En las afueras de Sisiguru viven varias familias. En el mundo gando suele ser así, parecido a los campamentos peulh. Las familias a las que me refiero bebían agua sucia, llena de barro y que también compartían con sus animales, pues los lugares donde la cogían eran los mismos donde los animales abrevaban. Desde que conocí su situación les anime a construir un pozo, pues una bomba de mano o de pie es demasiado cara. Siempre me dijeron que no tenían dinero para eso. Solución, pues echarles una mano, si se animaban a hacerlo, la parroquia les ayudaría con los gastos de la construcción del pozo. Así que al final, entre unos y otros hemos conseguido que un par de familias tengan agua limpia para beber y cocinar, lo que disminuirá las diarreas y las enfermedades, y por supuesto la muerte de los niños. Siempre es un gusto ver como la gente, con un poco de ánimo, acompañamiento y ayuda, son capaces de hacer muchas más cosas de las que piensan que pueden hacer.
jueves, 2 de mayo de 2024
lunes, 1 de abril de 2024
Visitar, acompañar
Me disculpo por escribir con retraso este blog y que no haya
salido publicado en marzo, prometo enmendarme. Feliz Pascua de Resurrección.
Este escrito viene muy a cuento con el tiempo que vivimos, pues el obispo nos mandó
encargarnos de un pueblo nuevo que no pertenecía a la parroquia, aunque si era del
distrito, por distintas circunstancias había quedado circunscrito a otra parroquia
antes de nuestra creación. Un pueblo gando, muy alejado de todo y con caminos
malos, por no decir imposibles en tiempos de lluvia. Pero los misioneros habían
llegado allí y habían formado una pequeña comunidad. Por desgracia, han estado
mucho tiempo sin ser atendidos y sin ninguna visita por parte de nadie. Que
importante es visitar y acompañar a la gente, en todas las circunstancias de la
vida. Sobre todo a los últimos, los más abandonados, a los que nadie considera.
Pues eso es lo que hemos empezado a hacer con la gente de la comunidad de
Konaru. Nos recibieron entre escépticos y alegres, casi no se lo podían creer. Charlamos,
nos interesamos por ellos, rezamos juntos y prometimos visitas regulares. Sólo
encontramos a tres de la antigua comunidad, nos dijeron que por lo menos
quedaban diez, pero que no estaban. En este tiempo de resurrección, con
pequeñas acciones como visitar y acompañar, podemos hacer revivir a mucha
gente.
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| Estado en el que encontramos la capilla |
jueves, 29 de febrero de 2024
Ramón, adaptación, justicia y paz
El pasado sábado enterrábamos a Ramón Bernad, un misionero de la sma que ha dedicado más de cincuenta años a esta zona de Africa. Después de pasar cuarenta y siete años evangelizando y trabajando por la justicia y la paz en Costa de Marfil, le pidieron que se viniera para Benín y no puso ninguna objeción. Bien dispuesto se adaptó rápidamente a su nuevo país. Lo importante no es el lugar, sino si puedes trabajar y vivir tu vocación con lo que te llena. Ramón lo tenía claro, y como regalo le volvieron a asignar la comisión justicia y paz, para que fuera concienciando de la falta que hacen las dos cosas en este mundo. No paraba de viajar y dar charlas de formación sobre este asunto. Pero no por eso descuidaba la parroquia donde estaba destinado y mucho menos sus visitas a la cárcel de Parakou, ya lo hacía en Costa de Marfil, tenía esa sensibilidad y la cuido siempre. Ahora descansa en Buka junto a su amigo Jesús. Que su ejemplo nos sirva como acicate, para sabernos adaptar a las nuevas circunstancias que nos llegan a todos en la vida, y para no olvidar que un día estamos muy bien y al día siguiente podemos estar enterrados. En este tiempo de cuaresma es bueno recordar que polvo somos y al polvo volveremos. Vivamos lo que importa de verdad.
