El sábado 15 de marzo, coincidiendo con la luna llena, realizamos una peregrinación al santuario mariano de la diócesis cuatro de las cinco parroquias del sector. Fue una marcha a pie. Los de la parroquia de Bouanri desde la misma parroquia, veintinueve kilómetros, las otras parroquias cubrieron una distancia de veinte kilómetros. ¿Por qué por la noche? Pues porque el calor es enorme y por la noche, aunque sigue haciendo mucho calor, es algo más soportable. La luz de la luna nos permitía marchar sin tener que utilizar luces artificiales. Una marcha de oración y meditación personal que empezamos a las nueve de la noche. Aunque les dijimos que fuéramos despacio, ya se sabe que la cabra tira al monte, y los jóvenes en cabeza imprimieron un ritmo alto, por lo que los primeros quince kilómetros los hicimos en tres horas. Allí nos esperaban los del pueblo de Wararu, que nos dieron la papilla de maíz para reponer fuerzas y afrontar lo que quedaba. Intentamos que fueran más tranquilos para poder ir rezando todos juntos, no lo conseguimos del todo. Los últimos cuatro kilómetros tuvimos que ponernos delante para frenar los impulsos de los rapidillos y conseguimos llegar en grupo y organizados, haciendo la oración como es debido. Con emoción entraron por la puerta santa del jubileo y a la capilla a rezar, eran las cuatro y media de la madrugada. Llegamos los primeros y luego fueron llegando las otras parroquias. A las ocho de la mañana celebramos todos juntos la eucaristía y después vuelta a casa en un vehículo cómodo y acondicionado. Acondicionado a las maneras de aquí. Por la tarde una buena y merecida siesta.