Os escribo en esta ocasión desde Ouagadougou, capital de Burkina Faso, en un rato partiremos para Benín de nuevo. La razón por la que estoy aquí es porque hemos venido a traer a Monseñor Bernard, arzobispo de Tours que nos ha dado el retiro. Después de una semana de oración, que sienta bien al cuerpo y al espíritu, emprendimos viaje hacia aquí. El calor es intenso, el sábado cuando veníamos estuvimos bajo unas temperaturas que rondaron los cuarenta y cinco grados, podéis imaginar el calor. Dicen que este año se ha adelantado. Aquí nos han recibido los padres blancos en un centro de aspirantes. Hay treinta y dos jóvenes, alguno con carrera terminada y ejercida, estudiando filosofía para luego pasar al noviciado de los padres blancos. Es una gozada ver estas vocaciones tan firmes y serias. Ayer tuve la oportunidad e ir con mi buen amigo Charlin, al que he reencontrado aquí, a una celebración de la misa dominical en un colegio internado. Era impresionante ver como cantaban las 145 chicas que estaban allí y con que atención seguían la celebración. La verdad es que escuchándolas era fácil sentirse cerca de Dios.
domingo, 30 de enero de 2011
miércoles, 26 de enero de 2011
En medio de la polvareda
El viernes pasado aterrizó la maleta que me faltaba en casa, deformada, con el candado forzado y llena de polvo, pero no faltaba nada y por fin puedo hacer las mudas con normalidad. El que estuviera llena de polvo es lo único realmente normal y más en este tiempo del armatan, que es el viento del norte, que porta la arena del desierto y deja todo que da gusto verlo.
Pero la maleta no llego sola a la misión, llegó con monseñor Bernard, arzobispo de Tours. Él nos está dando el retiro de cinco días en el que estamos inmersos. En medio de tanto cambio y aclimatación, siempre es bueno tener unos momentos de paz y encuentro profundo con el Señor. Estamos todos los sacerdotes de la diócesis juntos, incluidos los religiosos y ha sido la oportunidad de conocerlos, también al obispo que se llama Martin y está siendo muy atento conmigo. En la foto estoy con las monjas de Fo Bouré y el arzobispo de Tours.
martes, 25 de enero de 2011
Celebrar
Hoy hemos celebrado la conversión de S. Pablo en medio de nuestro retiro y también celebro que al estar en N´Dali, tengo la posibilidad de escribiros con mayor seguridad de que, aunque siga siendo lento, esto no se caerá en el peor momento y me deje sin poder contaros cómo va la vida por aquí. En estos catorce días ya he estado con fiebre y también con descomposición de estómago, pero todo ha pasado, nada fuera de lo normal de lo que es una adaptación a un medio que es totalmente diferente del nuestro. El calor empieza a notarse, y eso que los primeros días por la noche nos daba un respiro. Aquí a las diez de la noche estamos a treinta grados. La previsión es que vaya subiendo poco a poco la temperatura. Dicen que febrero, marzo y abril son los peores meses con respecto al tema del calor.
Nada más llegar a la parroquia empezaban las convivencias de final de las etapas. Las etapas son las de la iniciación cristiana que, como poco, dura alrededor de tres años. Al terminar la convivencia se han empezado a celebrar las tres etapas en las distintas comunidades. La primera etapa es cuando la persona elige su nombre cristiano y se le impone la cruz, en la segunda el rito del "effeta" y en la tercera la adhesión al Credo. Si han finalizado todas las etapas y continúan, en cuaresma tienen una convivencia más larga para poder bautizarse en Pascua. Ya os las contaré más detalladamente. La verdad es que impresiona ver a gentes de todas las edades diciendo si a Cristo y comprometiéndose de una manera fiel con la comunidad y la fe. En la foto está Luis Ángel delante de una capilla antes de que empezáramos la celebración.
lunes, 17 de enero de 2011
La primera impresión ¿es lo qué cuenta?