miércoles, 31 de enero de 2024
Agujeros
Hoy no voy a hablar de los caminos, aunque con el título
podría perfectamente hacerlo. Sino del mes de enero que termina, en el que por
desgracia he tenido que ir a bendecir tres agujeros, aunque uno ya estaba
cubierto de arena. Tres situaciones bien distintas, pero todas nos hablan de
esperanza, de una vida futura, aunque también nos encogen el corazón y de
tristeza. Al principio de mes, cuando todavía celebrábamos las fiestas de
navidad, me comunicaron la muerte de un niño de dos años y medio, ya estaba enterrado,
pero fui a rezar a su tumba, y a acompañar a la familia, una vez más, no saben
de que murió. Unos días después fue el anciano Parfait, al que estábamos ayudando
con los gastos del hospital, parece que el corazón no le aguantó más, aquí todavía
no había hecho el entierro de un bautizado, por lo que la comunidad andaba un
poco perdida. Por supuesto celebramos el funeral con cuerpo presente y fuimos
hasta la tumba. En este caso rectangular y alargada, cada etnia la hace de una
forma y con diferentes tradiciones. Dentro de los bariba hay dos formas de hacerlo,
los wasangari, que son los guerreros la hacen así. Seis días después, un hombre
joven, Abu, de una pequeña comunidad gando, donde tengo tres catecúmenos, de
los cuales dos asistían con regularidad, uno de ellos era él. Todo el pueblo
está muy tocado con esta defunción, tuve suerte, en ese momento tenía una visita
en casa de catequistas gando de otras parroquias, y me acompañaron al entierro,
al no ser bautizado no hubo misa, pero sí oraciones y bendición. Son duras
estas situaciones, sobre todo cuando en un país económicamente más
desarrollado, muchas de estas muertes no ocurrirían, aunque otras sí, pues la
muerte forma parte de nuestro existir. Pero nuestra presencia y nuestra oración
en los entierros pone su toque de esperanza. De hecho, los que no son católicos
agradecen nuestra manera de afrontar la situación, pues hablamos de la Vida, de
la verdadera Vida.
domingo, 31 de diciembre de 2023
Elisabeth
En esta época de fiestas, de regalos, de jolgorio continuado, en el que hay muchos reencuentros y en el que se supone que todo es felicidad. Aquí se siguen viviendo momentos intensos, gente que tiene la sonrisa siempre en la cara. La vida de Elisabeth no ha sido fácil, nace con deformaciones, sin una pierna y con una mano deformada, la derecha. En cualquier lado esta discapacidad entraña que la persona tiene que tener ganas de superarse y mirar la vida con valor. Pero en estas tierras todo es más difícil. No hay medios, no hay ayudas. Y por si fuera poco, no sirven para ir al campo a ayudar a la familia a su sustento. Elisabeth se ha hecho su hueco, acaba de terminar su formación con aprendiza de costurera, pero no tiene dinero. Huérfana de padre y la madre con la cabeza perdida, todo un cuadro. Así que vino a pedir ayuda para ver si podíamos comprarle una máquina de costura, que aquí son a pedales, como las antiguas, nada de electricidad. Como podéis entender la respuesta fue rápida y clara, por supuesto, para eso está caritas parroquial, y la de su comunidad que también ha colaborado en la compra. Elisabeth es un regalo para la comunidad de Geran Kali, y eso se nota en el cariño que le tenemos todos, gente así nos hace afrontar la vida con otra mirada.
miércoles, 29 de noviembre de 2023
Emoción
En este comienzo de curso, y no me equivoco, porque aquí la
escuela y la secundaria empiezan en septiembre, pero la universidad es otra cosa,
hay gente que llega a empezar en enero el curso, la verdad es que es un poco incomprensible. Pues como decía, en este comienzo de curso vamos
viendo las distintas necesidades que pueden tener los estudiantes y su
situación personal y familiar. Todo ello, como se puede imaginar, es para ver
si les podemos ayudar con una beca de estudios. El mes pasado tuve a dos
hermanas que habían terminado su bachiller y aprobado el examen de acceso a la
universidad, cuando les pregunté que iban a estudiar me hablaron de un módulo
de tres meses para aprender a hacer repostería. La verdad es que me quedé un poco
sorprendido de que no quisieran ir a la universidad. Demasiado rápida mi
conclusión, pues hablando con el que viene a hacerme la reparación de las
motos, acabo averiguando que es su tío y que en realidad no van a la
universidad porque no tienen medios para hacerlo. Llamé a las chicas y las escuché,
les todo lo que tenían que traerme para que pudiéramos darles una beca y las
normas que poníamos para ello. Nada complicado, pero cuatro cosas básicas para
intentar asegurarnos de que terminen bien lo que han empezado. Cuando les dije
que les ayudábamos, me quedé sorprendido, pues se les cambió la cara, creí que
había algún problema, y en realidad es que estaban conteniendo las lágrimas,
estaban emocionadas de pensar que podían ir a la universidad y estudiar lo que
querían. De hecho, acabaron brotando las lágrimas de sus ojos. Esperemos que aprovechen
la oportunidad como es debido. Venían acompañadas de su sobrina pequeña, todo
sonriente.
sábado, 21 de octubre de 2023
Fiesta






