jueves, 30 de noviembre de 2017

Confiar

Acabamos de entregar un proyecto a una ONG española para que nos continúe ayudando como viene haciendo hasta ahora. La ONG en cuestión es muy seria y hace las cosas bien. No sé si por política interna, aunque pienso más bien que son exigencias de cómo se hacen las cosas en España y por el mundo actual, piden un montón de papeles y facturas, todo debe estar muy bien explicado y nada puede quedar al azar. Todos pensamos que eso es lo normal, pero a mí me hace reflexionar, sobre cómo estamos construyendo el futuro de nuestro planeta. Creo que la desconfianza se ha instalado en nuestras instituciones (cosa normal con tanta corrupción y pillería como hay por el mundo) pero me preocupa que se haya instalado también en nuestros corazones. Hasta ahora éramos los misioneros los que presentábamos estos proyectos, pero se me ocurrió que había que confiar en la gente local y que mi lucha sería porque las instituciones españolas acabaran confiando en ellos también. Para ello hay que darles una oportunidad, formarles y, cómo no, exigirles que hagan las cosas correctamente. El primer envite lo han superado con creces, han hecho un gran trabajo a la hora de presentar el proyecto y el resultado ha sido magnífico, otra cosa será que la ONG nos diga que tenemos que corregir algunas propuestas, pero nadie nace sabiendo. Yo he confiado en ellos y eso les ha animado y han creído en sus propias posibilidades. Es la única manera de crear adultos y gente responsable, si les damos siempre todo, entonces no serán capaces de gestionar sus vidas como es debido. A la vez, tengo que decir que sigue habiendo mucha gente que confía en lo que hacemos por esta parte del mundo, incluso empresas, y que no nos piden nada más que hagamos lo que tenemos que hacer, e incluso nos agradecen nuestra labor. Lógicamente, desde aquí siempre daremos cuenta de cómo empleamos sus dineros y por supuesto agradeceremos su confianza.

martes, 14 de noviembre de 2017

Ser consecuente y aceptar consecuencias

Ya de vuelta a la misión después de un tiempo de vacaciones, y después de tres semanas de ir tomando el pulso a las diferentes cuestiones que se viven por aquí. Me encuentro por desgracia que el tema de Seeru, pueblo en el que presionaron a la gente para pagar al charlatán, ha tenido sus consecuencias negativas para alguno de los que no quisieron renunciar a lo que creían y pensaban que debían hacer. Es el caso de Alain, maestro en la escuela. Aquí en las escuelas de primaria, por desgracia, no hay suficientes maestros del estado, por lo que los padres de alumnos tienen que hacerse cargo del sueldo de ciertos maestros para que puedan dar clases a todos los chavales. Alain llevaba varios años siendo maestro en su pueblo, según el director del centro, el mejor maestro y el más serio de los que tenía. Pero Alain ha tenido la “desgracia” de ser consecuente con lo que creía que debía hacer, fue a uno de los jóvenes a los que les quitaron la puerta de casa y la moto. Como yo denuncié la situación en la gendarmería, la manera de vengarse del pueblo ha sido negándose a que siguiera trabajando en la escuela. Por lo que por no dar mil francos cefas por aquella cuestión, ha perdido su sueldo de treinta mil francos mensuales. Pero no ha perdido su dignidad, ni su fe, ni nadie le podrá pisotear cuando quiera defender lo que le parezca que está bien. No se ha vendido por el dinero, ni tembló cuando le amenazaron con hacerlo. Ha sido valiente defendiendo lo que para él es importante. Por desgracia hay demasiada gente que sabe que hay una gran masa social en el mundo que es capaz de renunciar a cosas esenciales por dinero.

sábado, 30 de septiembre de 2017

Clarisse

 El pasado día 7 del presente, una chica de uno de los pueblos que pertenecían a nuestra parroquia, hizo los primeros votos temporales en su congregación, las oblatas catequistas pequeñas servidoras de los pobres. Una chica estudiosa sin dificultad en el bachillerato, con pretendientes, pero que tenía su vocación clara. Difícil decisión para una chica africana el no tener hijos, pues la maternidad es algo esencial en sus vidas. Hablar con Clarisse sobre su vocación es algo que le llena a una de alegría y de esperanza. Tiene claro que quiere estar entre los más pobres y servirlos. Lo ha visto alrededor suyo, gente abandonada, maltratada, viviendo en la miseria, sin poder comer, sin poder acceder a cualquier tipo de formación. Ella quiere transformar su realidad, no busca notoriedad, ni un camino de reconocimiento y buena posición, simplemente ser dócil a la llamada y estar atenta a los que más la necesitan. Esta congregación que en tiempos tuvo muchas vocaciones, ahora no tiene tantas, de hecho Clarisse es la única que ha terminado de su promoción. Son las hermanas que tienen abierto el centro para niños desnutridos en la parroquia, además de consulta pediátrica, internado de niñas y a partir de este año comienzan colegio maternal y de primaria. Clarisse por ahora está destinada en el sur. Sería una alegría verla por aquí, aunque como tiene capacidad, espero que la manden a estudiar enfermería, a ella le gusta el tema de la sanidad y creo que está preparada para ello.

