lunes, 7 de febrero de 2011

Los milagros existen


 Os he hablado del hospital de Tanguieta porque camino de Burkina estuvimos el viernes durmiendo allí y a la vuelta, el lunes, también nos quedamos allí para que curasen el dedo de Juan Pablo. Tuve la oportunidad de conocer aquello y sobre todo compartir con la comunidad de teatinas. Cristina y Encarnación fueron grandes anfitrionas, nos explicaron todo lo que allí hacían, como convivían con la muerte, que en muchas ocasiones era absurda, pues llegaban los niños o mayores demasiado tarde por haber intentado curarlos los brujos. Entonces llegaban con unas infecciones imposibles de salvar. Pero convivir con la muerte es normal en un hospital, aunque aquí desespera ver que en muchos casos la enfermedad podía haberse curado si se hubiese llegado a tiempo, o quizá si tuvieran recursos para poder llegar hasta allí. Pero lo que es verdaderamente emocionante es ver la dedicación, el cariño, la forma de tratar a los enfermos que tienen estas hermanas. Es algo que de verdad hace saltar las lágrimas. En medio de tanta miseria vi los niños nacidos prematuros, pregunte que esperanza de vida tenían los niños que habían nacido antes de tiempo, y pensaba que me dirían que ninguna. Sin embargo los milagros existen, y casi todos los niños prematuros salen adelante. Las nuevas vidas que triunfan ante la muerte y luchan por salir adelante son una esperanza en medio de tanto dolor.

Un lugar llamado milagro

 Recuerdo esa maravillosa película que dirigió Robert Redford y me he permitido usar el mismo título para hablaros del hospital que los hermanos de S. Juan de Dios, junto con las teatinas, tienen en Tanguieta. Eso está al noroeste de Benín, cercano a las fronteras de Togo, Burkina Faso y Niger. Un hospital con gran fama en toda la región. ¿A qué se debe esa fama? A que allí operan y curan cualquier tipo de enfermedad, incluso lo más complicado. En Tanguieta hay un montón de médicos de todas las especialidades y de enfermeras que cada año vienen de Europa como voluntarios. Es algo muy de agradecer. Pero el auténtico milagro lo realizan los que están allí cada día, en especial un médico que es muy conocido, por su sabiduría, pero sobre todo por su entrega, fray Florian, hermano de S. Juan de Dios. Pero está acompañado de toda su comunidad y de la comunidad de teatinas, con Martina que es de Burkina a la cabeza como superiora. Entre las teatinas me gustaría destacar a dos que son españolas, Cristina y Encarnación, llevan toda su vida dedicada a esta tierra. Fray Florencio muchos días no come con la comunidad, menos mal que le llevan un bocadillo para seguir sin parar con la consulta. Todo esta capacidad viene de hacer oración todas las mañanas a partir de las 6, rezar laudes a las 6,30 y la misa a las 6,45. Por las tardes, rezan en común frente a la imagen de la Virgen el rosario y las vísperas. Está claro que para poder hacer una jornada ininterrumpida de consultas y operaciones de todo tipo, sin descansar, desde las 8 de la mañana a las 23 horas, muchos de los días, hay que dejar que sea Dios quien te lleve.

De vuelta a casa

La última mañana en Burkina compartí la eucaristía a las 7 de la mañana con los aspirantes al noviciado de los padres blancos y con monseñor Bernard. Que placer celebrar de esa manera, todo tan cuidado y con unos cantos que elevan a otra dimensión. Terminada nuestra corta visita a Burkina nos despedimos de monseñor Bernard y de mi amigo Charlin, que es padre blanco, y de los demás miembros de la comunidad que nos acogieron con tanto cariño. El viaje de vuelta fue tan caluroso como el de ida. Nuestro destino Tanguieta, lugar donde intervendrían a Juan Pablo para extraerle una uña que se había machacado trabajando en la misión y que le estaba dando muchos problemas. Todo fue bien en la frontera de Burkina, pero al intentar entrar en Benín, descubrimos, mejor dicho, descubrió el policía que mi visa estaba caducada, creíamos que era de tres meses, pero era sólo de siete días. Así que tuvimos que sacar una visa de 48 horas en la frontera, por lo que ahora soy un residente sin papeles. Ya estamos solucionándolo con el vicecónsul. Al terminar el trámite descubrimos una rueda pinchada, así que bajo un sol de justicia nos tocó cambiarla. Entre tanto un policía nos hizo una serie de preguntas sobre la fe y la Iglesia y Juan Pablo estuvo dándole una catequesis sobre la marcha.

