viernes, 31 de enero de 2025

Aprender a compartir

  


Durante las pasadas vacaciones de Navidad, hicimos el primer campamento parroquial de niños. Fue un éxito, aunque nos faltaron los niños de una comunidad, hubo 131 participantes. Nada mal para ser la primera vez. Los niños comparten rápidamente sus alegrías, sus cantos, sus bailes, sus juegos. Pero algo que es muy especial aquí, es la manera que tienen de compartir su comida. La capacidad que tienen de vigilar que los más pequeños no se queden sin su ración. Verlos compartir el mismo plato, y comer por turnos, es algo maravilloso. Aprenden desde muy pequeños a guardar un orden, y estar atentos a que todo el mundo pueda comer algo. Eso no implica que siempre hagan todo bien, son niños y hacen las maldades típicas de críos, pero hay un sentido profundo de cuidar al más desvalido que emociona. Ver como el responsable diocesano, Michel, de la parroquia de Biro, está siempre disponible para venir a formar a los niños y responsables, es digno de mencionar. Este hombre, casado y con hijos, está siempre a disposición del madeb (movimiento de apostolado de los niños de Benín), pero siempre en diálogo con su mujer, pues no hay que descuidar las cosas de casa. Gente que no abandona su compromiso y lo mantiene a lo largo del tiempo. La constancia en compartir su vida con los pequeños le hace sentir que está por el buen camino.

lunes, 30 de diciembre de 2024

Buscando regalos


 En esta época de Navidad mucha gente anda como loca buscando regalos para hacer algún presente a alguien querido. No me parece nada mal, siempre que el mundo de las compras no desenfoque lo que realmente estamos celebrando, que no es otra cosa que Dios está con nosotros, nuestro Salvador se hace carne, de manera sencilla. No es la primera vez que acudo a una comunidad y me vuelvo de ella con algún regalo, pero lo que es un espectáculo a veces, es ver como se encargan de buscarlo. Hace un par de semanas fui a la comunidad de Wonko, donde sólo hay un cristiano declarado. Al llegar con la moto vi un revuelo de niños y adultos persiguiendo algo. Al final vi de que se trataba. Un gallo que corría de un lado para otro entre las hierbas huyendo de ser atrapado. La vez anterior que les visité, al irme, intentaron cazar un gallo para regalármelo, pero la cosa duraba mucho tiempo y les dije que gracias y que no se preocuparan. Esta vez habían empezado antes de mi llegada, y aun así estuve esperando más de veinte minutos a que, por fin, una mujer atrapara el animal. Jolgorio y algarabía por el logro y rápidamente me fue dado el presente. Por supuesto lo agradecí convenientemente, pero sobre todo por el esfuerzo que hacían, físico en la persecución y de generosidad compartiendo lo poco que tienen. Ver esa alegría que tienen por la visita, merece la pena los más de veintiséis kilómetros de pistas malas en moto.

sábado, 30 de noviembre de 2024

Raphaëla

 

Hace poco fuimos a gando Booru para hacer la presentación de una recién nacida y darle el nombre cristiano, rezar por ella y ponerla en manos del Señor. ¿De quién es hija Raphaëla? Pues del único católico adulto que asiste a las catequesis en ese pueblo, en teoría son dos, pero el otro no suele asistir por sus “muchas ocupaciones”. Por eso fui acompañado de varios gando de Sisiguru y de Jacques, catequista en lengua francesa que es berba, una etnia del Atakora. Había un grupo nutrido de personas para la oración, ¿Venían por el hecho de ofrecer la niña a Dios o porque el padre ofrecía comida después de la oración? Pues no creo que las dos cosas sean incompatibles, aunque lo segundo ayuda. Sin ser muy participativos, estuvieron en la oración de manera respetuosa, y por lo que nos dijo el padre de la criatura unos días después, a la gente le gusto nuestra manera sencilla, a la vez que profunda de rezar. Esperemos que la vida de Raphaëla esté llena de oportunidades de crecer con salud, pudiendo estudiar y sobre todo junto a Dios.

miércoles, 30 de octubre de 2024

Misioneros

 