sábado, 2 de septiembre de 2017

El fenómeno fan

Cuantas veces se habla de los fans, seguidores acérrimos de grupos de música, actores, equipos. Aquí tampoco nos falta ese fenómeno, pero el problema es que son fans de charlatanes, gente que les toma el pelo, todo porque suelen tener miedo debido a la ignorancia. Un fan no es otra cosa que un fanático de algo, y ya sabemos lo que pueden hacer los fanatismos mal orientados. Hace unas semanas, en el pueblo de Seeru, intentaron imponer a todo el mundo que pagara un dinero para ir a ver al charlatán de Wasa Maro, del que ya os he hablado. Cuando me preguntaron los de la comunidad católica, yo les recordé que para nosotros, debido a nuestra fe, estaba prohibido participar y colaborar con esas cosas. Pero los que se empeñaban en obligarles les amenazaron con quitarles las puertas de las casas, y si aun así se negaban les quitarían las motos. Así lo hicieron, pero hubo unos cuantos jóvenes valientes de la comunidad que se resistieron. Como no podía ser de otra forma yo les apoyé y lo puse en conocimiento de las autoridades. Al final, no sin dificultades y disgustos, todo ha vuelto a la normalidad. Los fans son capaces de saltarse las normas, reglas y leyes, solo con el fin de conseguir lo que quieren, imponiendo a todo el mundo sus ideas. Por suerte hay gente en el mundo que es capaz de reflexionar y revelarse ante tales injusticias. Y también, como Iglesia, debemos ser valientes a la hora de defender a los más desprotegidos.

miércoles, 16 de agosto de 2017

Martine

Ayer fue la fiesta de la parroquia, y un año más recibieron la primera comunión los, por ahora, pocos que estaban bautizados de pequeños. Este año teníamos un caso especial, Martine. Esta mujer, madre de siete hijos, no llegó a hacer la primera comunión en su momento, las circunstancias las desconozco, pero sí sé que se casó a muy temprana edad con un hombre que no era católico. Al no hacer su matrimonio por la Iglesia, no pudo comulgar. Su marido empezó las catequesis, pero la vida es caprichosa y murió muy joven, dejándola con cinco hijos. Ella volvió a casa de sus padres, que son nuestros vecinos. Aquí encontró otro hombre, no el más adecuado, con el que tuvo dos hijos más. Entre todos estos avatares, ella nunca dejó su fe y fue fiel a la oración y la misa. Uno de sus hijos entró hace tres años al seminario, y ella decidió dejar la relación que tenía con el hombre que estaba. Con gran alegría para nosotros, hace tres meses nos pidió poder recibir la eucaristía, y nos dijo que ya no tendría más relación con aquel hombre. Así que ayer, a sus cuarenta y cinco años, recibió por primera vez el Cuerpo y la Sangre de Cristo, de manera sencilla y discreta, como es ella, celebró con gozo la fiesta. Por la noche nos trajo una gallina para que celebráramos su alegría.

lunes, 31 de julio de 2017

Poder sonreir

La pequeña Samissi tiene ocho años, nació con labio leporino, y nunca había sonreído, o al menos nunca se pudo ver claramente. En su caso el labio estaba cortado en dos trozos, y le quedaba un trozo de carne en el centro superior del labio, rodeado de los dientes al descubierto. Esta niña gando nació con este problema, que es de fácil operación, por lo que estaba señalada y apartada de los juegos de los otros chicos. Ya se sabe que los críos tienen sus reticencias a jugar con aquellos que son diferentes y que hay que trabajar mucho con ellos para que los acepten. Llevábamos más de un año hablando con sus padres para que accedieran a llevarla a operar. La parroquia se hacía cargo de todos los gastos de la operación, ellos simplemente tenían que llevarla al hospital y pagar la manutención del acompañante. Como el sitio donde la podían operar era Tanguieta, y está lejos de aquí, la familia se fue negando durante todo este tiempo. Pero por suerte, ha venido una misión de médicos italianos al hospital de la diócesis que hacía este tipo de operaciones. Al no ser lejos, su padre se convenció y conseguimos que la llevase a operar. La cría está irreconocible. La foto es del día que salió del hospital, todavía con costra de la operación, pero reconozco que fue muy emotivo verla esbozar una sonrisa. Su vida cambiará sustancialmente, pues pasa a no ser señalada y podrá sonreír a la vida.

sábado, 22 de julio de 2017

Pequeños evangelizadores

 La semana pasada tuvimos el campamento de verano del movimiento de los niños a nivel diocesano. En esta ocasión participaron entre responsables y chavales 268 personas. Es un campamento donde principalmente reciben formación, un montón de charlas. Sorprende ver que siguen teniendo interés y ganas, aunque el cansancio les hace echarse alguna pequeña cabezada durante las ponencias. También se examina a los responsables para que puedan tener la titulación y la pañoleta que les identifica como tales. Por supuesto no todo queda ahí, hay cantos, bailes, teatros y mucha diversión. Nos acogieron con cariño desde la parroquia de N´Dali, donde está la catedral. Yo dormí en un despacho, en el suelo, pero tuvieron a bien dejarme un colchón. Siento que el cuerpo va envejeciendo y que dormir poco y en ciertas condiciones acaba dejándome baldado. Pero la ilusión todo lo puede. Como se aprecia en la foto, estos críos son obedientes, y saben ir organizados, a la vez que mostraban la alegría del Evangelio cuando paseaban por las calles con sus cantos y bailes. Visitamos el ayuntamiento, la casa de las hermanas de la providencia de GAP y el obispado. Un paseo de tres horas al sol que aguantaron muy bien, aunque en mi caso aumento mi cansancio. Ver la alegría de estos chavales da fuerzas a cualquiera, así que no hay de qué quejarse. El movimiento se llama MADEB, que significa, movimiento de apostolado de los niños del Benin. Y hay que decir que lo hacen de maravilla.