domingo, 30 de enero de 2011

Un país vecino con mucho calor

 Os escribo en esta ocasión desde Ouagadougou, capital de Burkina Faso, en un rato partiremos para Benín de nuevo. La razón por la que estoy aquí es porque hemos venido a traer a Monseñor Bernard, arzobispo de Tours  que nos ha dado el retiro. Después de una semana de oración, que sienta bien al cuerpo y al espíritu, emprendimos viaje hacia aquí. El calor es intenso, el sábado cuando veníamos estuvimos bajo unas temperaturas que rondaron los cuarenta y cinco grados, podéis imaginar el calor. Dicen que este año se ha adelantado. Aquí nos han recibido los padres blancos en un centro de aspirantes. Hay treinta y dos jóvenes, alguno con carrera terminada y ejercida, estudiando filosofía para luego pasar al noviciado de los padres blancos. Es una gozada ver estas vocaciones tan firmes y serias. Ayer tuve la oportunidad e ir con mi buen amigo Charlin, al que he reencontrado aquí, a una celebración de la misa dominical en un colegio internado. Era impresionante ver como cantaban las 145 chicas que estaban allí y con que atención seguían la celebración. La verdad es que escuchándolas era fácil sentirse cerca de Dios.

miércoles, 26 de enero de 2011

En medio de la polvareda

 El viernes pasado aterrizó la maleta que me faltaba en casa, deformada, con el candado forzado y llena de polvo, pero no faltaba nada y por fin puedo hacer las mudas con normalidad. El que estuviera llena de polvo es lo único realmente normal y más en este tiempo del armatan, que es el viento del norte, que porta la arena del desierto y deja todo que da gusto verlo.
Pero la maleta no llego sola a la misión, llegó con monseñor Bernard, arzobispo de Tours. Él nos está dando el retiro de cinco días en el que estamos inmersos. En medio de tanto cambio y aclimatación, siempre es bueno tener unos momentos de paz y encuentro profundo con el Señor. Estamos todos los sacerdotes de la diócesis juntos, incluidos los religiosos y ha sido la oportunidad de conocerlos, también al obispo que se llama Martin y está siendo muy atento conmigo. En la foto estoy con las monjas de Fo Bouré y el arzobispo de Tours.

martes, 25 de enero de 2011

Celebrar

 Hoy hemos celebrado la conversión de S. Pablo en medio de nuestro retiro y también celebro que al estar en N´Dali, tengo la posibilidad de escribiros con mayor seguridad de que, aunque siga siendo lento, esto no se caerá en el peor momento y me deje sin poder contaros cómo va la vida por aquí. En estos catorce días ya he estado con fiebre y también con descomposición de estómago, pero todo ha pasado, nada fuera de lo normal de lo que es una adaptación a un medio que es totalmente diferente del nuestro. El calor empieza a notarse, y eso que los primeros días por la noche nos daba un respiro. Aquí a las diez de la noche estamos a treinta grados. La previsión es que vaya subiendo poco a poco la temperatura. Dicen que febrero, marzo y abril son los peores meses con respecto al tema del calor.
Nada más llegar a la parroquia empezaban las convivencias de final de las etapas. Las etapas son las de la iniciación cristiana que, como poco, dura alrededor de tres años. Al terminar la convivencia se han empezado a celebrar las tres etapas en las distintas comunidades. La primera etapa es cuando la persona elige su nombre cristiano y se le impone la cruz, en la segunda el rito del "effeta" y en la tercera la adhesión al Credo. Si han finalizado todas las etapas y continúan, en cuaresma tienen una convivencia más larga para poder bautizarse en Pascua. Ya os las contaré más detalladamente. La verdad es que impresiona ver a gentes de todas las edades diciendo si a Cristo y comprometiéndose de una manera fiel con la comunidad y la fe. En la foto está Luis Ángel delante de una capilla antes de que empezáramos la celebración.

lunes, 17 de enero de 2011

La primera impresión ¿es lo qué cuenta?

 Dicen que la primera impresión es lo que cuenta. Llegue a Benín el pasado martes, ya casi llevo una semana aquí. Después de haber perdido una maleta que todavía no he recuperado y llegar ciertamente cansado a Cotonou, Luis Angel y Juan Pablo que son mis compañeros, junto con Dominica monja dominica de la anunnciata e Isidro sacerdote de Plasencia del SMA me recibieron muy cariñosos en el aeropuerto. Esa primera noche la pasamos en Cotonou donde estabamos a 30 grados con una humedad grande, aun así como estaba agotado dormí muy bien. Al día siguiente a las 6,30 de la mañana comenzamos el viaje para Fo Boure, suele tardarse, si todo va bien, alrededor de 9 horas para recorrer 525 kilómetros, pero como tuvimos que hacer alguna gestión por el camino llegamos cerca de las 20 horas. Allí me esperaba la comunidad, todos cantando y dándome la bienvenida, "padre Rafael, gracias por venir, esperamos que te encuentres bien aquí, qué tal tu familia, tus hermanos, tus hermanas, tu madre, etc". Algo emocionante, que como podéis imaginar os cuento porque me lo iban traduciendo. Ya iré contando, pues como podéis imaginar, el país impresiona. Carecen de las cosas que a nosotros nos parecen más básicas, pero de lo que no carecen es de alegría, capacidad de acoger y de agradecer. Un abrazo desde Fo Boure.