Este mes de octubre que concluye es el mes de las misiones por excelencia. Mucha gente felicita, anima, e incluso admira la labor de los misioneros. Pero qué es ser misionero sino salir a anunciar algo que te llena, que da sentido a tu vida, a Alguien que es el verdadero Amor y fundamento de tu existencia. Ese salir, no significa sólo irse a países lejanos, sino salir de ti mismo, de tus comodidades, de tus lugares donde te sientes seguro, ser valientes y anunciar a Jesucristo en la vida diaria. Todos estamos llamados a ser misioneros. Aquí la gente de la parroquia lo tiene claro, aunque no siempre son capaces de hacer misión, sí que saben que están llamados a hacerla. Porque son minoría, porque el entorno no es un entorno de cultura de cristiandad, porque Jesús de Nazaret es un gran desconocido para esta sociedad. Y son valientes, les siguen criticando, machacando, menospreciando, quitándoles las pertenencias dentro de las mismas familias, sólo por haberse convertido e ir a la iglesia. Por eso comprenden la importancia de anunciar a Dios que es Amor, a Dios que es perdón, a Dios que es misericordia. Con esta gente uno aprende a ser misionero y lo importante que es pegarse palizas y agotarse por anunciar a Jesucristo. Que todos seamos misioneros donde nos encontremos.

lunes, 30 de septiembre de 2024

MADEB

 

El madeb, es el movimiento de apostolado de los niños de Benin. En nuestra diócesis hacemos varias actividades a lo largo del año, nos juntamos muchos, como ya os hemos contado en alguna ocasión, en febrero, en la peregrinación de niños, y también tenemos en octubre y pascua la formación de los responsables. En las vacaciones escolares hacemos el campamento de toda la diócesis, este año tuvimos unos quinientos niños, fue en Kalale, una de las parroquias más alejadas del centro de la diócesis, y donde es complicado llegar todo el año, más en época de lluvias. Aun así, las demás parroquias participaron con un buen número de chavales. Es una gozada ver como los críos tienen ganas de formarse y aunque alguna cabezadita cae en las charlas, las siguen con interés. Luego las noches son animadas con teatros, cantos y bailes. También con devociones marianas. No faltan los momentos de oración y eucaristías a diario. Una de las actividades es descubrir el sitio donde estamos y darnos un buen paseo por toda la ciudad, saludando a alcalde, rey, delegados, y otras autoridades, como los imanes. A pesar del barro o polvo y cansancio lo disfrutamos. Esta actividad se hizo en julio, luego vinieron las vacaciones, y ya estamos de nuevo a tope reincorporados en las actividades parroquiales y diocesanas. Mañana empieza la asamblea de comienzo de curso. Que tengáis un buen año pastoral todos.

miércoles, 31 de julio de 2024

El hombre propone y Dios dispone

 

Estas últimas semanas por distintas circunstancias no ha sido posible cumplir el programa como estaba previsto. Unos días por tener contracturas que inhabilitaban para llevar las motos o el coche, otras por las fuertes lluvias, en ocasiones el camino ha desaparecido y se ha convertido en un rio imposible de atravesar con casi ningún vehículo a riesgo de tener un accidente. Incluso llegando a los sitios, la lluvia empezaba a caer con fuerza y había que refugiarse en algún sitio pues, como es lógico, la gente de la comunidad que tiene más cabeza y conocimiento de la naturaleza no se presentaba. Es doloroso no poder acompañar a esta gente por distintas circunstancias, pues son gente abandonada por casi todo el mundo y agradecen nuestra presencia. Pero hay que aceptar con humildad que somos limitados y que por distintas circunstancias de la vida, hay muchas cosas que no podemos hacer como habíamos planeado, aunque fuera para el bien de otros. Todo esto hay que aceptarlo con humildad y mucho ánimo esperando la próxima ocasión en la que podremos realizar lo previsto.

sábado, 29 de junio de 2024

Escasea el alimento

 


Estamos en el comienzo de la sesión de lluvias, que no acaba de arrancar como debía. Siempre es un tiempo difícil para esta gente, pues las reservas del año empiezan a escasear. El año pasado la cosecha fue mala, por lo cual el problema se agrava. Mucha gente come sólo una vez al día, si lo hacen, o cada dos días. Pero los hay que se han quedado sin nada con qué dar de comer a sus familias. El otro día vino un paisano a pedir que le prestáramos un saco de maíz, unos 110 kilos, para poder comer hasta que la nueva cosecha empiece a dar sus frutos. Aun así, no se les ve tristes o desanimados, siempre confiando en Dios y en que las lluvias les proporcionaran comida para el próximo año. El problema es que muchos se endeudan para poder cultivar y mucho de lo que cosechan es para poder devolver lo que les han prestado. Esperemos que el buen Dios nos envíe suficiente agua como para poder subsistir dignamente.