viernes, 30 de noviembre de 2018

Descubriendo, aprendiendo

En el camino entre Seeru y Bori
Ya estoy concluyendo mi octavo año en la misión, y este año he descubierto, una vez más, nuevos e interesantes lugares. Al principio de año viaje por el sur de Burkina y entre al norte de Togo, no estuvo mal. En julio fui a conocer Grand Popo y todas las cosas interesantes y bonitas que se pueden ver allí, fuimos en piragua, vimos manglares, el encuentro del río con el mar, y eso que no me habían hablado muy bien del sitio. Si no fuera porque estaba con paludismo, seguro que lo habría disfrutado todavía más. En octubre decidí tomar un camino cercano a la misión que nunca había recorrido, luego entendí porque nunca lo había recorrido, estaba desastroso, pero tenía rincones preciosos y vistas maravillosas. Al final, en la vida, hay que arriesgar y seguir las intuiciones, porque corremos el riesgo de no poder disfrutar de lugares únicos. Pero todo esto es anecdótico, pues lo importante es que sigo aprendiendo muchísimo de esta gente con la que convivo, lecciones de vida que espero no se me olviden. Aprendo de su cultura y de su manera de vivir. No es que todo lo hagan bien, ni mucho menos, pero conservan valores ancestrales que no deberíamos perder, y ellos sí tienen ganas de aprender y de conocer, sobre todo tienen ganas de Jesucristo.

viernes, 23 de noviembre de 2018

Aporofobia

Parece ser que recientemente, el diccionario de la lengua ha admitido esta palabra como nueva. Pero por desgracia, esta palabra describe una situación tan vieja como el ser humano. Aporofobia significa odio al pobre, y eso es lo que nuestra sociedad sigue teniendo. Mucha gente reclama que el extranjero, sobre todo si es pobre, tiene que entrar de manera legal a nuestro país. Pues los tres campesinos que han intentado ir a España de vacaciones, invitados por los antiguos misioneros, tenían todos los papeles en regla y su visado correspondiente. Pero si es así ¿por qué han estado encerrados, como si fueran delincuentes, diez días en Bruselas hasta que han sido deportados? Tenían todos los papeles que les había exigido el gobierno español, sin embargo la policía belga de fronteras decidió que uno de los papeles tenía que estar legalizado de otra manera, o bien que cada uno tenía que llevar en el bolsillo mil quinientos euros. Al no tenerlos, les quitaron los móviles, para dejarlos incomunicados y les amenazaron con la prisión si no firmaban su deportación voluntaria. Supongo que el policía vio a tres paisanos que mirarían todo alucinados, que hablarían entre ellos baribá y que posiblemente llevaban una ropa que no era la más apropiada para alguien que se supone con recursos. Ha dado igual la intervención de mucha gente, incluida la embajada de España en Bruselas, para demostrar que estaban invitados veinte días y que volverían a sus casas. Al final les han deportado y al llegar a Cotonou acusado de tener un visado falso. Menos mal que aquí tenían algún conocido policía que les ha librado de la corrupción, pues les retuvieron para sacarles dinero. Han sido tratados como delincuentes, cuando sólo habían aceptado una invitación y puesto toda su ilusión por conocer la tierra de aquellos que han trabajado durante años en la suya. Algo estamos haciendo mal cuando estas cosas suceden.

miércoles, 31 de octubre de 2018

Signos de esperanza

Una vez más hemos sufrido el ataque de la gente de la religión tradicional, aunque en realidad no es la religión tradicional baribá. Han secuestrado una mujer casada y que estaba embarazada. Casada por la Iglesia con un catequista. En el pueblo todo el mundo está enfadado, no sólo los católicos. Pero ellos, que no son muy buena gente, se niegan a soltarla y utilizan siempre el miedo. Dicen que si sale de la choza donde está encerrada recibiendo los espíritus (fetiches) que entonces morirá. Fuimos el otro día a hablar con la familia paterna de la mujer, que ha estado de acuerdo con el asunto, para que la liberaran. Allí había un joven musulmán, con barbas de esas que nos harían tener cierto respeto por las apariencias, que defendía la liberación de la mujer con ahínco. Cuando el viejo de la casa le dijo que quienes éramos los cristianos para decir nada sobre el asunto, que éramos los últimos en existir, el joven musulmán le dio una lección de historia y le dijo que existíamos seis siglos antes que el islam y que los curas éramos hombres de Dios. Me quede boquiabierto. Por desgracia, a pesar de haber llevado el caso a la policía, la cosa no ha acabado bien, pues el marido ha tenido miedo (envenenan a la gente antes de dejarlas salir con vida) y ha llegado a un acuerdo con esta gente. En medio de todo este dolor, aun se viven signos de esperanza y hay gente que busca vivir en paz y con respeto.

martes, 16 de octubre de 2018

Nueva escuela


El pasado uno de octubre, las hermanas oblatas de la parroquia inauguraron, por fin, el nuevo colegio de primaria que lleva el nombre de Sta. Teresita de Liseux. Digo por fin porque se suponía que tenían que haberlo inaugurado el curso pasado, pero por problemas logísticos y de personal, hemos tenido que esperar hasta este curso. Se ha incorporado una nueva hermana a la comunidad, ahora son cuatro. Se llama Cecile y tiene el título oficial de maestra. Por el momento empiezan sólo con el primer curso de primaria. El día de la inauguración sólo tenían catorce alumnos, ahora ya tienen veinte. Como hubo dudas de la presencia de esta hermana hasta última hora, no se pudo anunciar con suficiente tiempo. Pero ya es un buen número para empezar. La escuela tiene tres aulas, un despacho y un almacén. La financiación de la construcción ha sido donada por la parroquia, con todas las aportaciones que nos dan, también podemos ayudar a los demás. Esperamos que sea una escuela referente en calidad y buen hacer con los alumnos. De hecho hay familias que han hecho repetir curso a sus hijos para que pudieran estudiar en esta escuela, y en ocasiones han sido los críos los que han pedido repetir para poder estudiar en la escuela de las monjas.