Dicen que la primera impresión es lo que cuenta. Llegue a Benín el pasado martes, ya casi llevo una semana aquí. Después de haber perdido una maleta que todavía no he recuperado y llegar ciertamente cansado a Cotonou, Luis Angel y Juan Pablo que son mis compañeros, junto con Dominica monja dominica de la anunnciata e Isidro sacerdote de Plasencia del SMA me recibieron muy cariñosos en el aeropuerto. Esa primera noche la pasamos en Cotonou donde estabamos a 30 grados con una humedad grande, aun así como estaba agotado dormí muy bien. Al día siguiente a las 6,30 de la mañana comenzamos el viaje para Fo Boure, suele tardarse, si todo va bien, alrededor de 9 horas para recorrer 525 kilómetros, pero como tuvimos que hacer alguna gestión por el camino llegamos cerca de las 20 horas. Allí me esperaba la comunidad, todos cantando y dándome la bienvenida, "padre Rafael, gracias por venir, esperamos que te encuentres bien aquí, qué tal tu familia, tus hermanos, tus hermanas, tu madre, etc". Algo emocionante, que como podéis imaginar os cuento porque me lo iban traduciendo. Ya iré contando, pues como podéis imaginar, el país impresiona. Carecen de las cosas que a nosotros nos parecen más básicas, pero de lo que no carecen es de alegría, capacidad de acoger y de agradecer. Un abrazo desde Fo Boure.
martes, 14 de diciembre de 2010
Fiesta de la luz en medio de la oscuridad
Con motivo del 8 de diciembre, fiesta de la Inmaculada Concepción de María, en Lyon se hace una gran fiesta, la fête des lumières, la fiesta de las luces. Su origen es en agradecimiento a la Virgen por protegerles de la peste. En la actualidad queda un poco relegado el origen de la fiesta por la movida social, cultural y económica que hay alrededor.Sí económica. Una fiesta que es de agradecimiento a la Virgen, en la que los creyentes rezan y van con sus candelas encendidas hasta la colina de Fourvière, en las ventanas de las casas se prenden velas toda la noche. Pero eso ha pasado al olvido de muchos lioneses que ni saben del origen, y mucho menos lo conocen la mayoría de los visitantes. Sin embargo en lo alto de la colina, en medio del precioso espectáculo que se monta por toda la ciudad, destaca una luz sobre las demás, Merci Marie, gracias María. Esa luz que resplandece en este tiempo de espera que es el Adviento, este tiempo en el que los días se acortan y aumenta la oscuridad. Pero ahí esta Ella, nuestra madre, con la Esperanza en su vientre, la única Esperanza para poder vencer la oscuridad en nuestras vidas. También es tiempo de finalizar para mi la experiencia del estudio académico del francés, ya vuelvo para España a pasar estos días de Navidad junto a la familia. Agradezco a María bajo la advocación de Fourvière el cuidado que me ha dispensado en estos dos meses y medio de estancia en Francia.
sábado, 27 de noviembre de 2010
La mesa compartida, mesa del Reino
sábado, 13 de noviembre de 2010
¿Es imposible la convivencia?
El otoño está en todo su esplendor en el parque de la Tête d´Or, allí se encuentra esta escultura. Un grupo de personas intentando mover el mundo. Sí, mover nuestro mundo, transformarlo, ¿es posible en nuestros tiempos? ¿Estamos viviendo un otoño en la convivencia de los seres humanos? Cuando veo las noticias y observo que en Irak se persigue y se aniquila a los cristianos por la mera razón de sus creencias, tengo la tentación de pensar que este mundo no tiene solución. Que las hojas del Amor van cayendo de cada uno de nosotros y que es imposible arreglarlo.
Pero, gracias a Dios, cada día nos regala pequeños signos que nos hacen ver y contemplar donde puede estar nuestro gran problema. En clase en la Alliance Française estamos quince personas de distintas nacionalidades, todos tenemos la misma necesidad, aprender francés, todos tenemos algo en común, ese algo en común es que ninguno podemos dar lecciones a otro, que ninguno podemos creernos superiores al compañero de al lado. De hecho el sentirnos con la necesidad de aprender, nos hace estar unidos y ayudarnos solidariamente. Cuando en el mundo la soberbia de las naciones y el egoísmo o el fanatismo hace que la humanidad se encuentre enfrentada, en clase se puede observar como se ayudan y se estiman, un estadounidense y un iraní, una rusa con una ucraniana, una china y una coreana del sur y una larga lista de ejemplos. Sus dirigentes parecen no ponerse de acuerdo, será que les hace falta descubrir que no lo pueden todo. Para poder volver a florecer esta primavera, es necesario abandonar la soberbia que se nos cuela de la manera más insospechada y ser humildes. Esto se consigue con facilidad si vamos a clase de idiomas y nos apuntamos a aprender el lenguaje del Evangelio. Estoy convencido que es la herramienta más válida para poder mover y transformar el mundo.
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