el camión viejo que tenía que traer a los 45 chicos de la comunidad de Kokabo les falló. Pero eso no les hizo resignarse a no venir, y luego dar las típicas excusas que hacen esos hombres llenos de anuncios que les dan dinero a porrillo. Por el color de las carrocerías de los vehículos, podríamos hablar de un Ferrari contra un Renault en el gran premio de fórmula uno. Cuando oigo a los pilotos quejarse de sus formidables coches y decir que con eso no pueden hacer nada, la afirmación me hace sonreír. Los responsables de los chavales, buscaron hasta que encontraron esos dos motocultores con sus carretas, y ni cortos ni perezosos se subieron en ellas y recorrieron 14 kilómetros para llegar a Siki y poder participar en la fiesta de los niños. Si la venida tuvo que ser dura, la vuelta más. Pues cuando estábamos terminando el día con la celebración de la eucaristía, descargo una tormenta de las buenas, con granizo y todo, cosa inusual por aquí. Los caminos se convirtieron en auténticos ríos de barro. Esperaron un poco a que escampase y vuelta para casa, supongo que llegaron bien mojados y con algún susto por el camino. Pero por desgracia, están habituados a todos estos avatares. Por suerte todos los niños y sus acompañantes llegaron bien a sus diferentes pueblos. Está claro que cuando alguien desea algo con ganas, hará lo imposible por poder realizarlo, aunque sea una cosa para nosotros de poco valor, para ellos es todo un acontecimiento.

lunes, 30 de abril de 2018

Reunión de parejas

Hace unos días organizamos una reunión de parejas. Les juntamos un viernes por la tarde y un sábado. La idea era tratar los conflictos de pareja y familiares. Para lo que el ponente, les propuso por la tarde hacer un cara a cara. Tenían que estar en pareja cara a cara y hablar de las cosas que les preocupaban, que no iban bien entre ellos, o cosas a mejorar. Para esta gente, el ponerse a hablar hombre y mujer de esa manera es algo inusual, y en ocasiones casi imposible. Los que lo hicieron estaban muy agradecidos a la propuesta, pues les había ayudado mucho y habían estado unas cuantas horas haciéndolo. Otros no llegaron a animarse a hacerlo, y al oír las otras experiencias se arrepintieron. Concluyeron que el diálogo y aprender a escucharse era importantísimo para la vida de pareja y familiar. Pero ahí no acabaron las sorpresas, en esta ocasión fue el ponente el que quedó sorprendido al enterarse que por estos pueblos el hombre y la mujer siguen durmiendo separados en su gran mayoría y que sólo se juntan para tener relaciones. Uno de los motivos que dieron fue que las mujeres, cuando tienen la menstruación, pueden contaminar al hombre y hacer que pierdan salud por ejemplo. El ponente, que también es baribá, no salía de su asombro y por supuesto les instruyo para que dejasen esas creencias absurdas. Participaron unas ochenta y cinco personas, pues alguno se vió obligado a venir sin su pareja, pero no quería perderse la riqueza de este encuentro. Fue un ambiente festivo y formativo que agradecieron los del grupo familia y que esperamos poder volver a repetir.