domingo, 30 de septiembre de 2018

Nunca llueve a gusto de todos


A mi retorno de vacaciones me he encontrando los caminos de la misión casi peor que nunca, realmente destrozados. Ya me habían dicho que este año las lluvias habían caído con ganas, una barbaridad, de hecho hay varios caminos a algunos de los pueblos que están intransitables, también para las motos. No he podido llegar a dos celebraciones porque en ambas ocasiones me he encontrado el camino totalmente cortado por camiones que se habían quedado embarrados y hundidos al mismo nivel y habían hecho imposible continuar. Tanta lluvia nos fastidia a los que conducimos, pero como es normal les encanta a los agricultores, aunque alguno ha sufrido que sus campos quedaran arrasados por corrientes de agua. Sin lugar a dudas el clima está cambiando y eso lo notan las gentes que se dedican al campo. Pero en medio de todas esas dificultades y de tener que circular muy despacio con el coche para no estropearlo, una vez más te encuentras a esta gente que son capaces de hacer lo que haga falta para poder trasladar sus casas de un lugar a otro. Auténticos maestros del equilibrio, casi podríamos decir que es milagroso que lleguen al destino sin perder todo el equipaje. Ellos están acostumbrados a las contrariedades y no les desaniman.

miércoles, 25 de julio de 2018

Alejandro

Cuando llegué por estas tierras, fui acogido en la parroquia de Bembereke por Alejandro, burgalés, amante del vino de su tierra por encima de cualquier otro, sacerdote de Oviedo, que estaba solo en esa inmensa parroquia. Hombre cordial, de acogida exquisita, siempre atento a las necesidades de cualquiera. Estos años compartidos han dado fruto a una amistad sincera, lo que no quiere decir que no tengamos diferentes maneras de ver las cosas, y que no hayamos “discutido” más de una vez por “cómo” hacerlas. Pero lo que jamás podré decir a Alejandro es que no haya realizado su labor con todo el corazón, todo el cariño y toda su entrega, pues eso sería faltar a la verdad. Después de catorce años, ha tomado una decisión que a mi parecer es prudente, vuelve a su diócesis de Oviedo a seguir haciendo misión. Como el dijo el día de su despedida, siempre ha llevado a África en el corazón y la seguirá llevando. Gran orador y amante de la buena conversación, hombre bien formado y entusiasta del movimiento cultural cristiano, me ha regalado grandes reflexiones que siempre me han llevado a cuestionarme mis posturas ante la realidad. Doy gracias a Dios por habernos hecho encontrarnos en el tiempo y haber podido compartir con él estos años. En broma, al hacer una excursión y ponérsele el pelo rojo por la tierra, yo le llamé Pumuki pues es bajito y se parecía al duende. Pero es de esos duendes, que aunque tenga cara de trasto, da buenos consejos.

miércoles, 4 de julio de 2018

El dinero a toda costa

 Últimamente andan las cosas un poco revueltas por nuestro entorno. La conclusión no puede ser otra que cuando el dinero te coge el corazón, todo deja de importarte y no respetas ni la vida humana. Por la zona han vuelto con fuerza las acusaciones de brujería, tienen costumbre de  acusar a gente que está intentando salir de la miseria, luchando por sus vidas y sus familias y que están consiguiendo ahorrar un poco de dinero. Normalmente ganado con mucho esfuerzo y sudores. Los celos son malos compañeros y siempre hay gente envidiosa que utiliza a algún tercero para hacer acusaciones de brujería, normalmente niñas que caen al suelo, tiemblan y gritan. Luego influidas por la persona celosa o por alguien del entorno, comienzan a hacer las acusaciones. Hemos tenido, una semana, en casa del cocinero de la misión, a una mujer protegida pues la habían amenazado con matarla. Hace unas semanas, en un pueblo que pertenecía a nuestra parroquia, mataron a un hombre a palos, también acusado de brujo. La policía está siguiendo el caso, pues los que provocaron la acusación, y estaban a la cabeza de los que pegaron la paliza, resulta que tenían deudas con él, nada mejor que eliminarle para cancelar las deudas. Si te acusan de brujería y das dinero, quedas libre de la acusación. Pero hay un nuevo fenómeno que es todavía más doloroso, el otro día desapareció un niño de cuatro años en un pueblo cercano. A los días encontraron colgando de una cuerda, que estaba en un árbol, un saco. Al abrirlo encontraron el cuerpo del niño sin la cabeza. Parece ser que hay unos señores, llamados gaiman, que se dedican a hacer una serie de celebraciones y sacrificios, cosa hasta ahí normal en el entorno, pero que en su caso lo hacen con sangre y vísceras de niños pequeños y de chicas jóvenes. Resulta que no es el primer niño que desaparece. Esta gente es muy rica, pues para hacer este tipo de sacrificios humanos exigen muchísimo dinero. La ignorancia de la gente, la desesperación por alguna enfermedad o problemas familiares, o simplemente el mal por el mal, hacen que los gaiman se aprovechen para enriquecerse sin escrúpulos. En medio de toda esta barbarie, los chicos siguen alegres y con la esperanza de un futuro mejor. Ya han empezado sus vacaciones que consisten en ir a ayudar al campo para el sustento familiar.