miércoles, 23 de mayo de 2018
Si se quiere, se puede
lunes, 30 de abril de 2018
Reunión de parejas
Hace unos días organizamos una reunión de parejas. Les
juntamos un viernes por la tarde y un sábado. La idea era tratar los conflictos
de pareja y familiares. Para lo que el ponente, les propuso por la tarde hacer
un cara a cara. Tenían que estar en pareja cara a cara y hablar de las cosas
que les preocupaban, que no iban bien entre ellos, o cosas a mejorar. Para esta
gente, el ponerse a hablar hombre y mujer de esa manera es algo inusual, y en
ocasiones casi imposible. Los que lo hicieron estaban muy agradecidos a la
propuesta, pues les había ayudado mucho y habían estado unas cuantas horas
haciéndolo. Otros no llegaron a animarse a hacerlo, y al oír las otras
experiencias se arrepintieron. Concluyeron que el diálogo y aprender a
escucharse era importantísimo para la vida de pareja y familiar. Pero ahí no
acabaron las sorpresas, en esta ocasión fue el ponente el que quedó sorprendido
al enterarse que por estos pueblos el hombre y la mujer siguen durmiendo
separados en su gran mayoría y que sólo se juntan para tener relaciones. Uno de
los motivos que dieron fue que las mujeres, cuando tienen la menstruación, pueden
contaminar al hombre y hacer que pierdan salud por ejemplo. El ponente, que
también es baribá, no salía de su asombro y por supuesto les instruyo para que
dejasen esas creencias absurdas. Participaron unas ochenta y cinco personas,
pues alguno se vió obligado a venir sin su pareja, pero no quería perderse la
riqueza de este encuentro. Fue un ambiente festivo y formativo que agradecieron
los del grupo familia y que esperamos poder volver a repetir.
miércoles, 18 de abril de 2018
Nicolas
Los
pasados lunes y martes celebramos nuestra salida de Pascua con los jóvenes,
encuentro que hacemos yendo a alguna otra parroquia o población en bici, aunque
cada vez menos jóvenes van en bici, aun se mantiene un nutrido grupo de
participantes. ¿Qué cómo van los demás? En motos, este año un grupo de quince
chicas a pie, en el coche de la misión. Cada uno como puede o quiere. Este año
no era uno de los años más duros, pero entre ida y vuelta unos sesenta
kilómetros. Cierto es que con el calor realmente se hace durilla la cosa. El
caso es que este año no puedo decir que soy el más anciano que va en bici, pues
Nicolas nos ha acompañado, y es un hombre realmente mayor, abuelo incluso,
aunque aquí eso quiere decir poco, pues yo tengo edad de sobra para serlo.
Nicolas
es el antiguo presidente de la comunidad de Sakaru, tiene costumbre de rodar en
bici, pues cada domingo va al mercado de Siki, unos nueve kilómetros de
distancia de su casa, para ver a los amigos y tomar algo con ellos. No es que
sea ejemplo de santidad su vida, pero sí de fe fuerte y siempre animando a la
comunidad. Este año le lancé el reto de acompañarnos, pues otros años nos había
acompañado un tramo. Él recogió el guante y ha hecho toda la salida con
nosotros, ha participado con los jóvenes en la reunión y, hasta que pinchó su
bici cerca de casa, no se bajó de ella. Al final andaba un poco cansado, pero
estaba feliz de haber podido disfrutar de la fiesta con los jóvenes. Cuerpo de
anciano, corazón joven.
miércoles, 28 de marzo de 2018
Detalles que tocan el corazón
El pasado domingo celebrábamos la festividad
del domingo de Ramos. La primera de las tres procesiones la empecé en el pueblo
de Siki, es una procesión larga, con mucha asistencia de gente y alegre. Este
año faltaba alguien, era Eli. Eli es un gando que tuvo la polio de pequeño, de
siempre ha ido arrastrándose, pero hace años que se mueve con un triciclo, pues
los brazos los tenía válidos. Hace unos meses se le paralizó la parte izquierda
del cuerpo, ¿la razón, un ictus, un derrame? No la sabemos exactamente. Pero
esto le ha tenido postrado en la esterilla unos meses. Ahora hemos conseguido
que vaya saliendo y que deje que le empujen su triciclo. Pero no se aleja mucho
de casa, pues no controla los esfínteres por el momento. Al pasar la procesión
de los ramos por delante de su casa nos acercamos a saludarle y darle un ramo.
Eli lloraba emocionado, por un lado el dolor de no poder participar, por otro
el que la comunidad no dejara pasar la oportunidad de acercarse a compartir con
él la fiesta. Tocado por la emoción vi a Gabriel, a él siempre le han tenido
que llevar a cuestas, o como ya os conté, ahora en silla de ruedas. El caso es
que la procesión es larga, y ahí iba un crío de no más de ocho años, empujando
al silla de Gabriel, con alegría y Gabriel con su silla llena de palmas, riendo
y disfrutando. Ese niño “carga” con su hermano cada día, pero se le ve
inmensamente feliz por poder hacerlo. Esta gente sí que entiende lo que es
proclamar que Jesús es el Rey que entra en Jerusalén sin traicionarle después.lunes, 19 de marzo de 2018
Sorpresas te da la vida
El otro día me encontré con una agradable
sorpresa. Estaba de camino, con la moto, para hacer la catequesis en un poblado
gandó, Garu. Con la moto porque no había camino para el coche, y aquella
población está en medio de la nada. Cuando al llegar a la altura del camino,
donde antiguamente se estrechaba, me encuentro que han pasado las máquinas y
han hecho un camino ancho por el que pueden pasar incluso los camiones. El
motivo por el que han hecho dicho ensanchamiento es más cuestionable, pues
probablemente lo han realizado para poder sacar el algodón más fácilmente.
Sabiendo que el dueño de todas las fábricas de algodón es el actual presidente
del país. Pero lo que sí puedo constatar es que el haber ampliado la vía, hace
salir un poco del aislamiento a esta población, la mejora de las comunicaciones
es siempre un avance importante. Como podéis ver en la foto, no es que hayan
hecho una autopista, aunque para nosotros casi lo es. Muchos años de sufrir con
la moto todos los compañeros que han estado yendo a esa catequesis, ahora,
aunque llueva, podremos ir en coche, siempre es más seguro.
miércoles, 28 de febrero de 2018
35 años de peregrinación
jueves, 22 de febrero de 2018
Matrimonios forzados
El otro día me llamaron para decirme que una
chica de quince años, de una de nuestras comunidades, había sido dada en
matrimonio forzado a un chico musulmán de otro pueblo. La familia no quiere que
sea católica, por lo que decidieron dársela a ese chico, para que no continuase
su relación con un chico de la comunidad. Por desgracia, esta práctica de
matrimonios forzados sigue vigente por aquí, aunque por supuesto está
absolutamente prohibida por ley. Siempre hay dinero por medio y una vez la
familia de la chica lo ha recibido, normalmente ya no quieren devolverlo porque
se lo han gastado.
En
este caso la chica huyo de la casa, y el marido despechado convocó a la gendarmería
a la familia del otro chico. Yo les dije que contaran la verdad y que dijeran
que ellos no habían cogido a la chica porque era menor de edad, pero que los
otros habían hecho el matrimonio forzado. Al final, el marido denunciante sigue
en el calabozo y los otros han sido liberados, por supuesto pagando una cierta
cantidad de dinero a los gendarmes, pues la corrupción sigue presente. Una lacra, la de estos matrimonios fruto de la ignorancia, con la que hay que acabar y que a través de la educación que hacemos en
las comunidades ha disminuido bastante, pero todavía queda por hacer.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


